19 de agosto de 2026. La cuenta de Instagram del restaurante Umiko —inactiva meses antes de su inesperado cierre— anuncia su reapertura. "Una nueva etapa abre este otoño".
Entre los comentarios que celebran el regreso de este establecimiento galardonado con dos Soles Repsol, no faltan los mensajes que recuerdan que el restaurante aún no ha cerrado del todo el convulso capítulo de su abrupta despedida: "Sois unos estafadores. Dejasteis a los clientes sin respuesta. Compramos bonos de cenas que nunca devolvisteis el dinero, [...] sinvergüenzas".
"Qué pena que algo que se desarrolló con tanto cariño quede en manos de gente que va a desarrollar un proyecto habiendo dejado nóminas de mes y medio sin pagar, y acusando al personal de robar cuando solo seguía instrucciones por parte de una persona de hacer una mudanza. [...] Proveedores sin cobrar", señala otro usuario.
Hasta el momento, poco más se sabe del nuevo Umiko (calle Los Madrazo, 6) aparte de que están buscando y formando personal para su próxima apertura. Este diario ha contactado con los anteriores y actuales propietarios y consejeros de Umiko, y no han querido manifestarse.
Pero los que han visto que "ahora abren como si nada hubiese pasado 8 meses después", no olvidan. Ni los clientes a los que no le devolvieron su dinero al no poder canjear sus bonos porque cerró "de un día para otro" ni los trabajadores que fueron un mes y medio "secuestrados" laboralmente sin sueldo ni subsidios.
Según indican fuentes cercanas, el mismo mes que se produjo el cierre, diciembre de 2025, se conoce repentinamente que había un "conflicto" entre socios, impagos con proveedores y empresas externas, y las ventas habían disminuido —entre otras razones, al no llegar nunca la deseada estrella Michelin, tuvieron que crear meses antes Umaki, una versión abaratada del restaurante en la barra para intentar captar un mayor flujo de clientes—.
El 2 de diciembre del pasado año le comunicaron a los empleados que serían despedidos en 6 días y Umiko cerraría sus puertas el 6 de diciembre.
La dirección de Blowfish (la compañía de Umiko) acusó a Juan Alcaide y Pablo Álvaro, antiguos consejeros de la empresa y jefes de cocina, y a un grupo de trabajadores más de "sustracción y hurto de mercancía del restaurante" valorada en "80.000 euros", entre los días 3 y 7 de diciembre de 2025, según consta textualmente en la carta de despido a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
En cambio, el personal al que le llegó más tarde el "despido disciplinario" por este motivo defiende que no están implicados, ya que cumplieron órdenes de hacer la mudanza del menaje, botellas, vajilla, decoración, uniformes maquinaria y otros elementos unos días antes del cierre del restaurante.
El servicio jurídico de los trabajadores afectados maneja la hipótesis de que la acusación de hurto respondía a una táctica para ganar tiempo y facilitar que se les concediera la suspensión de pagos.
Mientras tanto, el 9 de diciembre tienen una reunión informativa en las que comunican a los trabajadores que los mantendrán contratados hasta que no se resuelvan los "aspectos esenciales que no han sido todavía aclarados en la investigación", refiriéndose a la acusación por hurto.
Desde ese momento y hasta el 20 de enero los empleados no cobraron, no pudieron solicitar la prestación por desempleo (el paro) ni trabajar en otra empresa. Un "secuestro" laboral, denuncian, que sigue pendiente de resolver. El restaurante no ha querido ofrecer su versión.
"El personal del restaurante vivíamos al día. Nos dejaron un mes de diciembre sin nómina, sin posibilidad de facturar de otra manera, sin información y acusándonos de ladrones", lamentan las fuentes consultadas.
Mientras tanto, las incógnitas siguen en redes sociales: "¿Podéis responder al menos a este tema? Creo que merecemos una respuesta… y ver cómo lo vais a gestionar", comenta uno de los tantos clientes que desconocen los próximos pasos del que ha sido uno de los restaurantes japoneses más reconocidos de Madrid.
