Publicada
Las claves

Las herencias y donaciones continúan generando un intenso debate en buena parte de Europa. Mientras algunos países mantienen importantes cargas fiscales para quienes reciben patrimonio de familiares, otros han optado por suprimir prácticamente estos impuestos.

En el caso de Austria, donde las transmisiones entre padres e hijos están exentas de tributación desde hace años. El país centroeuropeo eliminó el impuesto sobre sucesiones en 2008 y, posteriormente, también dejó de gravar las donaciones entre particulares mediante un tributo específico.

Esto significa que cuando un padre dona dinero o una vivienda a un hijo, o cuando este recibe una herencia, no debe abonar un impuesto estatal por dicha transmisión.

Qué ocurre en Austria

Aunque las herencias y donaciones no pagan un impuesto específico, las autoridades austríacas sí mantienen mecanismos de control para evitar el fraude fiscal y el blanqueo de capitales.

Por ejemplo, determinadas transmisiones de dinero deben ser comunicadas a Hacienda cuando superan ciertos importes y también existen impuestos asociados a operaciones concretas, especialmente cuando se trata de bienes inmuebles.

Sin embargo, la filosofía general del sistema es que el patrimonio familiar ya tributó cuando fue generado y no debe volver a gravarse al pasar de una generación a otra.

La situación en España

En España el escenario es muy diferente. El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones sigue vigente y su aplicación depende en gran medida de cada comunidad autónoma.

Esto provoca importantes diferencias entre territorios. Mientras algunas regiones han aprobado bonificaciones cercanas al 99% para familiares directos, otras mantienen una carga fiscal considerable en determinados casos.

En la práctica, un hijo puede pagar cantidades muy distintas por recibir una misma herencia dependiendo de dónde resida.

Madrid, entre las comunidades con mayores bonificaciones

La Comunidad de Madrid es uno de los territorios donde menos se paga por herencias y donaciones entre familiares directos.

Actualmente existe una bonificación del 99% para transmisiones entre padres e hijos, cónyuges y ascendientes o descendientes, lo que reduce notablemente la factura fiscal.

Gracias a estas ventajas, Madrid se ha convertido en una de las regiones con una fiscalidad más favorable para las familias en este ámbito.