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Las claves

"Si pillas buenos días, si sabes trabajarlo y le echas horas el taxi da bastante dinero". Así comienza Ana Muñoz, taxista madrileña, su respuesta a quienes aseguran que los profesionales del taxi “ganan un dineral”.

En un vídeo publicado en TikTok, la conductora reconoce que el oficio puede ser rentable, pero cree que muchas personas solo miran la recaudación y desconocen todos los gastos que hay detrás.

La joven reconoce que para obtener unos buenos ingresos hay que echarle horas y que es un trabajo muy sudado. "Hay que trabajar de 12 a 14 horas diarias", afirma,

Gastos

Entre los gastos que enumera se encuentran la cuota de autónomos, que en su caso ronda los 500 euros mensuales, el seguro del vehículo, que asegura que supera los 4.000 euros al año ("lo que un Ferrari"), además del combustible, el mantenimiento y las averías.

“La gente habla de la recaudación, pero que hable también de los gastos”, reclama.

Ana insiste en que el taxi es un negocio y, como cualquier otro, necesita generar beneficios para ser viable. “Si no ganáramos dinero, nadie tendría un taxi”, explica. Aun así, rechaza la idea de que sea tan sencillo como “subirse al coche y dar cuatro vueltas”.

Jornadas maratonianas

La taxista explica que, para obtener unos buenos ingresos, es habitual trabajar entre 12 y 14 horas diarias, especialmente en fechas de gran actividad como el Orgullo o los festivales celebrados en Madrid.

Durante esas jornadas, asegura, los conductores deben soportar situaciones complicadas con algunos pasajeros sin dejar de prestar atención a la carretera.

“Es un trabajo muy sudado”, resume.

Los precios

Otro de los aspectos que quiere aclarar es el precio de los viajes. Según recuerda, los taxistas no deciden cuánto cuesta un trayecto.

Los precios los pone la Comunidad de Madrid”, señala, en respuesta a quienes responsabilizan directamente al conductor del importe final del servicio.

Averías y accidentes

Ana también recuerda que el taxi solo genera ingresos cuando está circulando. Si el vehículo sufre una avería o un accidente, los gastos continúan llegando mientras deja de entrar dinero.

“Si mi taxi no rueda, yo no ingreso ni un céntimo”, afirma.

Por eso sostiene que, además del esfuerzo físico, existe una presión económica constante para mantener el vehículo operativo.

“No lo cambiaría”

Pese a todas las dificultades, la joven asegura que no cambiaría el taxi por otra profesión. Destaca la libertad que ofrece el trabajo y admite que permite vivir bien si se sabe organizar y se aceptan las largas jornadas.

Eso sí, lanza un último mensaje a quienes creen que hacerse taxista es una forma fácil de ganar dinero: “Comprad una licencia, trabajadla y ya nos contaréis".