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Vivir con compañeros, organizar las tareas de casa, decidir cómo ocupar el tiempo libre o salir a pasear por el barrio son algunas de las actividades cotidianas de los 60 residentes del Conjunto Residencial Las Fuentes, en el distrito madrileño de Hortaleza.

El complejo, gestionado por la Fundación Inclusión y Apoyo APROCOR, busca que las personas con discapacidad intelectual desarrollen su propio proyecto de vida con la autonomía y los apoyos que necesitan.

La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha visitado este recurso de plazas públicas, organizado como una comunidad de vecinos alrededor de un patio central ajardinado.

Los residentes viven en pisos con habitaciones individuales, y participan tanto en la organización de sus hogares como en las actividades del entorno.

"La propuesta es que las personas que viven aquí puedan sentirse como en su casa", explica Nacho Arsuaga, director del conjunto residencial. Para conseguirlo, el modelo de gestión busca reproducir un ambiente hogareño, en el que cada persona reciba un trato individualizado y pueda participar en las decisiones cotidianas.

Cada vivienda acoge a entre seis y ocho personas y cuenta con un profesional que acompaña a los residentes en la organización del día a día. Entre sus funciones están coordinar las comidas, facilitar los momentos compartidos y organizar las pequeñas asambleas.

Los propios vecinos también participan en las tareas domésticas, con el apoyo de los educadores.

"Ya es un reto y un mérito agruparse para vivir", señala Arsuaga, que destaca la importancia de aprender a convivir con otras personas, especialmente cuando no siempre se ha elegido compartir casa con ellas.

El objetivo, añade, es acompañar a cada residente en sus metas y aspiraciones, sin perder de vista las necesidades que surgen de la convivencia.

La vida en Las Fuentes no se limita al interior de las viviendas. Los residentes desarrollan sus propias rutinas, mantienen el contacto con sus familias y participan en actividades fuera del complejo.

Marta Arroyo, una de las vecinas, cuenta que disfruta de la compañía de las personas con las que vive, aunque reconoce que la convivencia también tiene sus dificultades. "A veces hay conflictos, pero se resuelven", explica.

Entre sus actividades habituales están pasear, ver la televisión, almorzar en zonas comunes por las mañanas y acudir los jueves a clases de costura en Hortaleza. También reserva tiempo para visitar a su familia.

Verónica Escudero, otra de las residentes, se muestra satisfecha con su vida en el complejo. "Estoy feliz de vivir aquí", afirma. Además de organizar planes y participar en la preparación de las comidas, ejerce como presidenta de la comunidad de vecinos.

Escudero fue parte del elenco en la película Campeones 2 y trabaja además como monitora con niños y colabora ayudando a otras personas.

Su experiencia refleja una de las ideas centrales del modelo residencial: que los vecinos tengan un papel activo en la organización de su vida cotidiana y en las decisiones que afectan a su hogar.

2,8 millones de financiación

El Conjunto Residencial Las Fuentes forma parte de los recursos de APROCOR destinados a personas con discapacidad intelectual. La Comunidad de Madrid financia con 2,8 millones de euros anuales las 60 plazas residenciales y las 144 plazas de los dos centros ocupacionales de la fundación.

Durante su visita, Dávila destacó que en este recurso "cada vecino marca su propio ritmo y construye su proyecto de vida, en un ambiente de vecindad y apoyo mutuo".

El complejo apuesta así por un modelo de vida en el que la atención profesional convive con la autonomía personal: desde organizar las tareas de una vivienda hasta participar en la vida del barrio, mantener las relaciones familiares o decidir cómo pasar el tiempo libre.