La historia de Josué no empieza en un escenario ni en una discográfica, sino en un camión de reparto, entre melodías improvisadas y la necesidad de sacar adelante a una familia joven.
Casado, con dos hijos pequeños y una hipoteca recién firmada, la música apareció primero como un dinero extra antes de convertirse en su leitmotiv.
Hoy Rarujo, una de las voces emergentes del flamenco pop se confiesa en una charla con EL ESPAÑOL, en donde cuenta cómo ha sido el camino hasta llegar a grabar su single 'Ya no somos niños' de la mano de un sello como Virgin.
"Yo era repartidor. Iba repartiendo y sacando melodías en el camión y pensaba que nunca llegaría", recuerda sobre sus inicios. Y el contraste es evidente cuando cuenta, además, que está preparando uno de los conciertos más importantes de su carrera en la sala La Riviera.
"Es la primera vez en La Riviera y la tercera vez que cantamos en Madrid. Pero no creíamos ni por asomo que se iba a llenar así", admite sorprendido. Josué se reconoce tímido, pero está claro que llenar la emblemática sala no lo intimida.
El concierto tendrá algo especial, será una cita familiar, esta vez el horario permitirá que acudan niños y familias enteras: "Va a haber público de todas las edades. Muchísimas familias", comenta.
Rarujo
Aunque hoy actúe en solitario, su nombre artístico 'Rarujo' nació mucho antes. Formaba parte de un trío junto a Ramón y Rubén, y el nombre surgió de unir las primeras sílabas de los tres nombres: Ra-Ru-Jo.
Aquel grupo terminó separándose por motivos personales y religiosos. Los tres pertenecían a la iglesia evangélica, pero sus compañeros decidieron continuar únicamente con música dedicada a Dios.
"Nos mandaron hacer una canción dedicada y yo pensaba: '¿Cómo voy a hacer esto sin ellos?' Pero mi mujer me animó muchísimo", recuerda. Aquellas canciones personalizadas —los llamados dedicados— terminarían cambiándole la vida.
"Subimos la canción a YouTube y empezó a sonar sin quererlo, a hacerse viral". Hoy, Rarujo acumula más de 300 temas entre dedicados, singles y colaboraciones con artistas como Moncho Chavea y Los Yakis, y suma más de 200 millones de reproducciones en YouTube.
Josué Rarujo en el Hotel UMusic de Madrid
Uno de esos temas llegó hasta Obed Hernández, productor con quien terminaría formando una alianza clave: "Me dijeron: haz otro, otro, otro… Y luego me pidieron un tema con Obed. Lo hicimos y me llamó diciéndome: 'Hacemos muy buen equipo'."
Desde entonces trabajan juntos tanto en estudio como en los directos. Rarujo destaca el papel de Hernández en los arreglos musicales y en la construcción del sonido actual del proyecto.
En poco tiempo, pasaron de grabar tres canciones personalizadas a producir nueve al mes.
Los dedicados
Son canciones personalizadas que artistas flamencos y de rumba crean por encargo para celebraciones, bodas, cumpleaños o como regalo romántico. El cliente encarga la letra con nombres, anécdotas y detalles personales, y el artista compone la melodía. Aunque nacieron como un negocio de nicho dentro de la comunidad gitana, YouTube los ha convertido en un fenómeno de masas.
Temas como "Pa' mi Vane" de Los Rebujitos, "Mi niña Lola" de Cantores de Híspalis o "Rocío" de Los Chunguitos alcanzaron millones de reproducciones y se convirtieron en éxitos comerciales pese a haber sido concebidos como encargos privados.
Flamenco pop
Debido al éxito alcanzado con la canción 'Miedo al Amor' que ya alcanza los 14 millones de reproducciones en las plataformas digitales, Josué y Obed se embarcaron en la gira 'Miedo al Amor 2.0', que los ha llevado por las principales salas del país: Razzmatazz y Apolo en Barcelona, Paris 15 en Málaga, Copera en Granada, hasta aterrizar ahora en La Riviera.
Su música tiene referentes como Los Chichos o Niña Pastori, un estilo que ha escuchado "toda la vida y me siento muy identificado" resume Josué, quien confiesa que aunque estos sonidos se asocian con Andalucía, él es de "Madrid de toda la vida".
Josué Rarujo en el Hotel UMusic de Madrid
La Cañada Real, barrio de Obed Hernández o Vallecas donde están los orígenes de Rarujo, han sido los escenarios improvisados de estos artistas que han llegado lejos, donde según Josué "Nunca imaginaron".
Esos lugares y un público que ya no solo se identifica con la comunidad flamenca gitana. Los sonidos contemporáneos, el ritmo variado y las historias ancladas en el día a día han conseguido ir un paso más y salir de las etiquetas de la música flamenca.
Fe y valores
Durante la charla con este medio, Josué habla de su fe evangélica como parte de su identidad personal: "Intento transmitir respeto, unión familiar y no olvidar nunca de dónde venimos". Y desea que ese sea el mensaje que no se pierda en las generaciones gitanas futuras.
Josué Rarujo
En casa, sus hijos se han convertido en sus primeros críticos musicales: "Hace unos días estaba componiendo una letra y mi hijo pequeño me dijo: 'Papá, así no me gusta'. Y empezó a proponerme otra melodía".
Entre todos los momentos vividos hasta ahora, hay uno que guarda en la memoria: el concierto del Día del Pueblo Gitano organizado por el Ayuntamiento de Valencia el pasado 8 de abril: "Había más de 6.000 personas. Ver a todo el público cantando contigo fue increíble", rememora.
Y a pesar de ser un concierto 'especial' por la fecha tan señalada para los gitanos, Josué habla de normalidad con respecto a la comunidad a la que pertenece: "Los gitanos ya estamos muy integrados. Hay gitanos policías, abogados… Lo importante es no perder nuestras costumbres y el respeto a la familia", da igual de que barrio eres, apunta.
Desde cualquier barrio popular de Madrid, como la Cañada Real o Vallecas se puede salir: "Hay que luchar por los sueños", el que quiere puede", concluye.
¿El suyo?: "Tal vez el año que viene Las Ventas...ya veremos".
