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Las claves

Cuando Alaska tiene que recomendar un restaurante en Madrid, no duda.

“Yo al restaurante cubano Zara en la calle Barbieri”, respondió la cantante durante una entrevista con EL ESPAÑOL.

La elección no es casual. La artista lleva décadas vinculada a este histórico local de Chueca, hasta el punto de que la carta incluye un plato bautizado con su nombre.

Pero detrás de Zara hay una historia mucho más profunda: la de una familia asturiana que abandonó Cuba en los años sesenta y acabó creando uno de los restaurantes más emblemáticos de la cocina cubana en Madrid.

La familia que llegó de La Habana

Inés Llanos Braña nació en Cuba dentro de una familia asturiana emigrada a la isla. Durante los años cincuenta disfrutó de una ciudad vibrante, la de los boleros, el Malecón y los cafés que nunca cerraban.

Sin embargo, la revolución cambió el rumbo de miles de familias. En 1962, Inés, su marido José Martínez y su hija abandonaron Cuba convencidos de que el exilio sería temporal, pero nunca regresaron.

Primero se instalaron en Asturias y después se trasladaron a Madrid en busca de una nueva oportunidad. La encontraron en una pequeña cafetería del barrio de Chueca llamada Zara.

El nacimiento del cubano más famoso de Madrid

Aquel negocio abrió una nueva etapa para la familia.

Poco a poco comenzaron a incorporar recetas que preparaban para ellos mismos y que despertaban la curiosidad de los clientes.

Lo que empezó como una cafetería acabó convirtiéndose en uno de los primeros restaurantes donde probar auténtica cocina cubana en Madrid.

A la fabada, la merluza en salsa verde o los calamares se fueron sumando platos como la ropa vieja, los moros y cristianos, el picadillo criollo, los tamales o la pierna de cerdo asada.

Durante décadas, Zara fue una referencia para cubanos emigrados, madrileños curiosos y personalidades del mundo de la cultura.

El plato que lleva el nombre de Alaska

Entre esas clientas habituales se encontraba Alaska.

La cantante mantiene una relación de amistad con la familia desde hace años y visitaba el restaurante con frecuencia.

Había un problema recurrente: nunca conseguía decidirse entre dos clásicos de la carta, la ropa vieja y el picadillo criollo.

La solución acabó convirtiéndose en tradición. Los propietarios comenzaron a servirle media ración de cada plato acompañada de arroz blanco y terminaron incorporando la combinación a la carta con el nombre de "El favorito de Alaska"

Hoy sigue siendo una de las propuestas más curiosas del restaurante.

Más de 60 años después

En 2014, Zara abandonó su histórico local de la calle Infantas para trasladarse a la calle Barbieri, donde continúa funcionando bajo gestión familiar.

La fundadora ya no está al frente de los fogones, pero la filosofía sigue siendo la misma.

“Aquí no se toca un plato. El cocinero puede cambiar, la cocina no”, ha explicado en varias ocasiones la familia.

Más de seis décadas después de su apertura, Zara continúa siendo uno de los restaurantes cubanos más reconocidos de Madrid. Y también el primero que le viene a la cabeza a Alaska cuando alguien le pregunta dónde comer en la capital.