Hace años era común ver a niños que intercambiaban cartas Pokémon en los recreos sin imaginar que algunas de esas piezas acabarían alcanzando precios de miles de euros. Hoy, esas mismas cartas se han convertido en objetos de colección, inversión y, para algunos, incluso en una forma de ganarse la vida.
En España existe una red de compradores y vendedores que mueve cartas con precios muy alejados de aquellos intercambios de colegio. En un grupo privado de Telegram con más de 820 miembros aparecen cada día mensajes de usuarios que ofrecen sus cartas: un Mewtwo por 145 euros, un Blastoise por 550, un Charizard por más de 1.000 o un Rayquaza por 1.800 euros.
El fenómeno no es exclusivo de España. Uno de los ejemplos más llamativos es el del youtuber estadounidense Logan Paul, que vendió una carta Pokémon Pikachu Illustrator por más de 16 millones de dólares.
La carta ya había protagonizado otra venta histórica en 2021, cuando el propio Logan Paul la adquirió por 5,28 millones de dólares antes de revenderla años después.
La tarjeta, considerada una de las más raras del mundo, se convirtió en un símbolo de cómo una afición que nació en los años noventa ha terminado entrando en el mercado de los objetos de lujo y coleccionismo.
Más de 50.000€
Charles empezó a coleccionar hace seis años. Su entrada en este mundo tuvo más que ver con la nostalgia que con el dinero: volvió a encontrar las cartas que guardaba de cuando era niño y decidió recuperar aquella colección.
Con el tiempo, lo que comenzó como una afición acabó convirtiéndose en algo más. "Trabajo de esto", explica. "He llegado a pagar más de 5.000 euros por una carta y he ganado más de 50.000 euros vendiéndolas".
A diferencia de algunos coleccionistas, suele centrarse en vender lotes completos en lugar de cartas individuales. Aun así, tiene claro que su propia colección es algo que quiere conservar.
Recuperar la infancia
Miguel también empezó hace seis años, por el mismo motivo: recuperar una parte de su infancia. Para él, las cartas no son únicamente una inversión, sino recuerdos.
La compra más cara que ha hecho fue un Mew EX Holon Phantoms por 1.000 euros. Su venta más importante fue un Mew de CoroCoro, por el que recibió 2.800 euros.
Captura de pantalla de una conversación con Miguel.
"Simplemente voy aumentando la colección. Si algo se dispara de precio, lo vendo y lo compro de nuevo cuando vuelva a estar accesible", explica.
El dinero que consigue con algunas ventas vuelve directamente al mismo mercado: comprar más cartas o productos relacionados con el universo Pokémon.
Secretismo
Pedro también forma parte de este mercado. Su mayor venta alcanzó los 4.500 euros y su compra más elevada llegó a los 2.100 euros. Sin embargo, prefiere mantener en privado los detalles sobre las cartas que compra y vende.
Como él, muchos coleccionistas manejan cantidades importantes pero mantienen cierta discreción. En un mercado donde el estado de conservación, la rareza, el personaje o la edición pueden multiplicar el precio, la confianza entre los compradores se ha convertido en una pieza clave.
Captura de pantalla de un mensaje de Charles en el grupo de Telegram.
Los factores que explican el aumento del valor de algunas cartas son; la escasez, el personaje - con figuras como Pikachu, Charizard, Mew o Mewtwo entre las más buscadas - y el estado de conservación.
Las cartas certificadas con una nota alta de empresas especializadas como PSA, que evalúan la calidad de la carta, pueden alcanzar precios mucho mayores que otras copias de la misma carta.
Lo que empezó como una colección infantil se ha transformado en un mercado donde algunos buscan completar sus colecciones, conservar recuerdos y algunos encontrar una oportunidad económica.
Para los que coleccionan cartas Pokémon no es un trozo de cartón como puede serlo para personas alejadas de este grupo de gente: es una pieza de colección que puede estar valorada en miles de euros.
