El grupo que convirtió una discoteca de siete plantas en uno de los iconos de la noche madrileña reserva ahora sus dos pisos superiores para la gastronomía.
Después de Quintoelemento y su bodega, Kapital estrena en septiembre Sexto, un restaurante de autor con doce pases y un menú de 150 euros que quiere competir en otra liga: la de la alta cocina y los reconocimientos gastronómicos.
Por Quintoelemento han pasado públicos muy distintos. "Te podías encontrar desde jugadores de fútbol multimillonarios, jóvenes que han venido a celebrar un cumpleaños y se han gastado 40 euros cada una...", explica José Domingo, director de marketing del área gastronómica del grupo Kapital.
Espacio del nuevo restaurante, Sexto.
En ese eclecticismo está precisamente una de las claves de la estrategia de Kapital: que la gastronomía deje de ser un complemento de la noche para convertirse en una parte esencial de la experiencia.
El grupo, que cumplió 30 años en 2025, empezó a desarrollar esta apuesta gastronómica hace 5 años con Quintoelemento, instalado en las plantas superiores del gran edificio de la calle Atocha, 125.
Ahora da un paso más con Sexto, que abrirá el próximo 1 de septiembre en la séptima planta del edificio, con un espacio para únicamente 20 comensales y servicio exclusivamente al mediodía en su primera etapa. Las reservas ya están abiertas.
La propuesta nace de la mano del chef Juan Suárez de Lezo, chef ejecutivo de Quintoelemento y Sexto, y convierte su trayectoria personal en el argumento de un menú degustación de doce pases.
Córdoba, donde nació su relación con la cocina, es el punto de partida de un recorrido que pasa también por Perú, Tokio, Estados Unidos y París.
La memoria familiar, especialmente la de su abuela y su madre, se mezcla con las técnicas aprendidas durante sus años de formación y con una mirada propia sobre el producto.
Bombón de mar.
El menú arranca con aperitivos como el bombón de mar, el crujiente con cremoso de cebolla, el ceviche y guiso de cigalas o un cono con huevas de trucha marinadas y helado de miso ibérico, para continuar con platos como la quisquilla con cremoso de chiles, las sopas de Córdoba —una reinterpretación del salmorejo, el gazpacho y el ajo blanco—, las texturas de carabinero, el rodaballo con guisantes lágrima o el corzo con croissant de patata. El recorrido termina con un cremoso de fruta de la pasión y yogur.
"Al final es una historia, es un viaje el que cuenta Juan en Sexto. Y en este caso, en vez de palabras, se utilizan platos", resume Domingo.
La propuesta se completa con una bodega concebida como otro relato paralelo, con vinos principalmente de España y Francia, pequeños productores, referencias de producción limitada y elaboraciones poco habituales.
El menú cuesta 150 euros y el maridaje, 90.
La nueva tendencia "multioferta"
La nueva apertura no es, sin embargo, un movimiento aislado. Madrid lleva años convirtiendo la noche en un producto cada vez más amplio: ya no se trata únicamente de bailar, sino de construir una experiencia completa que empieza mucho antes de entrar en la pista.
Kapital lo ha llevado a su máxima expresión al concentrar en un mismo edificio restaurante, bodega, cócteles y discoteca.
"Lo que ahora busca el cliente es la multioferta. Llegar a un espacio y donde en ese espacio pueda vivir el conjunto de la experiencia de su noche", apunta Domingo. La idea es especialmente relevante para el turismo, pero también para un público madrileño que busca simplificar su salida: cenar, tomar una copa y, si apetece, continuar hasta la madrugada sin cambiar de escenario.
La tendencia se ha extendido por la capital. Fitz, por ejemplo, abrió junto a su discoteca Dos Passos, un restaurante-club concebido como una pieza complementaria aunque independiente del club; ambos forman parte del mismo proyecto empresarial.
Gabana regresó a Madrid acompañada de Jimmy’s, un restaurante situado junto a la discoteca y conectado con ella mediante un acceso interno, pensado también como antesala de la noche.
Y conceptos como Aurora han hecho de la mezcla entre restauración, música en directo y club una parte central de su identidad, con propuestas de cena y concierto y sesiones de DJ.
La diferencia de Kapital está en el grado de ambición gastronómica. "Lo difícil no es montar una discoteca con restaurante. Lo difícil es que pueda existir un restaurante con los estándares y los niveles de concepto gastronómico de calidad de servicio que puedes encontrar en Quintoelemento", defiende Domingo.
En Sexto, esa exigencia sube todavía más: el grupo habla ya abiertamente de alta cocina, con un formato íntimo y un único menú degustación pensado para un comensal que acude expresamente a vivir una experiencia gastronómica.
El chef llega, además, con una trayectoria ligada a grandes nombres de la cocina, entre ellos Arzak o Gastón Acurio. Para Domingo, ese recorrido es fundamental para el proyecto: "Los que llevamos mucho tiempo en el mundo de la gastronomía es muy importante la solidez y el criterio con el que se hacen las cosas".
Sexto ocupará la séptima planta. Justo debajo, en la sexta, Kapital mantiene su bodega, con más de 800 referencias y la posibilidad de organizar experiencias privadas alrededor del vino.
Juntas forman lo que el grupo define como un "hub gastronómico" dentro de Teatro Kapital, mientras las cinco plantas inferiores continúan dedicadas al ocio nocturno.
La apuesta, por tanto, ya no consiste simplemente en que una discoteca tenga un buen restaurante. Kapital quiere convertir su edificio entero en un destino gastronómico y de ocio capaz de funcionar a mediodía y de prolongar la experiencia hasta la madrugada.
Sexto será la pieza más ambiciosa de ese engranaje. Y aunque Domingo asegura que "los reconocimientos no se buscan", cuando se le pregunta por la estrella Michelin y otros galardones gastronómicos, el objetivo está claro: "Llegarán. No hay ninguna duda, porque no hay mucha oferta de estas características en Madrid en este momento".
