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Las claves

El sueño de tener casa propia sigue siendo uno de los grandes objetivos de muchos jóvenes en España. Y es que aunque las ganas superen la incertidumbre, la realidad es que no es pan comido.

Los precios han subido, los salarios no siempre acompañan y ahorrar para la entrada es, para muchos, una carrera de fondo.

A esto se suman los gastos que implica la compra, la notaría, el registro y, sobre todo, los impuestos.

Unos costes que a menudo pasan desapercibidos cuando se miran precios, pero que en la práctica puede suponer el aspecto que más encarezca la operación.

Y es que si además acabas de entrar en el mundo laboral hace escasos años, o debido a la edad no tienes un colchón económico considerable, es difícil reunir el dinero necesario para afrontar todos estos desembolsos sin endeudarte o depender de ayuda externa.

Sin embargo, para intentar aliviar esta situación, existen algunas ayudas y ventajas fiscales pensadas para facilitar el acceso a la vivienda, especialmente a los menores de 35 años.

Y es que aunque en realidad pagan los mismos impuestos que cualquier comprador, en determinados casos pueden beneficiarse de reducciones o bonificaciones que suponen un pequeño respiro para el bolsillo.

No obstante, cuando un joven compra una vivienda, siempre debe tener en cuenta que si es una vivienda nueva, se paga IVA y si es de segunda mano, lo habitual, es pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP).

Además, también hay que abonar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) por la firma de la escritura y, a partir de aquí, las condiciones pueden cambiar según la comunidad autónoma.

En este caso, en la Comunidad de Madrid, el tipo general del ITP es del 6% sobre el valor del inmueble cuando se trata de una vivienda de segunda mano.

En algunos casos concretos, como familias numerosas que cumplan ciertos requisitos, ese porcentaje puede bajar al 4% si la vivienda va a ser su residencia habitual.

Aunque no existe una ayuda exclusiva solo por ser menor de 35 años, sí hay establecida una bonificación del 10% en el ITP por la compra de la vivienda habitual.

Eso sí, para poder acceder a esta ventaja, el valor real del inmueble no puede superar los 250.000 euros y no debe aplicarse el tipo reducido del 4%. Es decir, se trata de una medida pensada para viviendas de precio moderado.

Al fin y al cabo, en una ciudad como Madrid, donde el precio de la vivienda es elevado y la competencia en el mercado es alta, cualquier ahorro cuenta.