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Las claves

Madrid es una ciudad inmensa repleta de rincones secretos en los que perdernos sin mirar el reloj. En la capital de España nunca nos faltarán los planes por hacer ni los lugares por visitar cada fin de semana. Y no solo por su belleza monumental, sino por las infinitas oportunidades de ocio que siempre están abiertas al visitante.

Sin embargo, lo que muchas personas no saben es que las maravillas de Madrid están más allá de sus fronteras. También están en el resto de la comunidad, donde podemos encontrarnos municipios absolutamente espectaculares y llenos de vida. Lugares en mitad de la naturaleza, adornados por un toque artístico y medieval que los hacen merecedores de fama nacional.

Y uno de esos ejemplos imprescindibles, quizá el más destacado de todos, es Chinchón, la gran joya de la corona. Este municipio ha sabido conservar su esencia a través de los siglos, convirtiéndose en un museo al aire libre. Sus calles respiran historia y sus edificios nos cuentan relatos de tiempos pasados que aún resuenan en sus piedras.

Aunque Chinchón es un pueblo que merece la pena visitar y recorrer en cualquier momento del año sin excusas. Lo cierto es que es en esta época, cuando se acerca el Carnaval, cuando más motivos hay para una escapada. Y es que en pocas horas, este pueblo considerado uno de los más bellos del país, se viste de gala para recibir a miles de visitantes.

Chinchón celebra en febrero su mes más popular y bullicioso con la llegada de su esperado mercadillo medieval. Una cita imprescindible en el ocio de la Comunidad de Madrid donde se celebran diferentes espectáculos para todos los públicos.

Hablamos de conciertos gratuitos, shows de cetrería y concursos que llenan de color cada rincón de su valioso casco histórico. Y es que la Plaza Mayor de Chinchón será el epicentro absoluto de esta celebración, latiendo con un ritmo antiguo y festivo.

De esta forma, se convierten así sus calles adoquinadas en los corredores perfectos por los que se va propagando su magia. Mercaderes, músicos, halconeros y bailarinas roban el protagonismo en un pueblo que cambia de época durante unos días.

El mercadillo medieval de Chinchón

Chinchón es un pueblo único y mágico que atrapa al viajero desde el primer instante en que pisa su suelo. Sus calles empedradas y adoquinadas escriben una historia singular y única que se lee en cada fachada y esquina. Pero también sus balcones verdes, más de 200, hacen de esta villa un entorno robado de otra época lejana.

Es, por lo tanto, un escenario que parece más propio de la Edad Media y el Renacimiento que de nuestra época actual. Durante el fin de semana del 13 al 15 de febrero, Chinchón celebra su Carnaval con un mercadillo medieval único. Este está organizado por la Asociación Cultural Arco Iris y por el ayuntamiento, trabajando codo a codo con ilusión.

Además, este evento tiene un fuerte componente histórico y popular que lo diferencia de otros mercados puramente comerciales. La celebración principal es conmemorar la visita de los Reyes Católicos a la localidad para un encuentro histórico y vital. Se recrea el momento en que acudieron a verse con los Marqueses de Moya, Andrés de Cabrera y Beatriz de Bobadilla.

Toda la fiesta está rodeada de actuaciones en directo constantes, especialmente danzas que animan el ambiente desde la mañana. También se organizan grandes cenas populares donde se comparte mesa y mantel, así como impresionantes desfiles con antorchas nocturnos. Además, a la par que se disfruta de la fiesta también podemos hacer una ruta gastronómica para el recuerdo.

Es el momento ideal para probar los platos más típicos de la zona, cocinados con el saber hacer tradicional. Desde las migas castellanas hasta la sopa de ajo, platos contundentes para combatir el frío de febrero con gusto. Sin olvidar, por supuesto, sus dulces caseros, que ponen el broche de oro a cualquier comida en la villa.

Lo más bonito de este evento es que no se recrea en un lugar vacío y artificial sin alma alguna. No es un decorado de cartón piedra, sino que se utiliza el propio pueblo para generar un entorno medieval. Las piedras de Chinchón son el mejor escenario posible, aportando una veracidad que es imposible de imitar en otros sitios.

Además, todo el pueblo, con sus gentes volcadas en la celebración, se implica en esta labor con orgullo local. Y es que, en general, es un entorno único y perfecto, tanto para montar este tipo de celebraciones históricas como para realizar una escapada tranquila en cualquier momento del año, buscando desconectar del ruido de la gran ciudad, ya que se encuentra a solo 40 minutos de Madrid.

Destaca por su castillo renacentista, que vigila el horizonte, y su bonita iglesia que guarda tesoros en su interior. Allí encontraremos obras originales de Goya, un reclamo cultural que por sí solo ya justificaría el viaje hasta aquí. También ofrece rutas naturales cercanas para descubrir su bonito entorno repleto de bosque y aire puro para respirar.

Y lo mejor de todo es que se puede disfrutar de esto durante varios días pernoctando en la villa. O simplemente en una escapada rápida de unas horas, yendo y volviendo en el mismo día sin gran esfuerzo. Ya que Chinchón se encuentra a menos de una hora de Madrid, a escasos 45 kilómetros de la capital.

El mercado medieval de Chinchón no es solo un evento turístico más, es una reivindicación de nuestra propia historia. Es una forma de mantener vivas las tradiciones y de recordar que Madrid es mucho más que sus rascacielos. Es tierra de castillos, de reyes, de mercados y de gentes que saben cómo celebrar la vida con alegría.

Por eso, este febrero, la brújula de todos los madrileños debería apuntar hacia el sur de la región, sin dudar. Hacia esa Plaza Mayor que, aunque estemos en 2026, parecerá por unos días el centro del mundo antiguo. Donde el sonido de los coches se sustituye por el de los cascabeles, las gaitas y el martillo del herrero.