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Las claves

Con las temperaturas disparadas y los termómetros subiendo en gran parte de la región, miles de madrileños buscan cada verano un lugar donde escapar del calor sin salir de la Comunidad.

Y uno de los destinos más populares se encuentra a apenas una hora de la capital.

Se trata de la Piscina Riosequillo ubicada junto al embalse del mismo nombre, en las inmediaciones de Buitrago del Lozoya.

La instalación presume de ser la piscina más grande de Madrid y una de las mayores de España, con una superficie que ronda los 4.500 metros cuadrados y capacidad para más de 2.300 bañistas.

Un oasis junto al embalse

El complejo forma parte de la "Riosequillo Recreation Area", un recinto situado a apenas dos kilómetros del casco urbano de Buitrago y rodeado por más de diez hectáreas de zonas verdes.

Desde el agua es posible contemplar el embalse de Riosequillo y algunas de las cumbres más conocidas de la Sierra de Guadarrama, como Peñalara.

Aunque popularmente se la conoce como “piscina natural”, el agua recibe tratamiento como cualquier otra instalación de baño convencional, pese a que procede del entorno del embalse.

El recinto fue inaugurado en 1993 y se ha consolidado como uno de los espacios recreativos más concurridos durante los meses de verano.

Parking gratuito y merenderos

Uno de los grandes atractivos del complejo es que permite pasar el día completo sin necesidad de abandonar las instalaciones.

Cuenta con amplias praderas de césped, zonas de sombra bajo arbolado, merenderos, áreas infantiles, instalaciones deportivas, bar-restaurante y quioscos.

Además, dispone de un aparcamiento gratuito con capacidad para unas 700 plazas, uno de los aspectos más valorados por quienes acuden desde Madrid capital.

Los visitantes también pueden acceder con comida y bebida, lo que convierte el lugar en una alternativa a las piscinas municipales y a las playas fluviales de la región.

El plan favorito para escapar del calor

La popularidad de Riosequillo se ha disparado en los últimos años. En foros y redes sociales, numerosos usuarios recomiendan acudir a primera hora de la mañana para evitar problemas de aforo durante los fines de semana.

Su éxito se explica por una combinación difícil de encontrar en la Comunidad de Madrid: agua, naturaleza, vistas de montaña y la posibilidad de disfrutar de un día completo al aire libre sin recorrer grandes distancias.

A poco más de 70 kilómetros de la capital, esta gigantesca piscina se ha convertido en uno de los refugios más cotizados del verano madrileño y en una de las escapadas favoritas cuando el calor aprieta en la región