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Las claves

La Unión Europea ha puesto en marcha una de las mayores transformaciones del parque inmobiliario de las últimas décadas.

La nueva Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios obliga a España a reducir de forma significativa el consumo energético de las viviendas y pone el foco en los inmuebles más antiguos y menos eficientes.

La normativa, ya en vigor, fija como objetivo que los Estados miembros reduzcan el consumo medio de energía primaria de las viviendas en un 16% antes de 2030.

Además, al menos el 55% de esa reducción deberá lograrse actuando sobre los edificios residenciales con peores prestaciones energéticas.

Adiós a las viviendas más ineficientes

La nueva hoja de ruta europea no obliga a reformar cada vivienda de manera individual, pero sí exige a España impulsar actuaciones sobre los inmuebles que más energía consumen y peor aislamiento presentan.

En la práctica, esto afectará especialmente a edificios construidos hace décadas, muchos de ellos levantados antes de que existieran exigencias de eficiencia energética.

Entre las actuaciones que Bruselas considera prioritarias figuran la mejora del asilamiento de fachadas y cubiertas, la sustitución de ventanas por modelos más eficientes, la renovación de sistemas de calefacción y climatización antiguos y la incorporación de soluciones que reduzcan el consumo energético del edificio.

Las próximas viviendas deberán ser de cero emisiones

La normativa introduce el concepto de Edificio de Cero Emisiones (ZEB), un patrón más exigente que el actual de consumo energético casi nulo.

Desde 2030, todas las nuevas construcciones deberán cumplir este requisito. Esto implica que los inmuebles deberán tener una demanda energética muy reducida, eliminar todas las emisiones directas procedentes de combustibles fósiles y utilizar fuentes renovables para cubrir buena parte de sus necesidades.

Además, los diseños tendrán que estar preparados para acoger instalaciones solares cuando resulte técnica y económicamente viable

Qué pasará con los propietarios

Uno de los aspectos que más dudas genera es si los propietarios estarán obligados a acometer reformas para poder seguir viviendo en sus viviendas.

La directiva europea fija objetivos para los Estados y no establece una obligación automática para que cada propietario reforme su casa.

Sin embargo, España deberá desarrollar medidas para mejorar la eficiencia energética del parque residencial, lo que previsiblemente impulsará programas de rehabilitación, ayudas públicas e incentivos para las comunidades de vecinos y propietarios.

El certificado energético ganará además protagonismo como herramienta para identificar qué inmuebles presentan mayores carencias y dónde deben concentrarse los esfuerzos de renovación.

El objetivo: reducir consumo y costes

Bruselas enmarca esta estrategia dentro de su plan para reducir la dependencia energética y avanzar hacia la neutralidad climática.

La Comisión Europea considera que los edificios representan una parte muy importante del consumo energético de la UE y que la rehabilitación del parque residencial será fundamental para alcanzar los objetivos climáticos fijados para la próxima década.

Para millones de propietarios, el cambio supondrá que cuestiones hasta ahora secundarias, como el aislamiento de una fachada, la calidad de las ventanas o la eficiencia de una caldera, pasen a convertirse en elementos determinantes del valor y el futuro de sus viviendas.