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Las claves

Pocos personajes hay en la Comunidad de Madrid más mediáticos y que generen tanto impacto como Isabel Díaz Ayuso. La presidenta, más allá de su cargo, se ha convertido en una especie de fenómeno 'pop' capaz de perdurar con los años. Y es que desde su llegada a la cabeza del Ejecutivo, en el año 2019, se ha convertido en una referencia, no solo regional sino también a nivel nacional.

Además, desde el año 2023, cuando se celebraron las últimas elecciones regionales, Ayuso gobierna en solitario en la Comunidad de Madrid. Tras obtener 65 escaños en los comicios anteriores, los de 2021, la presidenta recibió ese impulso extra para poder tener mayoría absoluta y hacer de su figura un emblema, no solo del Partido Popular en la autonomía, sino de la oposición a Sánchez en general.

Y es que, para bien o para mal, la trascendencia de Ayuso ha ido in crescendo en los últimos años hasta convertirse en uno de los rostros más conocidos del Partido Popular. En muchos momentos, su voz se ha considerado con más autoridad que la del líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, y para muchos, su influencia es incluso comparable a la de rostros históricos de la formación como Aznar o Rajoy.

La fuerza exhibida por Díaz Ayuso durante sus años de mayor atención mediática ha calado además en votantes y simpatizantes de todo tipo de generaciones, siendo la preferida de jóvenes y mayores a partes iguales. Un poder y una responsabilidad que tienen dos caras, ya que Ayuso también es Isabel, la madrileña que pasó buena parte de su infancia en Sotillo de la Adrada y a la que los suyos ven desde la distancia.

Uno de los casos más llamativos es el de su madre, conocida familiarmente como Mabel, y que tiene el 'privilegio' de que su hija se haya hecho mundialmente conocida con su apellido, algo poco habitual teniendo en cuenta que es el segundo. Y es que las Ayuso son, sin duda alguna, mujeres de fuerza, tal y como la presidenta explicaba en una entrevista muy personal: "Mi madre me ha enseñado a ser fuerte".

Desde los ojos de Mabel Ayuso

A pesar de que Isabel Díaz Ayuso parezca una mujer fuerte y con una personalidad arrolladora, más allá de sus afinidades políticas, lo cierto es que como todos, tiene por detrás un bagaje que escapa de las cámaras y de los focos. Se podría decir que por un lado está Ayuso, la presidenta, el azote de Sánchez y uno de los rostros más mediáticos de la política nacional.

Pero por otro lado está Isabel, la madrileña de 47 años que tiene sus propias inquietudes personales y sus propios padecimientos, esos que solo conocen sus seres más cercanos. Y nadie mejor para conocer a la política, pero sobre todo a Isabel, que su madre, de quien la propia Ayuso habla con total devoción y en la que, en cierto modo, se ve reflejada. Sobre todo por su fuerza y por su carisma.

"Ella es una mujer independiente, pero está cuando alguien la necesita". Ayuso dice de Mabel que es una mujer que contrasta con ella en cómo se muestra la presidenta en sus propias apariciones. Mientras la presidenta se ofrece públicamente como una persona agitadora de las masas, Mabel es más calmada, más de intentar no dejarse llevar por las emociones ni por ser alguien visceral.

"No es una mujer de grandes pasiones, no es de grandes tristezas ni de grandes alegrías. Pero es muy fuerte". Además, la presidenta recuerda que por su agenda pasa menos tiempo con ella de lo que le gustaría. "Cuando dejas de verla, rápidamente la echas mucho de menos". Y resalta de dónde le viene a ella la ocurrencia que suele mostrar delante de los micrófonos y las cámaras. "Es muy creativa y muy irónica. Es muy alegre".

Sin embargo, la madre de Isabel Díaz Ayuso no ha tenido una vida fácil, sobre todo en los últimos años, ya que perdió a su marido muy pronto, lo que le ha obligado a afrontar muchos momentos en una soledad no deseada. "Ella vive sola porque es viuda y sin embargo se rehace cada día. Admiro cómo pasó la pandemia por ejemplo".

Respecto a la visión que tiene su madre de la vida política de Ayuso, la presidenta reconoce que hay momentos mejores y peores, pero que sobre todo le demuestra su satisfacción por estar consiguiendo aquello con lo que siempre soñó.

"Tiene altibajos. Está muy orgullosa de lo que hago. Sabe que desde niña me gustó mucho la política. Lo sabe de sobra porque nadie te conoce como tus padres. Es mi pasión de siempre y es mi vida. En ese sentido está muy orgullosa".