Alberto Chicote es uno de los rostros más conocidos de la televisión española gracias a programas como Pesadilla en la cocina o a las Campanadas que presenta junto a Cristina Pedroche. Sin embargo, antes de convertirse en uno de los cocineros más populares del país, el madrileño creció en un barrio muy distinto al que muchos imaginan.
En una entrevista concedida a Herrera en COPE, el chef ha recordado cómo fue su infancia en Carabanchel Alto, donde convivió con una de las etapas más duras de la epidemia de la heroína en España durante los años 80.
Chicote no oculta la realidad que le tocó vivir durante su juventud. El cocinero asegura que muchos de los niños con los que compartió pupitre acabaron siendo víctimas de las drogas.
“Mi barrio era un barrio muy cabrón. Mucha de la gente que yo conocí, que iba conmigo al colegio, en los años 80 cayó y murió víctima de la heroína y de las drogas”, recuerda. Pese a crecer en ese entorno, el presentador considera que tuvo la suerte de contar con una familia que logró protegerle de aquella realidad.
“Me siento agradecido porque mis padres supieron mantenernos muy al margen de todo aquello”, explica, convencido de que tanto él como su hermano pudieron disfrutar de una infancia feliz a pesar de las circunstancias.
La educación
Durante la conversación, Chicote también quiso poner en valor la educación que recibió en casa, especialmente por parte de su madre, Angelines, a la que define como una mujer adelantada a su tiempo.
Según relata, cuando todavía no era habitual que los hombres realizaran las tareas domésticas, ella insistió en que sus hijos aprendieran a cocinar, poner la lavadora o coser. “Yo no quiero dejar a mis dos hijos siendo unos inútiles”, les repetía.
El cocinero explica que en su familia el reparto de las tareas del hogar siempre fue algo completamente natural y que esa enseñanza le ha acompañado durante toda su vida.
Otra de las claves de su adolescencia fue el deporte. Con 14 años comenzó a jugar al rugby y llegó a formar parte de la selección de Madrid.
Durante aquella etapa coincidió incluso con el actor Javier Bardem sobre el terreno de juego.
“Éramos unos chavales. Él llegó a la selección española y yo me quedé en la de Madrid”, comenta entre risas.
A pesar del éxito alcanzado en la gastronomía y la televisión, Chicote asegura que nunca ha olvidado sus orígenes.
El cocinero afirma que sigue sintiéndose “un tío de barrio” y que lo más importante para él continúa siendo el cariño de la gente y el legado personal que pueda dejar, muy por encima de la popularidad conseguida durante los últimos años.
