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Las claves

El Colegio Internacional SEK Ciudalcampo, situado al norte de Madrid y perteneciente a SEK Education Group tiene algo especial. Ocupó el primer puesto en el ranking de 'Los 100 mejores colegios de España' elaborado por EL ESPAÑOL y destaca por combinar "tradición e innovación".

A los mandos del centro se encuentra su directora, Cecilia Villavicencio, con amplia experiencia en educación internacional y en el Bachillerato Internacional, que impulsa un modelo centrado en la innovación, el bienestar emocional y la formación integral de los 1.317 alumnos, pero también de los 152 profesores.

Madrid Total habla con Villavicencio sobre el proyecto educativo del centro, su historia, su tradición y sobre los retos a los que se enfrentan en el presente y en el futuro.

Dos alumnos del SEK de Ciudalcampo. SEK

"El proyecto es de SEK como grupo educativo, pero cada cole tiene su carácter y su naturaleza", resume Cecilia Villavicencio al hablar del modelo del centro.

Recuerda que se trata de un proyecto con "más de 130 años desarrollándose y cambiando junto con la evolución del mundo", de modo que no es algo nuevo ni pasajero, sino un sistema que crece sobre unos ideales iniciales muy sólidos.

La directora insiste en que en SEK Ciudalcampo "hay una tradición y nuestra tradición es la innovación", una aparente paradoja que define bien la filosofía del colegio.

"No vamos con las modas; si se nos elige, es porque nuestra propuesta es clara", afirma. Su objetivo es preparar a los alumnos para un futuro en el que seguirán aprendiendo, sin dejarse arrastrar por tendencias educativas efímeras.

Villavicencio explica que el centro "busca no ser impulsivo, sino que haya una planificación", algo complejo en un tiempo en el que todo sucede muy deprisa. Reconoce que "vivimos tiempos muy rápidos y el desafío es mantener una buena coherencia", también cuando se piensa en un mundo universitario y laboral que aún no se conoce.

"Pensamos en un mundo que no sabemos cómo va a ser, ni tampoco cómo será su modelo de universidad", comenta, recordando cómo acompañaba a una madre de un niño de dos años que ya se preguntaba qué bachillerato sería mejor para su hijo.

Espacios abiertos

"Nuestros espacios son abiertos y diáfanos. Ahora eso está de moda. Pero nosotros siempre lo hemos tenido", señala la directora.

En esos entornos los alumnos aprenden de forma simultánea en un contexto que favorece el trabajo colaborativo, algo que, en sus palabras, convierte el modelo de espacios abiertos en "una gran forma de aprender tanto para estudiantes como para adultos".

Preguntada por lo que diferencia a SEK Ciudalcampo de otros centros de Madrid y por qué las familias deberían elegirlo, Villavicencio lo tiene claro: "En primer lugar, nuestro colegio es grande por la cantidad de alumnos que hay, pero nuestro objetivo es que no sea un cole grande".

Quieren que "sepamos los nombres de los alumnos y de las familias y los chicos se sientan cuidados y sepan que se les conoce". Ese componente humano, insiste, "es importante" y atraviesa toda la vida escolar.

Un bebé en el SEK de Ciudalcampo. SEK

La innovación, añade, no equivale a llenar las aulas de dispositivos: "Para nosotros la innovación es importante, pero no implica llenar las aulas de tecnología, sino saber cómo usarla".

En este sentido, destaca la importancia de contar "con el Bachillerato Internacional como marca curricular". Ser un centro internacional, explica, "no solo implica tener estudiantes de muchas nacionalidades, sino el currículo que se enseña", siempre en consonancia con los criterios de la LOMLOE.

El reto del BI

"El BI plantea en este sentido un reto: pensar la educación a través de conceptos", explica Villavicencio. En SEK Ciudalcampo, el aprendizaje "no es memorizar, sino hacerte experto en algo", de manera que los estudiantes desarrollen una comprensión profunda de los contenidos.

Ese enfoque, añade, permite avanzar hacia "una enseñanza que ayude a construir la paz", ya que los alumnos tienen la posibilidad de ir a otros países, hablar otras lenguas y "conocer a otras personas".

La directora recuerda que "el BI nació en el año 68 con esa lógica, para dar educación a los hijos de diplomáticos".

Hoy, en SEK Ciudalcampo, "hay programas internacionales de la escuela primaria que se ofrecen a los alumnos desde los 3 años", de modo que el BI se integra como una etapa concreta dentro de un recorrido más amplio.

"El BI tiene 3 programas, en primaria, en la ESO y el bachillerato, que se llama programa del diploma", detalla. Cada año se gradúan en el colegio unos 150 alumnos y "suele ser un tercio el del BI".

- Entonces, ¿El BI no es para todo el mundo? ¿Hay que tener un perfil concreto?

- Yo tengo una postura diferente sobre, creo que uno u otro programa es para todos los alumnos. En toda mi carrera, solo ha habido un caso en el que haya recomendado que el alumno no cursara el BI".

Explica que, en España, "el BI es complementario y no te tienes que examinar de las específicas" y que ella apuesta "a que el diploma es para todos". Los resultados se puntúan desde "24 a 45, a veces un chico de 24 ha trabajado tan duro que ha merecido la pena". Para ella, "la satisfacción está en haber logrado que un niño consiga su diploma".

Lo principal, insiste, es que "las familias están informadas de cómo se califica, de la nota del profesor del cole y cuánto de eso se juega en cada instancia". "Da igual el camino que elijan", concluye. "Al final, para entrar a medicina, da igual que sea LOMLOE o BI, tan solo hay que ser estratega para saber qué hacer para entrar a una carrera u otra".

Bilingüismo y vocaciones

"Nosotros somos un cole bilingüe", afirma la directora. Su sueño es que los alumnos dominen "inglés y español como lenguas académicas". En la ESO, explica, "para los alumnos que dominan el inglés hay una línea totalmente en inglés", mientras que "en bachillerato se hace en español menos la materia de inglés".

Desde primaria, el centro ofrece una tercera lengua: "Ofrecemos en primaria dar el francés o el alemán, eso es algo de tradición".

Cada curso se analiza la demanda y, según Villavicencio, "los números no caen. Esas lenguas no han desaparecido todavía". En cambio, el interés por incorporar otros idiomas es menor: "Por ejemplo, el número de gente que pide que metamos el chino es muy bajo aún", comenta.

Respecto al tipo de alumno que quiere formar SEK Ciudalcampo, la directora lo resume así: "Siempre digo que hay un rigor académico fuerte y eso lo doy por hecho".

Unas alumnas del SEK de Ciudalcampo. SEK

Lo que marca la diferencia es que "el cole ofrece muchas oportunidades de probar cosas que pueden sonar diversas: desde cantar en el musical o hacer una obra de teatro, hacer un voluntariado en la India, aprender inglés en Dublín, aprender patinaje artístico".

Esa variedad, señala, "define vocaciones", porque permite que los chicos rellenen su "hobby" en el colegio, aunque luego descarten caminos o potencien otros.

"Tenemos un departamento de orientación y coordinación de bienestar", explica Villavicencio al hablar de cómo acompañan a los estudiantes en su bienestar emocional y en la gestión de la presión académica, especialmente en Bachillerato.

Ese equipo "trabaja cada vez más, no porque haya problemas", sino porque tras la pandemia "se han dado casos que necesitan acompañamiento y se necesita un trabajo 1 a 1".

Cuando un alumno está siendo atendido fuera del centro, "si tienen un profesional que los lleva fuera del cole, se hace puente con ellos".

La directora distingue entre dificultades de salud mental y aspectos relacionados con la forma de aprender: "Hay cuestiones relacionadas con la salud mental, pero también otras con la manera de aprender para que se les pueda llevar a su máximo potencial".

Reconoce que "este es un trabajo muy duro" y que supone un desafío para el profesorado, que debe ser capaz de "replicar las recomendaciones para que eso se lleve al aula". Para ella, "este pilar es clave y es un gran desafío para todos los colegios".

Sobre el impacto de la pandemia, Villavicencio observa: "Yo creo que después de la pandemia ha habido más niños con algunos problemas de alimentación o salud mental, pero no sé si es debido a la pandemia, es quizás que se presta ahora más atención".

En cualquier caso, considera fundamental que el estudiante se sienta capaz: "Es importante que el niño aprenda, pero también que se sienta empoderado", y por eso "se hacen recomendaciones en esta línea".

La IA y la comunicación

En cuanto al futuro del colegio con la implantación de la inteligencia artificial, Villavicencio lo define como "un camino de aprendizaje".

Desde el centro, explica: "la IA no la vimos como una amenaza y hemos buscado incorporarla para facilitar el trabajo docente y buscamos que sea productiva para nosotros y para el alumno".

Al mismo tiempo, se preocupan por la autenticidad del trabajo académico: "Tenemos formas de modificar las tareas para asegurarnos de que los alumnos no lo han hecho con IA".

La directora insiste en que es necesario mantener una mirada crítica sobre la tecnología: "De hecho, hay incluso que poner en duda lo que la IA genera".

Por eso, relata que "a veces genera un texto y se puede trabajar con los alumnos sobre ese texto", utilizándolo como punto de partida para analizar, debatir y evaluar la fiabilidad de la información.

- Entonces, ¿Cuáles son los retos que se enfrenta como directora de un colegio grande?

- Para mí, el reto mayor es una comunicación clara. A las familias les gusta estar informadas, pero a la vez no quieren una sobrecarga de comunicaciones por lo que el colegio debe hablar con claridad y sinceridad de hacia dónde vamos".

Otro desafío es la diversidad de valores familiares: "Otro de los desafíos es que cada familia tiene valores propios y personales y válidos", señala.

En la conversación uno a uno, hay que tener "la apertura y empatía de saber de dónde vienen". "Todas las familias vienen con la mejor intención", añade, y por eso esas conversaciones son clave "para entenderles y saber qué esperar del colegio".

La transparencia también se aplica a los conflictos cotidianos: "En ese sentido, si un niño se ha peleado con el amigo, debemos ser claros y que las familias puedan hablar con los niños antes de que se enteren por boca de ellos, el colegio les tiene que haber contado". La confianza, insiste, se construye informando a tiempo y con honestidad.

"Llevo cinco años, pero en septiembre de 2013 ya trabajé aquí", recuerda la directora sobre su trayectoria en SEK Ciudalcampo. Se ve a sí misma en pleno proceso de crecimiento profesional: "Me veo como directora, pero creo que debo aprender sobre liderazgo". Reconoce que puede pensar "a corto plazo" y que tiene "mucho por aprender y trabajar con los profes del cole".

En cuanto a la educación en general, Villavicencio está convencida de que el modelo actual se transformará: "Creo que el modelo que conocemos cambiará y estamos trabajando para ver cómo será el futuro del aprender". Al final, subraya, "todos tenemos que aprender a aprender", una máxima que guía muchas de las iniciativas del centro.

Como anécdota y reflexión final, la directora describe el día a día de quienes lideran un colegio: "Estamos viviendo en el día a día y los que lideramos tenemos que resolver cuestiones del día a día y también ser los que diseñamos el futuro".

Para lograrlo, considera imprescindible "dejar un tiempo real para estudiar y pensar de forma creativa". Y concluye con una meta clara: "Debemos pensar nuevas estructuras, pero no en jerarquías, sino nuevos horarios, más planificación para los profes, etcétera". Solo así, afirma, SEK Ciudalcampo seguirá siendo un referente, sin perder su esencia humana y cercana.