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Las claves

La taberna Garibaldi ha respondido a la denuncia de “abusos laborales” de la CNT a través de un comunicado de los trabajadores. “Sólo una compañera de la plantilla, en situación de baja laboral desde hace varios meses, está afiliada a ese sindicato”, comienza.

En dicho comunicado, el sindicato acusaba a Pablo Iglesias de haber cometido presuntas irregularidades laborales: jornadas laborales de hasta 14 horas, incumplimientos en materia laboral y “trato vejatorio” por parte de los responsables del negocio.

Ante estas acusaciones, los trabajadores han salido a defender sus condiciones laborales a través la cuenta oficial del establecimiento en la red social X. “Cuando ha habido problemas en el trabajo los hemos planteado y resuelto dialogando con los compañeros encargados de la administración y la gestión de la taberna”, reconocen.

En la respuesta a la CNT también manifiestan que “hace meses” ya le habían comunicado por escrito a la dirección de la empresa que “la compañera en situación de baja no nos representaba sindicalmente a ninguno”.

“Que defendemos y respetamos el derecho de todo trabajador a estar organizado sindicalmente donde quiera, pero no aceptamos que se aproveche la notoriedad de uno de los socios de la empresa para favorecer, en nuestro nombre, intereses políticos y mediáticos ajenos a nosotros”, finaliza el comunicado de la taberna Garibaldi.

Denuncia de la CNT

El sindicato reconoce en su denuncia que llevan un año tratando de “defender los derechos de la plantilla” y que, pasado este tiempo, “la distancia entre el discurso y la realidad laboral sigue siendo insostenible”.

Añaden que, durante este año, han trasladado a la empresa propuestas y reivindicaciones básicas, como la entrega de los cuadrantes en los plazos establecidos en el convenio, la implantación de un sistema de fichaje transparente, la adaptación de la Prevención de Riesgos Laborales a la actividad real del centro o la entrega de las nóminas pendientes.

Pero, además de todo esto, acusa al negocio de Pablo Iglesias de no haber puesto en marcha ningún Protocolo frente a las Violencias Machistas —que habría sido solicitado en varias ocasiones—. Y, también, de no llevar un control de las horas extraordinarias ni de planificar las actividades y los eventos con suficiente antelación.

“La plantilla continúa soportando jornadas de hasta 12 y 14 horas, cambios organizativos si planificación, incumplimientos reiterados de derechos laborales básicos y situaciones de trato vejatorio por parte de los responsables de la empresa”, añade.

Acusan a la taberna Garibaldi de difundir imágenes de la delegada sindical durante su jornada laboral y en el centro de trabajo. “Unos hechos que han derivado en la petición de una demanda contra Bertrand Ndongo que la empresa ha desoído".

“No podemos aceptar que espacios que reivindican como progresistas, feministas, transformadores o comprometidos con la justicia social mantengan puertas adentro dinámicas laborales que reproducen exactamente aquello que dicen combatir. No basta con discursos, campañas o posicionamientos públicos. Los derechos laborales, el feminismo y la democracia deben ejercerse también dentro de los centros de trabajo”, finiquita la denuncia.