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Las claves

"Era de esos sitios que hacían que Madrid siguiera siendo Madrid", comentan algunos de sus clientes más fieles al conocer que Vinoteca Moratín cierra sus puertas.

Tras cumplir trece años en el Barrio de Las Letras (calle Moratín, 36), uno de los templos discretos del buen vino y la cocina honesta, baja definitivamente la persiana. Ya se puede leer "cerrado temporalmente" en Google y el chef Marcos Gil y su equipo se despiden en su web a través de un comunicado.

"Tras un tiempo de reflexión del equipo de la Vinoteca de Moratín hemos decidido dar por terminada esta aventura. Durante más de trece años este proyecto nos ha llenado de satisfacciones y nos ha permitido crecer profesional y personalmente gracias al apoyo de tantas personas que han formado parte de nuestra pequeña casa de comidas".

El cierre no responde a una falta de reconocimiento. Vinoteca Moratín formaba parte de la Guía Michelin dentro de la categoría Bib Gourmand, que distingue a los restaurantes con mejor relación calidad-precio, y figuraba también entre los recomendados de la Guía Repsol. Un aval doble que confirmaba lo que sus parroquianos ya sabían: en ese inadvertido lugar en el que convivían libros y botellas de vino, podías degustar unos deliciosos platos de cuchara.

En su despedida, el equipo reconoce que la decisión llega en un momento de sentimientos encontrados. "A pesar de lo ilusionante que puedan resultar los proyectos por venir, damos este paso con el corazón dividido, ya que estos años han representado una fase fundamental de nuestras vidas", señalan.

También se despiden dando las gracias a quienes hicieron posible el día a día del restaurante. "Queremos agradecer a todos los que han hecho posible este extraordinario viaje, a nuestro personal y proveedores que han sido parte fundamental del trabajo diario, y a las organizaciones y medios que con su reconocimiento y apoyo han contribuido al impulso de nuestro proyecto".

"Muy especialmente a todos los clientes y amigos que nos han acompañado en tantos buenos momentos, y también en los complicados", escriben, subrayando la generosidad y constancia de una clientela fiel que sostuvo el proyecto durante trece años. "Sin todos vosotros este camino nunca habría sido posible. Gracias por tanto, os echaremos de menos".

Con su cierre, Madrid pierde algo más que un restaurante. Vinoteca Moratín ha sido, durante más de una década, un refugio para quienes buscaban comer bien, beber mejor y sentirse en casa.

Recientemente, se ha conocido que el pasado 2025 cerraron al menos 406 locales de restauración (cafeterías, restaurantes, bares...) dentro de la M-30, lo que equivale a la clausura de al menos uno por día (1,11 para ser exactos), según un recuento anual realizado por Fernando Múgica, gestor de traspasos de este tipo de locales.