Hace apenas una semana se presentaba el programa de Fiestas de 2026 en Tres Cantos. Y lo hacían con novedades, que han causado más problemas que beneficios en el vecindario.
El Ayuntamiento ha incluido en esta edición la incorporación de pulseras VIP que dan acceso a zonas preferentes durante algunos de los conciertos de las próximas fiestas patronales.
Una medida que que trae un grave problema: "Se han repartido solo 14.000 pulseras para casi 60.000 habitantes. Algo que deja fuera a casi el 76% de la población", comenta Esther García, vicepresidenta de la Asociación Vecinal de Tres Cantos.
Discriminación vecinal
La Asociación Vecinal de Tres Cantos considera que esta iniciativa rompe con el carácter popular que tradicionalmente han tenido las fiestas del municipio.
En un comunicado, la entidad critica que se establezcan zonas preferentes para determinadas personas en eventos sufragados con recursos públicos y sostiene que la medida genera una división innecesaria entre los asistentes.
A juicio del colectivo vecinal, el acceso a los conciertos debería producirse en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos, independientemente de su situación económica o de su capacidad para obtener este tipo de acreditaciones.
Espacios VIP
La polémica ha reabierto el debate sobre la presencia de espacios VIP en eventos organizados o financiados por administraciones públicas.
Mientras algunos defienden que estos sistemas permiten mejorar la organización y gestionar mejor los aforos, otros consideran que introducen diferencias impropias en actividades concebidas para el conjunto de la ciudadanía.
Desde la asociación recuerdan que las fiestas patronales constituyen uno de los principales momentos de encuentro social del municipio y reclaman que se preserve su carácter abierto y accesible.
Petición al Ayuntamiento
El colectivo vecinal ha solicitado al Gobierno municipal que reconsidere la medida antes del inicio de las celebraciones y elimine cualquier sistema que implique un trato diferenciado entre asistentes.
Además, reclama una mayor participación de asociaciones y entidades locales en la planificación de las fiestas para evitar decisiones que puedan generar malestar entre los vecinos.
