Las claves
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La familia Brenninkmeijer, de origen alemán y fundadores del imperio C & A y dueños del Mercado San Miguel, van ya por la sexta generación de una familia que abrió su primera tienda de la mano de los hermanos Clemens y August, vendedores ambulantes de lino.
El pueblo de Sneek en Países Bajos fue testigo en 1841 del primer almacén de telas de C&A, cuyas iniciales de los hermanos aún forman parte del logotipo de la empresa.
A pesar de ser noticia estos días por la adquisición del Mercado San Miguel - que hasta ahora estaba participado en en un 75% por el fondo estadounidense Ares Management y en un 25% por Redevco, la plataforma inmobiliaria vinculada a la familia - los Brenninkmeijer se han caracterizado por ser una familia de multimillonarios muy discretos.
Desde sus comienzos, decidieron democratizar la moda con ropa de fácil confección y económica, con precios que la clase media pudiera pagar.
Mercado San Miguel
La expansión
En 1893 desembarcan en Ámsterdam y tejen una red de sucursales que les otorga mayor visibilidad. Antes de la Primera Guerra Mundial abren en Alemania, con una primera tienda en Berlín en 1911, y en los años veinte desembarcan en el Reino Unido.
Tiempo después, el mapa se ensancha hacia Bélgica, Francia, Suiza y otros mercados europeos. A partir de las décadas de 1960 y 1970 el grupo se consolida como uno de los grandes actores de la moda en Europa y llega luego a España en 1983.
El modelo de crecimiento combina obsesión por el precio, rotación rápida y escala. Con este concepto lograron expandirse a distintos rincones de Holanda para luego expandirse a América Latina o Asia.
Los Brenninkmeijer apostaron por tiendas grandes, bien situadas en calles estratégicas, con una oferta que cambiaba con rapidez para animar visitas frecuentes. Esa lógica de volumen y márgenes ajustados sostuvo la expansión a lo largo del siglo XX.
En paralelo, la familia decidió no depender solo de la moda. Desde los años 70 diversifica hacia servicios financieros. Hoy cuentan con más de 1.690 tiendas a nivel global, 25.000 empleados y presencia en más de 20 países.
Cultura familiar
De tradición católica, los Brenninkmeijer tienen una ética interna conservadora. Han hecho de la discreción un principio: rehúyen entrevistas, evitan la ostentación y rara vez aparecen en rankings de grandes fortunas, pese a que su patrimonio ronda, según distintas fuentes, los 35.000 millones de euros en activos gestionados.
Foco social
El apellido, no ha permanecido del todo alejado del foco social europeo. Uno de los miembros más conocidos de la familia es Albert Brenninkmeijer, casado desde 2012 con la princesa Carolina de Borbón-Parma, miembro de la familia real neerlandesa y prima hermana del rey Guillermo Alejandro.
La empresa se concibe como un proyecto intergeneracional, con reglas de sucesión y participación diseñadas para mantener el control dentro del clan, con más de 500 miembros.
Activismo climático
En la última década han sumado a esta identidad un activismo climático y social canalizado a través de la filantropía. Primero lo hicieron con la Fundación C&A, centrada en hacer de la moda una industria más sostenible: algodón más limpio, economía circular, proyectos piloto y alianzas sectoriales.
El siguiente paso fue Laudes Foundation, creada por la familia. Laudes se define como una fundación que quiere acelerar la transición hacia una economía "justa y regenerativa".
Su foco está en redirigir capital ,el de inversores, bancos, grandes fondos, hacia actividades que respeten los límites planetarios y repartan mejor el valor.
Aprovecha el aprendizaje acumulado en la Fundación C&A: financia innovación en circularidad textil, respalda iniciativas como Fashion for Good y entra en alianzas con instituciones públicas y privadas para promover ciudades neutras en carbono.
Es el lado B de una familia con 185 años de historia, que ha sabido hacer fortuna con la moda y ahora intenta influir en cómo se viste , y se descontamina el mundo, al menos en una veintena de países, con su moda accesible.
