M. Benavente
Publicada
Las claves

Isabel Díaz Ayuso asegura que gran parte de su forma de ser procede de la educación que recibió en casa. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha recordado cómo fue su infancia, la relación que mantuvo con sus padres y los valores que heredó de cada uno de ellos, entre los que destaca la "templanza" de su madre.

Ayuso describió su niñez como una etapa feliz y sencilla, marcada por una educación de barrio y los veranos en Sotillo de la Adrada (Ávila). "Tuve lo justo. Una educación de barrio y veranos en el pueblo, pero nunca dejé de buscar mi independencia", recordó en una entrevista concedida en 2025 a la periodista Marta Barroso en la Fundación Universitaria San Pablo CEU.

La presidenta evocó una infancia en la que la calle era el principal lugar de encuentro. Creció en una familia de clase media, estudió en un colegio concertado religioso y resumió aquellos años con una frase: "Jugábamos en el asfalto y éramos felices".

También destacó la influencia que tuvieron sus abuelos durante esos años. "Me gustaba pasar grandes temporadas con mis abuelos. Antes los niños eran más educados por todos: por tíos, abuelos, vecinos… Yo tuve la gran oportunidad de pasar largas temporadas con ellos", afirmó. De su abuelo recordó especialmente su curiosidad intelectual y sus ganas constantes de aprender.

Al hablar de sus padres, Ayuso explicó que siempre mantuvo una buena relación con ambos, aunque reconoció que con su madre tenía una mayor confianza. "La relación con mis padres era muy buena. Más con mi madre porque mi padre tenía un carácter complicado, le costaba mucho expresar sus sentimientos", señaló.

Según relató, la personalidad reservada de su padre estaba marcada por una infancia difícil, parte de la cual transcurrió en un internado. Aun así, destacó de él su honestidad y sentido de la responsabilidad. "Era un hombre de no deber un euro a nadie, de tener un respeto absoluto. Era incluso hasta exagerado y muy amable", afirmó.

Con su madre, en cambio, compartía sus inquietudes y aspiraciones. "Tenía más confianza para confesar mis sueños, mis aspiraciones, mis caídas", recordó.

La "templanza"

La dirigente madrileña considera que de ella heredó una forma serena de afrontar la vida. "He heredado quizás la templanza, para no ser de grandes pasiones. No ser ni de grandes alegrías ni de grandes dramas es maravilloso, te da una fortaleza que luego con los años viene muy bien", concluyó.

Estas declaraciones fueron realizadas durante una conversación con la periodista Marta Barroso organizada por la Fundación Universitaria San Pablo CEU, en la que la presidenta repasó algunos de los episodios más personales de su infancia y juventud.