En apariencia es una tasca de toda la vida, con su barra de madera ‘centenaria’, sus cañas en vaso ‘a la madrileña’ y sus patatas fritas de bolsa para picar. No se espera nadie que en ‘El Mozarabe’ —que así se llama el bar— suene música clásica en vez del sanedrín de cualquier tertulia futbolera. Pero así es. Como bien saben por experiencia propia Nina, cantante y compositora, y Paco López, guitarrista. Ellos son los que, por una cuestión de agenda, atienden a EL ESPAÑOL cerca de Plaza España en esta ‘Ruta por el Madrid de...’. Pero Morgan –que este 16 y 18 de enero llenan La Riviera y el Circo Price respectivamente— también son el baterista Ekain Elorza y el teclista David Schulthess.
Dos noches, dos carteles de ‘no hay entradas’ —cierto es que quedan algunas en el Price, pero de visibilidad reducida—, para confirmar la tendencia ascendente de un grupo contracultural en muchos sentidos: se alejan de cualquier tendencia actual para definirse ‘indies’ —pero sin parecerse a nada ‘indie’— y hasta su último disco han cantado prácticamente todas sus canciones en inglés.
Con una única ambición: hacer lo que les guste aunque, para grabar ‘Hotel Morgan’ —su último CD—, hayan tenido que recorrer —por elección propia— 4.000 kilómetros en coche hasta Ginke, una isla remota en el norte de Noruega de apenas 6.500 habitantes. “Viajamos durante seis días y nos fuimos con Willy, el bajista, también. Es algo irrepetible. No sabes si lo vas a volver a hacer en tu vida”, ratifica Nina.
Paco López y Nina caminan en su 'ruta por Madrid'
Quizás, la mejor experiencia que han tenido nunca. Porque su último disco suena a Morgan, pero de un modo diferente, especial, tan evocador como las tierras donde fue grabado. Algo que, años atrás, jamás se imaginaron cuando Paco descubrió por primera vez las composiciones de Nina, cuando Ekain hizo amistad con el propio Paco en una escuela de música en Estados Unidos o cuando David Schulthess apareció en la vida de todos con su teclado. Cuando, en definitiva, debutaron con ‘North’ en 2016.
Una década después, pueden “vivir de la música. Aunque sea de alquiler, pero haciendo lo que nos gusta". Eso sí, con cinco discos en el mercado, una gira que está recorriendo media España y un calendario de festivales para el verano que todavía está por concretar.
P.—¿Por qué deciden cantar en inglés?
Nina.—No fue una decisión, salió de manera natural porque todos tenemos los mismos gustos. Siempre hemos escuchado mucha música en inglés y, para mí, era el idioma de las canciones. Con los años me he ido acostumbrando, pero al principio no me reconocía cantando en castellano.
P.—¿Pensaron que eso les podía penalizar?
Paco.—Totalmente. Pero es que nuestra intención no era triunfar, sino pasarlo bien haciendo canciones. Y estas salían en inglés. Estamos agradecidos de que vengan a vernos, pero si hubiésemos cantado sólo en español con la única idea de que nos fuera bien, entonces eso hubiera sido antiartístico.
P.—¿Es España un poco provinciana en eso?
Nina.—Se penaliza mucho. Y en parte lo entiendo. Yo he escuchado música en inglés que no entendía y, cuando he sabido lo que decían, para mí esas canciones han pasado a tener otra dimensión. Entonces, si a alguien le llega antes el mensaje de las palabras que el musical, probablemente haga ‘match’ más fácilmente. A nosotros no nos ha penalizado, pero es verdad que en España eso se penaliza más que en otros países.
Todos los integrantes de Morgan.
P.—No tiene mucho sentido que la gente penalice a los grupos españoles que cantan en inglés y, sin embargo, no lo haga con los angloparlantes.
Paco.—Quizá no lo ven como algo auténtico, no lo sé.
Nina.—Yo creo que es porque quieren saber lo que están diciendo.
P.—¿Es España un poco cerrada en ese aspecto? Lo digo porque no sólo ocurre con el inglés, sino también con el vasco, el gallego, el catalán...
Paco.—¿No es una buena noticia cuando viene Berri Txarrak y llena La Riviera? Eso es algo positivo. Todos tenemos que estar más abiertos en la vida, en general. Yo también, eh.
P.—En el último disco, en cambio, sí que hay muchas canciones en español. ¿Por qué ahora?
Nina.—Es la sexta gira y yo ya me reconozco a mí misma en español. Entonces, a la hora de componer sí me vienen hilos de los que tirar. Antes no me salían. Y si ahora salen, por qué no lo vamos a hacer. Yo me siento más libre que antes y el grupo tiene a su disposición las dos herramientas para usarlas.
P.—¿Quizá el único grupo que sí dio un golpe en la mesa cantando en inglés fue 'Dover'?
Nina.—Sí, yo era muy fan. Para mí, descubrirlos fue como: ‘Ostras, se puede’.
Pablo: La primera vez que escuchamos a Dover pensamos que eran ingleses, pero no por nada, sino por la calidad de sus canciones.
Viaje a Noruega
‘Hotel Morgan’, su último disco, no sólo incluye más canciones en español de las que estaban acostumbrados a escuchar todos los seguidores del grupo, sino que también está impregnado del camino que decidió hacer la banda hasta Noruega para grabarlo. En total 4.000 kilómetros, seis días, varias paradas (en Burdeos, Hannover, Hamburgo, Dinamarca...) y 10 canciones que tomaron forma en el lugar más remoto que se imaginaron nunca.
“No creíamos que fuera algo real. Está muy lejos. Y cuando llegas sabes que estás en el fin del mundo, con lo que eso te puede evocar”, cuenta Nina a este periódico. De ahí que decidieran tomar una decisión también contracultural. ¿O se imaginan a alguna estrella del trap haciendo ese viaje en furgoneta y no en avión? Seguramente, no.
Nina y Paco López durante la sesión de fotos.
Pero ellos echaron cuentas, vieron que el presupuesto les daba para hacerlo y decidieron dar el paso. “Estar allí, inmerso en ese proceso creativo, en un estudio-residencia, donde pasas 9 días para grabar diez canciones metido un mismo lugar, es algo que repetiríamos sin pensarlo dos veces”, explica Nina.
P.—¿Estar fuera de una gran discográfica penaliza o es mejor de cara a tener más libertad a la hora de componer?
Paco.—Al principio nos juntamos con algunas de ellas, pero nos ofrecieron lo que pueden ofrecerle a una banda que acaba de salir. Entonces nosotros pensamos que era mejor ir a nuestro aire que estar atados. Hasta ahora es algo que nos ha venido bien. Pero eso no quiere decir que en otro momento de nuestra carrera no sea necesario. No nos importaría firmar por una discográfica grande si tiene sentido.
P.—¿Tienen sentido en estos tiempos las discográficas?
Nina.—Es verdad que ellos tienen un músculo en algunas cosas a las que tú no puedes llegar. Al final, tienes que poner en una balanza las expectativas que tienes y decidir. Si tu objetivo es llenar el Metropolitano, pues igual... Pero al final lo importante es que hagas un disco bueno y que a la gente le guste. Y luego, que le llegue a esa gente a la que le puede gustar tu música. Ahora mismo los intermediarios se han disuelto mucho.
P.—Sois contraculturales en dos aspectos. El primero, que no hacéis reguetón ni ninguno de sus derivados; y el segundo, que vais creciendo a la vieja usanza, de ‘bolo en bolo’. ¿Cómo de complicado es llegar así?
Paco.—Es sorprendente porque no hemos inventado la rueda en nada de lo que hacemos. Pero bueno, al final se trata de que hagas una cosa que sea tuya.
Nina.—Los primeros sorprendidos fuimos nosotros. Cuando empiezas a visitar ciudades que no son la tuya, donde ya no hay amigos y familiares, y empiezas a ver caras desconocidas... Pero no sabemos cuál es el secreto.
P.—¿Es difícil, en estos tiempos, mantener un estilo?
R.—Te va a poner a prueba el tiempo. Si de repente no llegas al público, entonces tienes que decidir si mueres con tus ideales o te adaptas, y ahí entras en terreno peligroso. Y luego hay que tener mucho cuidado con los consejos. Todo el mundo te los da todo el tiempo, y al final la clave está en dar tu visión de la movida.
P.—¿Hay mucho gurú musical?
Nina.—Sí. Pero nadie lo hace con mala intención. Te dan su opinión, piensan que te vas a dar contra un muro y tratan de evitarlo, pero es que yo quiero que me dejen darme y luego ya veré cómo lo gestiono. Pero tienes que tener tu sello, lo que te representa.
P.—¿Hace falta mucho ego para triunfar?
Paco.—Algo de ego necesitas, pero un ego sano. El ego tóxico, de old school, logra lo contrario. Es verdad que en la historia de la música ha habido mucho de imagen. Esto de que un chaval cuelgue un póster del cantante en su habitación, como dándole más importancia de la que verdaderamente tiene. Pero yo creo que detrás de esa persona tiene que haber un ser humano consciente que debe saber que se le da bien una cosa y que da alegría a mucha gente, pero que no debe creerse que está por encima de nadie. Al final la vida te sorprende y te pone en su sitio.
Nina.—Yo creo que algo de ego necesitas. Pero en el sentido de decir lo que piensas cuando hablas con tus compañeros, con los colaboradores y con la gente que te rodea.
P.—¿Cómo se quieren ver dentro de 10 años?
Nina.—Igual que ahora. Que quedemos contigo y podamos hablar de nuestro disco número 20. Y si hacemos un Price y una Riviera, estupendo. Eso sería una buena noticia.
P.—¿Lo realmente difícil en el mundo de la música es tener una carrera larga?
Nina.—Sí. Además, cuando haces algo no sólo tienes que pensar en el ahora, sino que tienes que gestionar tu carrera a largo plazo. Lo dicho, sería magnífico que dentro de 10 años pudiéramos estar aquí tomándonos una cerveza y contándote nuestras reflexiones.
