Un total de 57 alumnos madrileños nunca olvidarán el año que cursaron primero de Bachillerato. El próximo año académico un grupo de jóvenes de toda la Comunidad hará las maletas rumbo a Estados Unidos o Canadá para estudiar ese curso gracias a la beca Amancio Ortega, un programa que desde su creación en 2010 ha permitido a más de 4.000 estudiantes de toda España cursar un año académico en Norteamérica.
Estos alumnos madrileños proceden de centros públicos, privados y concertados de la Comunidad y entre ellos están Nara, Guillermo y Victoria, que ya cuentan los días para comenzar una experiencia que marcará sus vidas.
Los tres estudiantes cuentan a Madrid Total cómo se enteraron de la noticia, cómo fue el proceso de selección y qué esperan de una experiencia que, en los tres casos, esperan que les "cambie la vida".
Nara, vecina de Boadilla del Monte y estudiante del IES Profesor Máximo Trueba, recuerda perfectamente el momento en el que supo que había sido seleccionada.
"Descubrí que me habían dado la beca porque me llegó una notificación al móvil y, según lo vi, nos pusimos a gritar en clase mis amigas y yo", cuenta.
Ella lleva mucho tiempo persiguiendo esta oportunidad: "Siempre he visto a gente ir a Estados Unidos a estudiar y cuando vi que sacaron el plazo para poder acceder a las becas, no lo dudé".
Pero el proceso no fue sencillo. "Las pruebas eran estrictas y las notas eran de un 9,7. Las normas eran muy estrictas", explica.
Aun así, el esfuerzo ha merecido la pena. Durante diez meses estudiará primero de Bachillerato íntegramente en inglés y sueña con hacerlo "en alguna parte de Estados Unidos con montañas y vistas bonitas".
"Me gustaría conocer a gente americana, ya que nunca he ido a este país. Vivir el sueño americano", añade.
En casa la ilusión es compartida, aunque también la nostalgia: "Mi familia está muy ilusionada, pero nos vamos a echar de menos. El otro día me regalaron una maleta de cabina para mis viajes".
La atleta Victoria
Por su parte, Victoria, alumna del Colegio Nuestra Señora de las Escuelas Pías, en Madrid capital, tampoco olvida el día en el que se enteró. "Estaba súper nerviosa. Estaba en tutoría y pregunté si podía coger el móvil. Les pedí a mis amigos que lo miraran ellos de lo nerviosa que estaba", recuerda.
La confirmación fue inmediata y emocionante: "De repente me dijeron que estaba en la lista de Estados Unidos. Es un recuerdo inolvidable. Mi tutora se puso muy contenta".
Aunque todavía no sabe el destino exacto, lo tiene claro: "Me gustaría ir a la costa este, más hacia el sur porque me gusta el calor, aunque también estaría bien la costa oeste. Va a ser el sueño americano".
Victoria confiesa que nunca había pensado en un intercambio antes del Bachillerato: "Pensaba que irte de intercambio solo se podía hacer en la universidad, pero cuando vi que era posible, se convirtió en mi sueño".
Deportista y aficionada a la cocina, espera seguir creciendo allí: "Hago atletismo y me gustaría seguir haciéndolo allí, y también probar otros deportes que no son populares en España. También me gusta mucho la cocina y quiero practicar".
Destaca además el valor educativo del programa: "Allí se valora mucho el esfuerzo y el trabajo en equipo y la verdad que eso me gusta".
Del proceso de selección subraya su exigencia: "Tenías que tener todo dieces. Era estricto". Y se queda con algo más que la beca: "No es solo conseguirla, sino crear amistades. Hemos creado un grupo muy bonito".
Guillermo, a Canadá
Guillermo, de Colmenar Viejo y estudiante del IES Marqués de Santillana, vivió el proceso con una mezcla de nervios e ilusión. "Tenía mucha incertidumbre. Tenía muchas ganas de que me la dieran, pero pensaba que si no me la daban me quedaba con lo positivo, que es quedarme con mi familia", explica.
Cuando llegó la noticia, no dudó en compartirla: "Me dio mucha ilusión. Llamé a mi padre y se lo conté a familia y amigos". Su destino será Canadá, concretamente Ontario, en la zona de los Grandes Lagos.
"Busco poder sentirme con independencia y cómodo en un entorno nuevo. Soy una persona curiosa y siempre había querido experimentar otra cultura y vivir en otro lugar del mundo", afirma.
Entre sus objetivos está también la música: "Quiero poder dedicarle tiempo al piano". Sobre las pruebas de selección, Guillermo las recuerda con tranquilidad: "No las recuerdo muy duras. Son pruebas para ver cómo te podrías desenvolver en este entorno".
Aunque admite que el inglés impone: "Fue más estresante, pero no me sentí desconfiado". Ahora solo piensa en lo que viene: "Tengo muchas ganas de rodearme de gente nueva, hacer un nuevo círculo de amigos y empezar de nuevo en otro sitio", concluye.
