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Las claves

La Comunidad de Madrid invertirá 13,5 millones de euros en el nuevo Plan de Recuperación del Patrimonio Histórico y Artístico. Las ayudas contribuirán a preservar la personalidad e historia de los municipios, promocionar el turismo e impulsar su desarrollo económico.

Enmarcada en el programa Pueblos con Vida, esta inversión afectará a cuatro bienes de especial valor histórico y cultural en la Comunidad de Madrid. El primero de ellos, la restauración integral del Hospital de Pobres y Viandantes de Villamanta, con más de 1,6 millones de euros previstos, junto a la actuación en la Casa de la Monta de Aranjuez, inmueble histórico vinculado a la cría caballar del Real Sitio e integrado en el Paisaje Cultural de Aranjuez, con más de 3,5 millones.

En Buitrago del Lozoya se intervendrá en el tramo oriental de las Murallas Altas, comprendido entre la Torre del Reloj y el Castillo de los Mendoza, con 4,2 millones de euros de inversión. También La Cartuja de Talamanca de Jarama, declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, será objeto de una actuación parcial con 4,2 millones de euros de presupuesto.

A este nuevo plan se suma la línea de Embellecimiento de los municipios de menos de 20.000 habitantes, también dentro del programa Pueblos con Vida, que ha destinado más de 34,8 millones de euros a distintas actuaciones desde 2024.

Trenes BIC

En este sentido, el Gobierno regional declarará Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Bien Mueble, la colección de Trenes Históricos de Metro de Madrid, integrada por 14 coches fabricados entre 1919 y 1965.

Entre ellos se encuentran los modelos Cuatro Caminos (1919), Ventas (1924), Quevedo (1927), Salamanca (1943), Legazpi (1956) y Serie 1000 (1965). Desde el punto de vista histórico y tecnológico, cada uno conserva en su estructura la huella de una época y permite conocer la evolución de la ingeniería y su aplicación al transporte público madrileño.

Desde el punto de vista estético, sus interiores incorporan bancos de madera, luminarias de vidrio y señalética histórica. Son ejemplos de diseño industrial, en diálogo con la arquitectura de las estaciones y el paisaje urbano que ayudaron a moldear.

Además, su valor documental y testimonial los convierte en fuentes de conocimiento para estudiar los materiales, las técnicas constructivas y las soluciones de fabricación empleadas en cada época, ofreciendo un acceso directo al pasado. También constituyen una herramienta de divulgación y contribuyen a preservar la memoria colectiva de la región.

Estos convoyes forman parte de la exposición de Trenes históricos de Metro de Madrid, que se puede visitarse en la estación de Chamartín tras su restauración integral con motivo del centenario de la compañía metropolitana. La muestra fue inaugurada por el Rey Felipe VI para conmemorar la apertura, el 17 de octubre de 1919, del primer tramo de la Línea 1, entre Cuatro Caminos y Sol, un acto que presidió su bisabuelo, el rey Alfonso XIII.

En la recuperación de algunos de los elementos de estos vagones, como bogies —estructuras situadas bajo los coches que integran las ruedas y permiten su desplazamiento sobre las vías— o los enganches, han participado trabajadores del suburbano que, a lo largo de su vida laboral tuvieron ocasión de realizar labores de mantenimiento en esos mismos vehículos.