Las claves
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En la Comunidad de Madrid, alrededor de 387.000 personas viven ancladas en el SMI, el Salario Mínimo Interprofesional. Este suele ser un síntoma preocupante para la economía de una sociedad y para la salud laboral de la misma, ya que se trata de un estándar de ingresos que incluso les impide llegar a ser clase media.
Sin embargo, cobrar el SMI, es decir, estar muy por debajo de la media de los trabajadores del global del territorio nacional, tiene otras malas noticias que van más allá incluso de percibir mes a mes un bajo salario. Alguna de esas malas noticias pasan desapercibidas para muchas personas que se encuentran en estos límites, pero también para el resto de los trabajadores.
Si se rasca un poco en las condiciones que sustentan el pago del SMI se puede descubrir que este puede quedar aún más escuálido de lo esperado si no realizamos los trámites oportunos. Y es que Hacienda tiene prevista una retención mensual para todas las personas que son beneficiarias de esta escala salarial.
Cobrar el Salario Mínimo Interprofesional provoca que Hacienda nos retenga unos 43 euros de cada nómina, provocando un recorte que no teníamos previsto y que dadas las bajas cantidades sí tiene un impacto directo en el bienestar económico de los españoles. Y especialmente de los madrileños, los cuales viven en un entorno mucho más asfixiante económicamente que el de otras regiones.
No obstante, este no es un callejón sin salida, ya que hay alguna vía por la cual se puede esquivar esta retención para salvar esos 43 euros al mes que, al cabo del año, terminan haciendo un montante considerable que supera los 500 euros. Una cuestión que sin duda empaña la última subida aprobada por el Gobierno hasta los 1.221 euros al mes en 14 pagas.
¿Cómo evitar la retención del SMI?
Cobrar el Salario Mínimo Interprofesional ha pasado a ser un mal menor en nuestra sociedad. Un consuelo entre tanto desempleo y entre condiciones que realmente resultan indignantes en muchos casos.
Tras la última subida, el SMI está fijado en los 1.221 euros al mes en 14 pagas. Además, el Gobierno aclaró que no sería necesario asumir el pago del IRPF para intentar aprovecharlo al máximo posible. Sin embargo, la fórmula impuesta por el Ministerio de Hacienda implica que cada mes se retendrá una parte de la nómina de los trabajadores que tienen este salario.
Además, explica que para poder recuperarla será necesario presentar la declaración de la Renta. Hasta ahí podría ser una cuestión normal. Sin embargo, hay que recordar que estas personas no están obligadas a presentarla por la escala salarial en la que se encuentran. De ahí, el agravio que sufren en esta encrucijada.
Esta es una situación que ya se produjo en el año 2025, cuando el Ministerio de Hacienda se decantó por crear una deducción que permitía recuperar lo pagado a las personas que percibían en el SMI. Fue ese año cuando todo cambió, ya que hasta entonces se igualaba el mínimo exento de pagar IRPF al nuevo SMI en cuestión.
La deducción asciende a 590,89 euros, superando la retención indicada por la Agencia Tributaria, para cubrir lo que tendría que aportar el empleado por el tipo autonómico y el estatal del IRPF. Se estima que los trabajadores verán descontados de la nómina unos 523 euros anuales en concepto de IRPF.
Entre sus cambios, el Gobierno ha previsto una reducción progresiva de este beneficio fiscal, de forma que favorecerá a todos los salarios inferiores a los 20.048,5 euros anuales. Así lo manifestó María Jesús Montero, vicepresidenta primera del Gobierno: "Volvemos a provocar una bajada fiscal de hasta 591 euros a personas cuyo salario esté por debajo de 20.000 euros brutos".
Los salarios que se sitúan inmediatamente por encima del salario mínimo soportan tipos marginales muy altos, lo que supone un salto ingrato para esas pequeñas subidas de sueldo.
Esta solución casi no ha dejado contento a nadie, ya que los técnicos de Hacienda consideran mejor un ajuste del mínimo exento de tributar al nuevo SMI. Y por su parte, los agentes sociales exigen una reforma del IRPF que evite que se apliquen tipos muy elevados a salarios bajos y que no sean necesarios ajustes anuales para evitar que se retenga a los trabajadores que tienen el salario más bajo.
El estado actual de la economía y del empleo ha ampliado el debate sobre este asunto, ya que cada vez hay más personas que perciben el SMI. Por ello, se convierte en un problema liberar permanentemente a estos trabajadores del abono del IRPF. Para ello, la solución es aplicar una tarifa acorde a su nivel de ingresos.
Por un lado, la patronal denuncia la "incoherencia" de que deje de tributar un salario que hasta ahora si lo hacía. Y los sindicatos cuestionan que el sector público "bonifique" la subida del SMI con la pérdida de recaudación que supone la deducción aprobada.
