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Las claves

El miércoles 12 de agosto España vivirá el primer eclipse total de Sol visible desde la península Ibérica en más de un siglo. Un acontecimiento excepcional que Óscar Martín Mesonero lleva buena parte de su vida esperando.

Desde pequeño miraba al cielo. Le fascinaba todo lo relacionado con los astros y la Luna, pero no soñaba con viajar al espacio, sino con contemplarlo.

Tenía 12 años cuando vio por primera vez un eclipse total de Sol por televisión: "Me pareció interesante, pues qué bonito, ¿no?’. Y a partir de ahí dije: voy a ver cuándo hay uno en España", recuerda.

Secuencia de un eclipse Oscar Mesonero

La respuesta no era precisamente alentadora para un niño que acababa de descubrir los eclipses: tendría que esperar hasta 2026. Quedaban muchísimos años por delante, así que comenzó a buscar alternativas. El problema era que casi todas estaban demasiado lejos: Galápagos, la Antártida, Australia...

En diciembre de 1992 observó su primer eclipse de Luna y en 1994 trató de convencer a sus padres para viajar a Marruecos para contemplar uno anular. Tenía 15 años y el viaje no salió adelante. Lo terminó viendo parcialmente desde Salamanca. Después llegaron otro parcial en 1996 y su primer eclipse anular de Sol en 2005.

Hasta que apareció Egipto, en marzo de 2006. Mesonero vio allí por primera vez aquello que llevaba años buscando: un eclipse total de Sol. Cuenta que desde allí, "quedó enganchado". A partir de allí, lo que vino fue: "¿Cuándo es el siguiente?".

Todos, menos dos

Desde aquel viaje a Egipto, perseguir la sombra de la Luna se convirtió en una pasión. Óscar asegura que ha acudido a todos los eclipses totales que se han producido desde entonces salvo los de 2020 y 2021, cuando las restricciones de la pandemia impidieron sus viajes.

En su web explica que desde 2006 recorrió distintos lugares del mundo junto a la asociación SAROS y que, a partir de 2019, continuó por su cuenta y formó su propio grupo de cazadores de eclipses. Se define como astrónomo aficionado, viajero y divulgador.

¿Por qué recorrer miles de kilómetros para observar algo que puede verse perfectamente en fotografías y vídeos? "No es lo mismo, cuando lo ves en persona no tiene nada que ver con cómo te lo cuentan en las fotos de los libros o incluso en el vídeo. No queda igual que ir al natural", explica a este medio.

Equipo para la observación de eclipses Cedida

En casa

Este 12 de agosto no tendrá que irse tan lejos; es más, aconseja a los madrileños desplazarse al norte de la capital para vivir el fenómeno al 100%: "no hay que conformarse con quedarse dentro de la capital y observar un eclipse prácticamente total", sostiene.

"El eclipse parcial no es interesante. En Madrid tenéis una parte que es parcial al 99,9% y eso no es bonito. Hay que ir al 100%", explica : "De la T4, por ejemplo, hacia arriba ya es total".

Esta referencia importa porque, insiste, un 99,9% de ocultación puede parecer casi idéntico al 100% sobre el papel, pero la experiencia no lo es: "Hay que seguir buscando que la gente entienda que si es un eclipse parcial al 99,9% no es el espectáculo que todos estamos anunciando, hay que verlo total".

Por eso, la recomendación es desplazarse hacia el norte de la región. En la charla con Madrid Total menciona expresamente zonas como Colmenar Viejo o más allá de la T4 donde los madrileños podrán ver la totalidad: "Va a moverse mucha gente", anticipa.

Dispositivo especial

La DGT se prepara para esa movilización. Ha diseñado un dispositivo especial ante los desplazamientos que provocará el eclipse hacia las zonas situadas dentro de la franja de totalidad.

El operativo contempla la regulación de los accesos a los puntos de observación, posibles restricciones de circulación y zonas específicas de estacionamiento, además de reforzar la información a los conductores a través de paneles, redes sociales, boletines de radio y el teléfono 011.

Los inicios

Óscar cuenta que todo empezó como un hobby. Tres años más tarde de aquel eclipse que vio por televisión, en 1994 creó junto a otros aficionados una asociación astronómica en Salamanca y con los años se fue incorporando a otras organizaciones como la Agrupación Astronómica de Madrid.

Con el tiempo comenzaron a multiplicarse las actividades divulgativas para colegios y municipios y Mesonero detectó que existía demanda suficiente para transformar aquella afición en una actividad profesional.

Oscar en una de sus observaciones Cedida

"Llegó un momento en el que me di cuenta de que había mucha demanda de actividades de ese tipo. Y vi que profesionalmente podía interesarme. Así que monté una pequeña empresa de turismo astronómico", relata.

Actualmente asegura dedicarse prácticamente en exclusiva a actividades relacionadas con la astronomía: divulgación, charlas, cursos de fotografía y observaciones: "Es todo un lujo poder trabajar en lo que a uno le gusta", admite.

Aunque estos días, su empresa está en modo vacaciones. Aprovechará con familiares, amigos de toda la vida y algunos de los cazadores de eclipses que ha ido conociendo durante sus expediciones.

Según cuenta, viajarán para acompañarlo personas procedentes de Estados Unidos, China, Turquía y Ucrania: "Son compañeros con los que hemos visto eclipses por todo el mundo. Y bueno, ya que es en España, les he invitado a compartir la experiencia conmigo".

Las nubes

Después de tantos viajes, Mesonero sabe que comprar un billete de avión, reservar un hotel y colocarse dentro de la franja de totalidad no garantiza absolutamente nada. El mayor enemigo de los eclipses son las nubes.

En 2013 lo comprobó en Kenia. La franja desde la que podía observarse el fenómeno era tan estrecha que, cuando aparecieron las nubes, no tuvieron posibilidad de escapar: "Es el único que me he perdido", asegura.

Desde entonces, el plan B forma parte de la expedición tanto como las propias gafas. Para el eclipse de España asegura tener preparados "puntos alternativos" desde los que observar si la meteorología obliga a cambiar de ubicación.

Eclipse total fotografiado por Óscar Cedida

En Estados Unidos ya tuvo que llevar esa estrategia al extremo. Su destino inicial era San Antonio, Texas, pero las previsiones meteorológicas empeoraron.

Una vez allí, él y sus acompañantes cogieron los coches de alquiler y recorrieron más de 1.500 kilómetros atravesando tres estados hasta encontrar un lugar despejado desde el que finalmente pudieron observar el eclipse.

En España, no cree que pueda ser posible: "Va a haber mucha gente metida en España en ese momento y no va a haber opción a que en dos horas te puedas mover, porque van a estar las carreteras colapsadas", advierte. Su consejo es decidir con antelación: mirar las previsiones y elegir entonces el punto de observación.

El coste

Ser cazador de eclipses puede resultar caro. Ver uno, no. Las expediciones a Australia, Namibia o Indonesia pueden implicar vuelos intercontinentales, semanas de viaje y hoteles cuyos precios, según su experiencia, se disparan cuando se aproxima el fenómeno.

Pero para alguien que este verano simplemente quiera desplazarse desde Madrid hacia la franja de totalidad, el desembolso es mucho menor: "El eclipse lo puedes ver con unas gafas que te cuestan cinco o siete euros", explica. También se pueden conseguir de forma gratuita en diferentes puntos de la Comunidad de Madrid.

A pesar de todos los preparativos, ubicaciones alternativas y previsiones meteorológicas, las nubes siempre pueden aparecer. Aun así, el eclipse seguirá ocurriendo: "El entorno se oscurecerá, bajará la luz y podrá percibirse también el descenso de la temperatura", explica. Lo que faltará, en ese caso, será la corona solar.

Y por eso, después de décadas viajando detrás de la sombra de la Luna, su consejo para los madrileños si tienen la posibilidad es recorrer unos kilómetros más y alcanzar la totalidad: "Si es un eclipse parcial al 99,9%, no es el espectáculo que todos estamos anunciando. Hay que verlo total", asegura.