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Las claves

A partir del 1 de mayo, los consumidores españoles podrían empezar a notar una bajada progresiva en el precio de algunas frutas y verduras.

El motivo es la entrada en vigor provisional del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay).

Este acuerdo pretende facilitar el comercio mediante la reducción o eliminación de aranceles en distintos productos, entre ellos frutas y hortalizas procedentes de Sudamérica.

Ursula von der Leyen. Presidenta de la Comisión Europea. Europa Press

"Hoy damos un paso importante para demostrar nuestra credibilidad como socio comercial clave", señaló el comisario europeo Maros Sefcovic durante el anuncio.

Los precios

El principal mecanismo que podría influir en los precios es la reducción progresiva de aranceles. Según lo pactado:

  • Los aranceles inferiores al 5% desaparecerán de forma inmediata.
  • Los situados entre el 5,1% y el 10% se eliminarán en un plazo de cuatro años.
  • Los superiores al 10,1% se suprimirán en un periodo de siete años.

Esta reducción de costes de entrada favorecerá la llegada de más productos al mercado europeo, lo que incrementará la competencia y podría presionar a la baja los precios para el consumidor.

Sin embargo, el impacto no será inmediato ni igual para todos los productos. Algunas frutas podrían reflejar antes la rebaja, mientras que otras tardarán varios años en hacerlo.

El acuerdo también contempla cláusulas de salvaguardia. Si las importaciones de un producto sensible aumentan más del 5% y su precio cae un 5% durante tres años consecutivos, la Unión Europea podrá reintroducir aranceles o limitar las importaciones.

Productores y consumidores

Organizaciones agrarias en España han advertido de que, aunque los consumidores puedan beneficiarse de precios más bajos, los productores nacionales podrían ver reducidos sus márgenes.

La entrada de productos sudamericanos, con costes regulatorios y ambientales diferentes, podría aumentar la presión sobre el sector agrícola europeo y obligar a los agricultores a adaptarse para mantener su competitividad.

Para los consumidores, el pacto podría traducirse en precios más accesibles en algunas frutas importadas, como melones, piñas o papayas, aunque la bajada sería progresiva y dependerá de cada producto.

El acuerdo entre la UE y Mercosur supone un cambio relevante en las relaciones comerciales, con un mercado potencialmente más competitivo y con mecanismos previstos para proteger a los sectores más sensibles.