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Las claves

La pena inunda a Edgar Reyes y sus 46 trabajadores de Maíz Maya. Justo en su décimo aniversario, una cifra redonda para celebrar una década de duro trabajo que ha dado sus frutos, un terrible incendio ha transformado tantos años de sueños, en cenizas.

Pero Edgar no se rinde. "Maíz Maya no ha muerto", cuenta todavía en shock por lo ocurrido, pero con contundencia, a EL ESPAÑOL.

Un voraz fuego, declarado durante la madrugada del pasado 23 de julio alrededor de las dos de la mañana, devoró por completo los 1.000 metros cuadrados de la fábrica y los almacenes que la compañía tenía en un polígono industrial de Alcobendas.

Incendio de la fábrica de tortillas Maíz Maya. Maíz Maya

Las alarmas saltaron en mitad de la noche cuando un corte de electricidad provocado por el propio incendio inutilizó los sensores de seguridad, llamando de inmediato a los bomberos. Para cuando Edgar pudo llegar desde su casa hasta la nave en alquiler, el fuego ya lo había consumido prácticamente todo.

Afortunadamente, a esa hora no había ningún operario trabajando en la planta, por lo que no ha habido que lamentar ningún daño personal. "Estamos todos bien, que es lo bueno", aclara Edgar con alivio, aunque con el nudo en la garganta al ser consciente de la magnitud del desastre material.

Apenas se ha podido rescatar algo de documentación de la zona de oficinas; las máquinas, las materias primas y el esfuerzo de toda una vida se han esfumado tras las llamas. Por el momento, las causas del siniestro siguen siendo desconocidas y se encuentran bajo investigación.

De 80 kilos diarios a tres toneladas

Esta tragedia llega en el momento de mayor apogeo de Maíz Maya. Lo que comenzó en 2016 como una valiente aventura emprendedora de la mano de este joven nacido en Querétaro (México) y afincado en Madrid, terminó convirtiéndose en el auténtico referente del maíz procesado mediante técnicas ancestrales nixtamalizadas en nuestro país.

Con materia prima traída directamente desde la Albufera valenciana, Reyes trajo a la capital el verdadero sabor mexicano que tanto echaba de menos al llegar a España.

El crecimiento de la empresa en esta última década les ha hecho ser "un referente" hasta en la alta cocina española y, sobre todo, madrileña. "Al principio hacíamos entre 80 y 100 kilos de tortillas. Hoy estábamos entre dos, tres toneladas, al día", resume Reyes.

Unas cifras récord que avalan diez años imbatibles de ventas al alza que conquistaron a la élite de la alta cocina madrileña y nacional, surtiendo a referentes culinarios como Dabiz Muñoz o Roberto Ruiz, entre otros. "Desde hace diez, han sido nuestros mejores años. Nunca han bajado nuestras ventas", recuerda Edgar compungido ante este abrupto e inesperado freno.

La incertidumbre de 46 familias

Ahora, la gran preocupación de Reyes no es solo la reconstrucción del negocio, sino el sustento de los 46 empleados que dependen de Maíz Maya, muchos de los cuales llevan trabajando codo con codo junto a él prácticamente desde la fundación de la empresa. "Somos muchas familias", suspira el fundador mientras atiende a la policía, los peritos del seguro y los medios de comunicación.

Aun así, tiene claro los siguientes pasos: "No nos vamos a rendir. Tenemos que buscar otra nave y retomar la actividad".

Aunque la intención de la compañía es reanudar la actividad lo antes posible y ya están en la búsqueda activa de una nueva nave industrial en la región, los plazos de recuperación son inciertos. El gran obstáculo reside en la reposición de la maquinaria pesada industrial, la cual debe ser traída e importada específicamente desde México y Estados Unidos.

Por ello, la empresa ha realizado un llamamiento a la solidaridad institucional, empresarial y ciudadana para poder canalizar las ayudas que permitan levantar de nuevo el proyecto. Edgar Reyes concluye emocionado agradeciendo el trabajo de bomberos y policía, y por las innumerales muestras de cariño recibidas por parte de sus clientes y chefs allegados: "Estén atentos porque estaremos de vuelta", sentencia con esperanza el fundador de Maíz Maya.