Las claves
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Aún faltan meses para que miles de estudiantes madrileños se sienten frente al examen más decisivo de su etapa académica, pero el calendario ya empieza a marcar en rojo varias fechas clave. La cuenta atrás para la PAU 2026 en la Comunidad de Madrid ya tiene cronograma oficial y trae novedades tanto en la organización como en el sistema de corrección.
La Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), conocida popularmente como Selectividad, volverá a celebrarse en dos convocatorias, como es habitual. Sin embargo, más allá de los días de examen, hay otras fechas estratégicas que los alumnos de segundo de Bachillerato deben anotar cuanto antes si no quieren quedarse fuera del proceso.
Según ha informado este miércoles el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, tras el Consejo de Gobierno celebrado en la Real Casa de Correos —sede del Ejecutivo autonómico—, la convocatoria ordinaria de la PAU 2026 se celebrará los días 1, 2, 3 y 4 de junio.
Pero antes de enfrentarse a las pruebas, los estudiantes tendrán que formalizar la matrícula. El plazo para inscribirse en la convocatoria ordinaria será del 13 al 19 de mayo. Además, el 5 de junio quedará reservado para posibles incidencias o coincidencias de exámenes, una jornada destinada a resolver cualquier problema organizativo que pueda surgir durante los días principales de evaluación.
Para aquellos que no superen la convocatoria ordinaria o deseen subir nota, la convocatoria extraordinaria se desarrollará los días 30 de junio, 1 y 2 de julio. En este caso, el periodo de matrícula estará abierto del 18 al 24 de junio, mientras que el 3 de julio se reservará igualmente para incidencias.
Más allá del calendario, la PAU 2026 llega con ajustes relevantes en su estructura. La Comisión Organizadora de la Prueba de Acceso a la Universidad de la Comunidad de Madrid aprobó el pasado mes de octubre los nuevos modelos de examen. La principal novedad afecta al sistema de corrección: las calificaciones se expresarán en múltiplos de 0,1 en lugar de 0,25, con el objetivo de lograr una evaluación "más precisa" del rendimiento del alumnado.
Además, los modelos de examen incorporarán cerca del 70% de los criterios propuestos por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). Este movimiento sitúa a Madrid entre las comunidades que más han avanzado en el proceso de armonización de la prueba, impulsado a nivel nacional para reforzar la homogeneidad entre los exámenes de las distintas autonomías.
La adaptación responde a una demanda histórica de mayor coordinación entre territorios, especialmente en un contexto en el que las notas de corte y la competencia por determinadas titulaciones universitarias alcanzan cifras récord cada año.
Con el calendario ya cerrado y los modelos definidos, los estudiantes madrileños que se examinarán en 2026 pueden empezar a planificar su preparación con fechas concretas sobre la mesa. La PAU vuelve a marcar el ritmo del final de curso en la región y, como cada año, será el primer gran examen para miles de jóvenes que aspiran a conseguir plaza en la universidad.
La nueva PAU
La Comunidad de Madrid regulará las características y la estructura organizativa de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) mediante un nuevo decreto para adaptarse a los cambios normativos a nivel estatal y regular su estructura.
Lo hará después de que el Consejo de Gobierno haya autorizado este miércoles la apertura del trámite de información pública del proyecto normativo, que permanecerá publicado durante 15 días en el Portal de Transparencia con el fin de recabar aportaciones y enriquecer su contenido, ha informado el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.
El objetivo de esta medida —hasta ahora se establecía por una orden— es adaptar a la realidad del sistema universitario madrileño los cambios introducidos por el Gobierno central en la normativa estatal que regula esta prueba.
Para ello, su redacción ha contado con la colaboración de las seis universidades públicas de la región, con la finalidad de ordenar y clarificar las fases de la PAU y adecuarla al funcionamiento del distrito único de admisión.
El texto, que ya ha pasado tanto por el Consejo Escolar como por el Consejo Universitario de la Comunidad de Madrid, regula, entre otros aspectos, la estructura de la PAU, que se organiza en dos fases.
La fase de acceso, de carácter obligatorio, incluye los ejercicios correspondientes a Lengua Castellana y Literatura II; Historia de España o Historia de Filosofía; Lengua Extranjera II y la materia específica obligatoria de la modalidad cursada en segundo de Bachillerato.
Por su parte, la fase voluntaria de admisión permite a los estudiantes mejorar su nota, pudiendo examinarse de hasta tres asignaturas más e incluso de una segunda lengua extranjera.
Los ejercicios de ambas fases podrán estructurarse en apartados que incluyan una o varias cuestiones, las cuales podrán requerir respuestas cerradas, semiconstruidas o abiertas, siempre que la puntuación correspondiente a las preguntas abiertas y semiconstruidas represente, como mínimo, el 70% del total de cada prueba.
Además, el decreto regula la estructura organizativa de la PAU, atribuyendo funciones y competencias a las Comisiones Coordinadora y Organizadora, así como la composición y funcionamiento de las comisiones de materia y tribunales calificadores.
También se establece el procedimiento de revisión de las calificaciones y se contemplan las adaptaciones oportunas a realizar para los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, con el fin de "garantizar la igualdad de oportunidades, la no discriminación y la accesibilidad universal".
