En la premiada película Cinema Paradiso, Alfredo deja a Totò una herencia que poco tiene que ver con el dinero.
El proyectista transmite al niño siciliano que creció a su lado el amor por el cine y por un oficio que terminará marcando su vida.
Desde aquella Italia de posguerra, las décadas avanzan hasta el Madrid de los Pereira, una familia que lleva tres generaciones entre proyectores y películas, ahora en un formato que se resiste a desaparecer: 70 mm. En la madrileña calle de Fuencarral lo han hecho posible.
David Pereira en laccabina de proyección
Domingo comenzó el negocio hace más de 50 años. Ahora David, padre e hijo, continúan el legado de una empresa dedicada a la industria cinematográfica y hasta sustituyen al proyectista cuando se necesita.
David (padre) comenta en conversación con este medio que ellos no son "solamente una empresa, somos tres generaciones dedicadas al cine en todos estos años".
En todo este tiempo, la familia ha visto la transformación del celuloide al formato digital . Durante 20, 25 años lo han hecho en analógico, porque era "lo que había", admite David.
"Mi padre, Domingo ha recorrido empresas antiguas, fábricas de proyectores, tiene un conocimiento del oficio muy grande", explica David con orgullo.
Desde el desembarco de lo digital se unieron a la transformación junto con las otras empresas del sector españolas para instalar proyectores digitales, que representan el 90% del mercado.
Metamorfosis del sector
En los últimos años, cines tradicionales de Madrid han buscado nuevas vías de negocio para mantener su actividad. Muchas de las salas de 'de toda la vida' se han reconvertido en multiespacios en donde se estrenan obras de teatro, conciertos acústicos, eventos corporativos o espectáculos inmersivos.
Según los datos recopilados del Ministerio de Cultura correspondientes a 2025, en la Comunidad de Madrid se contabilizaron 76 cines y 537 pantallas, equivalentes a 7,5 pantallas por cada 100.000 habitantes.
De los casi 67 millones de espectadores a nivel nacional, 14 de ellos son madrileños. Pero estas cifras que a priori parecen positivas, reflejan otra realidad: cada madrileño fue de media solo 2 veces al año el año pasado.
Cinta de Kill Bill
Este panorama, sin embargo, también descubre a un público dispuesto a buscar algo diferente. El cine en formato 70 mm está de regreso en Madrid y según los Pereira, con una acogida muy positiva.
La entrada para disfrutar de la experiencia en 70 mm ronda los 20 €, mientras que para los estudiantes se sitúa en torno a los 15 €.
Ilusión madrileña
Aunque buena parte de su actividad se haya digitalizado, esta familia nunca abandonó completamente el analógico. Todavía prestan servicio a instalaciones que conservan proyectores de 35 mm, entre ellas la Filmoteca Española, el Cine Doré, la Sala Berlanga, la Academia de Cine o, de manera más esporádica, el Círculo de Bellas Artes.
Aun así, David cuenta que hace cuatro o cinco años surgió la idea de tener una sala para proyectar en 70 mm en Madrid. Una experiencia diferenciada, una suerte de formato 'premium' dentro de un mercado tan competitivo como el digital, aunque reconoce que "la dificultad de que hubiera un cine en 70 mm en Madrid era extrema, o por lo menos, al principio, lo veía muy difícil".
No había cines en el centro de Madrid tan grandes que le dediquen una programación fija e instalar el sistema en espacios como Capitol o Callao era complicado.
Hasta que a finales de 2025 David recibió la llamada del CEO de Elástica Films, Enrique Costa, que le propuso montar una proyección de Kill Bill en 70 mm… y en Madrid.
Así se cruzaron los caminos del celuloide y la sala 1 del mk2 Cine Paz, " una referencia para nuestra empresa", sostiene David .El espacio contaba con una ventaja importante: allí se realizan presentaciones de películas y pases de prensa y ya disponía de una instalación de sonido de gran calidad.
El problema surgía en la cabina. Estaba situada a demasiada altura y no tenía ventanas suficientes para alojar los proyectores y el tiro era muy corto.
Tarantino y Nolan
Aun así, dos meses más tarde de comenzar con el proyecto , lo consiguieron para el estreno de Kill Bill.
Sin embargo, David reconoce que no quería que se quedara "en algo romántico"; querían darle continuidad: "Nosotros sabíamos que venía La Odisea , que se puede proyectar Interstellar, que iba a venir gente que la quiere ver en 70 mm". Y no sólo los cinéfilos amantes de Tarantino o Christopher Nolan..
La calidad de estas producciones, explica David "llegan al circuito del 70 mm como películas rodadas en IMAX, un formato tres veces superior al 70 mm , o son películas que se han rodado con negativo de alta calidad en analógico o que se hacen expresamente para ser positivadas en 70mm".
Kill Bill, asegura, fue diferente : “era un cinemascope al uso, no era un 70 mm, no estaba rodada en 70 mm, fue otra experiencia".
Entre los títulos que cita dentro del circuito internacional aparecen Dune, Proyecto Salvación, Marty Supreme o Muerte en el Nilo: "Son películas que están filmadas ya con una intención de mucha calidad para ser proyectadas".
El proyector de mk2 Cine Paz
La recuperación de este formato en la capital contrasta con la transformación que experimenta el sector en los últimos años en nuestro país.
Los cines Luchana o los Verdi de Alberto Aguilera se han reinventado buscando una salida comercial y acercando la oferta cultural más al barrio.
En el caso de David, la apuesta por el 70 mm no responde a una cuestión económica: "Esto no tiene, por lo menos para nosotros, para mí o para nuestra empresa, un sentido comercial".
Entonces, ¿por qué hacerlo?: "El sentido es rescatar algo que se monta desde la excelencia, antes de montar algo franquiciable o extrapolable a muchas salas, a muchas pantallas, lo que se quiere transmitir es una experiencia de súper calidad y única".
Aun así, no todos son ventajas en el cine analógico: la imagen puede parpadear, puede desenfocarse o la película puede romperse. Y siempre hace falta una persona en cabina controlando la proyección.
Muchas veces David (hijo) ejerce de proyeccionista en la sala: "Él está proyectando algunos días, está supliendo al proyeccionista y ha sido parte integrante del equipo de montaje del proyector y de la puesta a punto".
IA y plataformas
En todo este proceso de constante cambio y transformación, David reconoce que la inteligencia artificial ayuda a resolver cosas con atajos a los técnicos, pero sostiene que la parte artística es "irremplazable".
Como ejemplo cita La Odisea de Nolan : "toda la energía que tiene de cuidado, mimo, el cuidado del color, empalmar el negativo a mano, son cosas que la IA no puede hacer, se necesita una mano, un cariño, un amor".
Para David, el cine se aproxima en ese aspecto a la pintura: "una película es una obra de arte". El mismo que, aun con sorpresa, David cuenta que ha cambiado al público de este cine, en su mayoría gente mayor: " Ahora tenemos una horda de aficionados al cine de todas las edades, locos por el 70mm y dispuestos a pagar un 'poquito más' por disfrutar de la experiencia".
David Pereira, padre e hijo
"Parece que el sonido es mejor, parece que el sonido es peor, que parpadea, que se mueve", son algunos de los comentarios de los cinéfilos, a la salida del cine.
Unos esperan mayor nitidez. Otros califican la experiencia de extraordinaria. Todas las críticas son muy positivas y las que son más críticas, admiten ,son muy constructivas, en una industria que 'no es fácil'.
El mk2 Cine Paz es la única de Madrid que ha apostado por recuperar este formato. La sala se adaptó para hacer posible el proyecto y devolver el 70 mm a la cartelera. En palabras de David, se trata de "una apuesta por el cine, por un formato que es la gloria del cine analógico".
En pleno barrio de Chamberí, tres generaciones han recuperado la técnica, las máquinas y buena parte de la esencia de un oficio que se resiste a desaparecer en plena era digital. Gracias a ellos, el 70mm vuelve a rodar en el corazón de Madrid. Solo faltaría que, desde lejos, se escucharan unos acordes de Morricone.
