En la Comunidad de Madrid, nacer de forma prematura, sufrir un ictus o envejecer con dificultades para tragar puede tener algo en común: tener dificultades para conseguir un logopeda en la sanidad pública. Y es que, según datos aportados por el Colegio Profesional de Logopedas de la región, solo 58 profesionales atienden actualmente en hospitales públicos en 18 centros del Sermas a toda la población madrileña, que ronda los más de 7 millones de habitantes.
"Hay hospitales de referencia, como puede ser el Ramón y Cajal, que tienen un único logopeda. Y en este caso solo trabaja para implantes cocleares. Solamente hay tres compañeros en las unidades de neonatología (para bebés prematuros o con dificultades en la alimentación): en el Gregorio, en el 12 de Octubre y en La Paz. Si están en otro hospital, no van a tener esta oportunidad", apunta la vicepresidenta del Colegio de Logopedas de la Comunidad de Madrid, Sandra Vico, ejemplificando la situación.
Se trata de una cifra muy alejada de las necesidades reales y de las ratios europeas. Desde el colegio señalan que sería necesario "al menos triplicar" el número actual de logopedas para poder cubrir las necesidades mínimas del sistema.
Las consecuencias son directas: listas de espera, tratamientos interrumpidos y familias obligadas a recurrir a la logopedia privada, "con un coste medio de 200 euros al mes por dos sesiones semanales".
Para Vico, esta falta de profesionales la achaca a tres factores: la dificultad de formación, la "feminización" de la profesión y el "desconocimiento social".
En cuanto al primero, expresa que el número de logopedas "siempre ha sido menor" por el número de plazas de formación que existen en las universidades públicas. Y es que las dos únicas que ofrecen actualmente estos estudios en toda la Comunidad de Madrid son las Complutense (UCM) y la de Alcalá (UAH) -esta última añadió el grado en el curso de 2019/2020-.
"Además, somos la profesión sanitaria con más porcentaje de mujeres, por encima del 95%", lo que, según opina, hace que se acentúe ese desconocimiento social. En este sentido, asegura que muchos achacan el trabajo solo a la etapa de la infancia y el aprendizaje del habla.
"Parece que solo nos dedicamos a la R en niños, cuando realmente nuestras competencias van en todo lo que tiene que ver con comunicación, lenguaje, habla, voz y funciones orales no verbales, que son la deglución y la alimentación", agrega.
"Al tenernos tan encasillados, la demanda no es anárquica y la necesidad de generar este recurso por la administración tampoco ha sido tan alta". Por ello, explica que lo cierto es que se trata de una profesión sanitaria "necesaria en todas las etapas de la vida" de una persona, pues hay otros muchos problemas no tan conocidos cuyo tratamiento también lo pauta un logopeda.
Problemas como la disfagia
Una de estas anomalías más comunes en los que la intervención de este tipo de sanitarios es importante es la disfagia. Se trata de la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso saliva. Esto puede provocar el paso del alimento a las vías respiratorias. "Si no intervenimos en la deglución hay un peligro importante, porque puede ir al pulmón y originar una neumonía".
Sobre todo, suele ser una complicación que surge en personas de edad avanzada o con problemas neurológicos. Por ello, apunta la falta de este tipo de perfiles en otros centros como residencias.
"Ahora mismo, los logopedas no somos un perfil profesional que se recoja en los pliegos de plazas concertadas de residencias. Con lo cual, cuando es necesaria esta intervención tiene que ser de forma privada y costeada por las familias". Una situación que "condena a cerca del 80 y el 90%" de los pacientes a recurrir a centros privados para recibir tratamiento.
En la etapa infantil, explica una situación similar: "En los colegios públicos tampoco está la figura del logopeda desde los tres años hasta el final de la escolarización". Sin embargo, sí existen plazas concertadas en Centros de Atención Temprana para niños en edades anteriores a la etapa de Educación Infantil -pasando por un proceso de selección-.
"No hay opción de continuar con este tratamiento". Una interrupción que si no se continúa puede "causar problemas de aprendizaje, escritura, a nivel de relaciones sociales...". "Estamos en algunos coles contratados, pero como actividad extraescolar. Lo cual es un poco extraño porque al final somos actividad sanitaria".
Desde la Comunidad de Madrid manifiestan "haber bajado las listas de espera", aunque la realidad que muestran desde el Colegio de Logopedas es que en esta atención temprana, precisamente, hay unos 3.500 niños a la espera de ser atendidos, según las últimas cifras de 2024 de Comisiones Obreras (CCOO).
