Publicada

Los datos hablan por sí solos, pero también se pueden reflejar en nombres propios: Bugao, Umiko, Zeitaku, Per Sé Bistró de Andrés Madrigal, Haches de Javier Ungría, Robuchon Madrid, MamaQuilla, Club Allard, Totó, Señor Pepe, Aldama, Comparte Bistró, Terraza Puertasol de Alberto Chicote, Arce, Viridiana, Casa Lorenzo, Lur...

Son solo algunos de los restaurantes que han cerrado en Madrid a lo largo de 2025, confirmando que existe una cara B no tan conocida bajo el brillo del boom gastronómico. El resultado ha sido que solo dentro de la M-30 ha clausurado al menos uno por día (1,11 para ser exactos), según el recuento anual realizado por Fernando Múgica, gestor de traspasos de locales de restauración.

"Si bien Madrid sigue siendo el sitio de moda. El pasado año cerraron al menos 406 locales de restauración en el centro de la capital", informa Múgica, creador del estudio.

Sin embargo, desde las asociaciones empresariales del sector se introduce un matiz que amplía el foco más allá de estos cierres. José Antonio Aparicio, presidente de Hostelería Madrid, insiste en que el dato debe leerse en un contexto más amplio de transformación. "En el año 2025 la hostelería de la Comunidad de Madrid se ha reestructurado y crecido", afirma. "Hemos tenido un crecimiento de la facturación en torno a un 3% y una mayor creación de empleo, un 0,7% más que en 2024".

Aparicio recuerda que el gran ajuste del sector se produjo tras la pandemia. "En 2021 hubo un gran cribado muy fuerte de cierres. Lo que está haciendo ahora la hostelería madrileña es reestructurarse en tamaño", explica. De hecho, según los datos que maneja la patronal, el balance global es positivo: "En 2025 hay un 2% más de locales que el año anterior, 585 establecimientos nuevos, sin contar traspasos. La región cierra el año a 31 de diciembre con 29.854 establecimientos de hostelería".

"Por eso decimos que no se están produciendo cierres en términos netos", subraya Aparicio. "El número de locales crece, el sector se redimensiona, factura más y crea empleo". Una visión que convive con la realidad diaria de los traspasos y persianas bajadas en las zonas más tensionadas de la capital.

Chamberí lidera los cierres

El barrio de Chamberí lidera el número de cierres con un 25,95%. "Cosa lógica, pues concentra varias de las áreas más populares a la hora de abrir establecimiento, además de una alta densidad de locales de negocios de restauración", apunta el gestor de traspasos. Le sigue el distrito Centro (19,05%) y el barrio de Salamanca (15,71%). Además, un 46,90% se produce en los meses de mayo a agosto.

En cuanto al ticket medio de los restaurantes clausurados: "Un 81,19% (341) tienen un ticket medio menor de 35 euros. Los que menos cierran (1,19%) tienen cuentas superiores a 75 euros por comensal".

Otro dato alarmante es el de la duración de un restaurante en el centro de la capital. Dos de cada tres cierra antes de cumplir los 5 años. "Un 66,67% no habría alcanzado esos años de vida, que se considera una etapa crítica dentro de la vida de un negocio", dice Múgica.

Vídeo | Abrir un restaurante en Madrid: negocio de alto riesgo; así son los cierres que preocupan al sector

Los cierres recogidos muestran que casi la mitad (209) son restaurantes, y el resto se dividen entre bares, cafeterías, take away, coctelerías...

De los cierres de 2025, solo el 37,14% pertenecía a un grupo de restauración organizado. "Su proliferación ha sido clara en estos últimos años, si bien no deja de significar que dos tercios de los cierres corresponden a pymes y negocios individuales", traduce.

Para Santiago Rodríguez, consultor internacional de Beltza & Vass Hospitality y responsable de algunas de las grandes aperturas gastronómicas en Madrid en los últimos años, ambas lecturas no son contradictorias. "Hay demasiada competencia. En Madrid solo la mejor oferta puede sobrevivir", señala. "Está pasando lo que ocurrió hace unos años en París o lo que vemos en Miami. Es el patrón de un boom: llega un punto en el que no hay mercado para todos", analiza.

Uno de los problemas —añade— es que muchos proyectos nacen con bases endebles. "Muchos no han hecho un business plan realista, especialmente grupos de fuera de España que no conocen bien la ley laboral o que intentan aplicar modelos de negocio basados en, por ejemplo, las propinas, como en Estados Unidos, para sostener los salarios".

A esto se suman alquileres que han alcanzado niveles estratosféricos, iguales o incluso superiores a los de otras capitales europeas. "En calles como Velázquez ya piden entre 30.000 y 100.000 euros al mes. Hay locales con rentas cercanas al millón de euros al año. Eso es insostenible para la mayoría", alerta Rodríguez, que habla sin rodeos de una burbuja tanto en los precios de alquiler como en los traspasos.

Pinzano, uno de los locales de hostelería que ha cerrado este 2025. Nieves Díaz El Español

El resultado será un sector cada vez más concentrado. "Es una tendencia mundial. Van a mantenerse los grandes grupos porque es la única forma de que el negocio salga rentable. Vamos a una economía de escala", señala Rodríguez. Los pequeños inversores y proyectos independientes, en cambio, van a "sufrir".

Madrid sigue siendo una ciudad atractiva, con una administración que facilita licencias y emprendimiento, pero también con una tradición gastronómica exigente. "Aquí no es fácil impresionar a nadie", concluye el consultor. Y en una ciudad donde comer ya no es solo una necesidad, sino una experiencia, el listón está cada vez más alto.