M. León / Agencias
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Las claves

Mariano Ordaz, un jubilado que reside en el barrio de Embajadores, en el distrito Centro de la capital, ha logrado paralizar por cuarta vez la orden judicial de alzamiento para abandonar la vivienda donde ha residido durante 67 años.

Residente en el número 1 de la calle Carnero, la orden religiosa propietaria del edificio ha reclamado su desahucio alegando la necesidad de reformas en el mismo. Se trata de un alzamiento que ha sido aplazado en cuatro ocasiones.

La mañana de este viernes, fecha fijada para que abandonara su vivienda, decenas de vecinos, convocados por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, se han congregado a las puertas para evitar la ejecución de la orden de alzamiento "con la presión popular".

Vigilados por varios furgones de la Policía Nacional, los congregados han recibido con gritos de júbilo la noticia del aplazamiento de boca del propio Mariano.

La propiedad del edificio justifica el desahucio alegando la necesidad de realizar obras en el mismo. Un grave deterioro del inmueble que desde el Sindicato de Inquilinos recalcan que es consecuencia directa "de años de abandono y dejadez" por parte de los dueños.

La vivienda de Mariano presenta humedades estructurales, con el baño y la cocina inutilizables, y apuntaladas por riesgo de derrumbe, unas condiciones de "insalubridad" sostenidas en el tiempo. Desde el Sindicato de Inquilinos apuntan que se trata de un caso de "acoso inmobiliario".

"Es la estrategia de dejar deteriorar las viviendas, presionar a las inquilinas e inquilinos y, cuando la situación es insostenible, ejecutar el desahucio para vaciar y rentabilizar el edificio", han denunciado.

El desahucio de Maricarmen

Otro desahucio muy sonado en los últimos meses en Madrid ha sido el de Maricarmen. La casa de María del Carmen Abascal, en el número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda, es uno de esos sitios donde se respira hogar nada más entrar. Cuadros, fotos, flores y un montón de figuritas decoran el piso ubicado en el distrito de Retiro, en Madrid.

Lleva viviendo ahí casi 70 años, desde que su padre firmó el contrato de alquiler en 1956. Ahora, a sus 87 años, se enfrenta al "shock" que le sigue produciendo la situación que está viviendo desde hace cinco años. Y es que en 2020 el fondo de inversión Urbagestión adquirió el edificio y, con él, el piso de Maricarmen.

Maricarmen en su casa del distrito del Retiro, en Madrid. Nieves Díaz

"En diciembre [de dicho año] me llaman a la puerta y un oficial del juzgado me trae un sobre. Lo abro y me encuentro que los dueños actuales, un fondo buitre, me iban a llevar a juicio porque querían, y quieren, echarme", explicaba en una entrevista a Madrid Total.

Además de presiones mediante burofaxes, omisiones de mantenimiento y propuestas de mudanza temporal mientras se reformaba el edificio, la empresa le notificó una subida del 275% del alquiler. Así, le fijaban una nueva renta de 1.650 euros mensuales, frente a los 440 euros que tenía estipulados. Cantidad que a día de hoy sigue "pagando cada mes rigurosamente".