El silencio ha sido largo, pero OBK nunca desapareció del todo. Ahora, 12 años después de su último disco, el legendario grupo de tecno-pop regresa con fuerza y sin medias tintas. Este viernes 13 de febrero se publicó Vértigo, un álbum con cinco canciones inéditas y cuatro bonus tracks, y arranca una gira con la que Jordi Sánchez celebra 35 años de una carrera que marcó a toda una generación.
En la segunda planta de un céntrico hotel madrileño, a pocas horas del lanzamiento, Jordi Sánchez recibe a EL ESPAÑOL con la serenidad de quien ha aprendido a convivir con los ciclos de la fama. Desde allí recuerda otro Madrid, el de finales de los ochenta, cuando llegó junto a Miguel Arjona al hostal Riesco con unas maquetas bajo el brazo y más ilusión que certezas.
Hoy, a escasos metros de aquel punto de partida, Sánchez repasa los secretos de Vértigo, habla del presente luminoso de OBK, evoca los años en que Historias de amor y El cielo no entiende sonaban sin descanso y, sobre todo, reivindica el futuro. Porque si algo deja claro es que OBK no es nostalgia: es un sueño que, tres décadas después, sigue muy vivo.
Jordi Sánchez, de OBK, en el hotel Umusic de Madrid.
PREGUNTA: Quedan pocas horas para que Vértigo, su nuevo álbum, salga a la luz. ¿Cómo está viviendo la salida de un nuevo disco tras 12 años sin publicar uno?
RESPUESTA: La verdad es que siento vértigo. Pensaba que no iba a hacer más canciones; me sentía saciado. He hecho todos los experimentos que quería, he trabajado con la gente que quería, por ejemplo, con Umberto Tozzi o Alaska y Fangoria. La vuelta de OBK responde a un cambio de etapa y un momento vital importante para mí. He tenido la oportunidad de trabajar con mi hijo por primera vez; él es el productor y artista Apollovice y había una serie de canciones que quería 'soltar' y lo cierto es que he disfrutado mucho del proceso.
P: ¿El sacar un nuevo disco responde a una conexión profesional, emocional y creativa con su hijo, Apollovice?
R: Es una de las partes. Me apetecía desde hacía años trabajar con él. Y la verdad es que la conexión ha sido excelente. Creo que él es incluso más talentoso que yo. Él forma parte de mi vida, por lo que es posible que la citada conexión dé lugar a nuevas canciones. Nos entendemos muy bien y producimos hablando. Tenemos muchas cosas en común y él me enseña grupos que desconozco; me hace sentir joven en ese sentido.
P: ¿Qué nos puede contar del título del disco y de su estética?
R: Eso también lo he trabajado con mi hijo y hemos usado inteligencia artificial. Es una nueva herramienta que él controla y, jugando con ella, dimos con lo que queríamos. Yo tengo 57 años, pero me siento como aquel chaval que sigue flipando con los sintetizadores o con las máquinas. En verdad, con todo lo que sea creativo. Al igual que me gusta hacer canciones, también me gusta crear el diseño de las portadas, los visuales de los conciertos o los videoclips. En mi habitación yo creé en mi cabeza ese sueño llamado OBK hace tantos años.
Jordi Sánchez, de OBK, en el hotel Umusic de Madrid junto al vinilo de Vértigo.
P: Han pasado 12 años desde que publicaste un disco y en el mundo ha pasado de todo. ¿Qué se mueve en su interior para querer volver a sacar nuevas canciones? ¿Qué ha pasado?
R: Muchas cosas. También cosas personales. Estoy en un momento muy ilusionante porque la gente se está reencontrando con OBK. He empezado a hacer 80 conciertos al año, cuando hace 10, yo casi ni existía, aunque siempre he trabajado en la música. Tengo la sensación de que después de la pandemia, la gente empezó a disfrutar de la vida y se produjo ese revival. Todo eso te da una energía que te permite trasladar tus emociones a través de la música, todo ello sumado a que la gente tiene ganas de nuevas canciones. Lo más bonito de la historia de OBK es que siempre ha sucedido así. Todo ha fluido por azar y ni yo sé cómo hemos llegado aquí, pero lo cierto es que aquí estoy.
Creo que soy una persona que sabe coger los trenes. Yo trabajaba en una tienda de ropa y vino un cliente que conocía a un DJ de 40 Principales. Si a ese cliente le hubiera dicho "lo siento, no estoy preparado", no estaríamos aquí hablando del regreso de OBK. A todo eso responde la vuelta. En el fondo, hacer canciones no es difícil; lo complicado para mí es hacer cosas que me llenen después de tantos años.
P: Sobre el respaldo del público, ¿tiene miedo de que se hayan olvidado de OBK o de que no reconozcan al grupo en Vértigo?
R: Me van a reconocer. En Maldita Mujer ya lo han hecho, eso es OBK. Con En Berlín he sorprendido. Eso nunca lo había hecho OBK. Y de hecho es uno de los temas de los que estoy más orgulloso. No es un tecno-romántico, sino otra dimensión a nivel electrónico. Pero lo que más busco es la emoción. Por eso, como compositor, me veo más en La princesa o De qué me sirve llorar. Para la música, Jordi tiene un mundo influenciado por muchas cosas: Depeche Mode, Elton John, Umberto Tozzi... Todo me interesa. No soy un purista en ese sentido.
Jordi Sánchez, de OBK, en el hotel Umusic de Madrid.
P: O sea que en un mundo en el que todo pasa tan rápido y hay tantas tendencias, OBK sigue activo después de tantos años.
R: Sí, porque soy coherente con lo que hago. Yo no voy a salir con un disco de reguetón y no tengo nada contra él, pero podría coger elementos de ese género. Siempre he hecho lo que he sentido. Lo más importante para mí es que yo esté contento con lo que he hecho. En ese sentido, yo quería hacer música popular con canciones pegadizas. En los 80 aprendí a componer y el resto es historia. Hago canciones pop con sintetizadores, alguna con algún toque rock, y mi actitud en el escenario es roquera. Es todo lo que he ido viendo y aprendiendo con los años. OBK es mi vida, lo cuido y, por suerte, lo puedo compartir con mucha gente.
P: El disco viene acompañado de una gira en la que se celebran sus 35 años de trayectoria. ¿Qué nos puede contar? ¿Da vértigo?
R: Da vértigo porque va a ser la primera vez que me voy a enfrentar a un Movistar Arena o al Sant Jordi Club. Tengo vértigo, pero no miedo. En ese sentido, me gusta soñar a lo grande. Los retos me ponen y también los palos de la vida. Por eso estoy viviendo la gira con mucha intensidad. Tenía la sensación de que a los fans les iba a gustar escuchar estas canciones en un concierto. Al final, soy del género de música popular y eso hace que la gente te conozca mucho en un momento concreto, pero poco después te olvida. Esa es la historia de OBK, pero siempre ha habido una coherencia, a pesar de que unos discos se hayan vendido menos.
P: ¿Habrá alguna sorpresa en la gira? ¿Una posible colaboración con tu antiguo compañero Miguel Arjona?
R: No. Es una etapa que quedó cerrada. OBK morirá conmigo. Es un sueño mío compartido con mi mejor amigo de la adolescencia. Fue una etapa maravillosa, pero terminó.
Jordi Sánchez, de OBK, en el hotel Umusic de Madrid.
P: Sobre Madrid y la relación de OBK con esta ciudad, ¿cómo ha contribuido en la creación de canciones o qué etapa guarda con cariño relacionada con la capital?
R: Ayer pasé por delante del hostal Riesco, al lado de la Puerta del Sol. Vi que sigue abierto. Allí fue donde nos quedamos Miguel y yo con las maquetas en el año 1989, teníamos muy poco dinero. Recuerdo que vinimos con el coche de Miguel y teníamos un amigo en los 40 Principales. Me gusta recordar de dónde vengo. Al mirar atrás y pensar en toda mi carrera, me doy cuenta de la suerte que he tenido y también me gusta cuidar lo que tengo.
Madrid fue muy importante porque todo estaba aquí. Empezamos con Blanco y negro en Barcelona, pero en el segundo disco fichamos por Emi y tuvimos que venir muchísimas veces. Al final es nuestro trabajo, que va acompañado de mucho disfrute. Por eso, ahora cuando vengo a Madrid, la disfruto mucho, sobre todo a nivel gastronómico; por ejemplo, me gusta ir a Casa Salvador. Lo único malo de Madrid es que no tiene mar, que también es importante para mí.
P: Si pudieras darles un consejo a los chicos de OBK que se quedaron en el hostal en el año 89, ¿qué les dirías?
R: Les diría que van a flipar. Que eso que vinieron a pelear se va a cumplir. Que deben cuidarlo. Pero sé que lo van a hacer. Y ahora sigo teniendo la misma ilusión.
P: Entonces, aún nos queda nueva música de OBK por escuchar en el futuro.
R: Hay que seguir y vivir. Con una actitud positiva y cuidando a la gente que te cuida. Además, con todas las cosas que están pasando en el mundo, es muy importante sentirse así y tratar de sentirse la mejor versión.
