Fernanda Villavicencio
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El estudio se ha realizado con 700 alumnos de secundaria y bachillerato del Colegio Gredos San Diego Moratalaz y ha sido elaborado por un equipo investigador de las universidades Rey Juan Carlos y Pontificia Comillas.

Los resultados se han dado a conocer este lunes, en un acto en el que han participado el consejero de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, y la consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila. La investigación está liderada por Jorge Sainz, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos.

El análisis concluye que casi la mitad de los encuestados manifiesta sentimientos de inseguridad a los 16 años cuando se queda sin acceso a internet. Además, el 98,5% de los adolescentes participantes reconoce una necesidad funcional y emocional de permanecer conectados. Solo un 3,85% afirma no utilizar redes sociales.

En relación con la ansiedad, los investigadores constatan un incremento a partir de los 14 años cuando los adolescentes no responden de forma inmediata a los mensajes que reciben.

En el caso de las chicas, el nivel más elevado se registra a los 17 años, cuando el 76,5% sufre ansiedad si no contesta de forma inmediata. Entre los chicos, el máximo se sitúa entre los 15 y los 16 años, con un 57% que manifiesta esa misma sensación vinculada a la necesidad de responder con rapidez.

Jóvenes en Madrid María F Villavicencio

El trabajo identifica además que las edades más vulnerables se sitúan entre los 14 y los 16 años. El 60% de los adolescentes pierde horas de sueño y el 20% reconoce que oculta en las respuestas el tiempo real de conexión.

El estudio analiza también la evolución en el uso de las distintas plataformas. Entre los 11 y los 12 años, el consumo se centra principalmente en YouTube. Entre los 13 y los 16 años, en cambio, predomina el uso de TikTok.

Miedo irracional

Según los investigadores, el diseño y la arquitectura de esta red favorecen conductas compulsivas como la nomofobia , miedo irracional a no disponer del teléfono móvil, la necesidad de conexión permanente y un uso social intensivo, asociados a mayores niveles de ansiedad y depresión.

La relación entre la adicción a TikTok y el daño psicológico presenta coeficientes significativamente superiores a los detectados en otras plataformas, y el informe señala que esta red provoca ansiedad en el 42% de los menores cuando no reciben una respuesta inmediata a sus mensajes.

De los 14 a los 17 años, aunque sigue siendo predominante el uso de TikTok, aumenta el uso de Instagram. Con esta plataforma, el estudio recoge que el 67% de las chicas y el 39% de los chicos de 16 y 17 años manifiestan inseguridad elevada ante la desconexión. 

Por su parte, el Hospital Gregorio Marañón dispone de la única unidad pública en España dedicada a las adicciones comportamentales, que atiende desde una perspectiva sanitaria y psicosocial a menores y adultos con comportamientos adictivos vinculados al juego de apuestas, los videojuegos, el sexo, las compras compulsivas y las redes sociales.

En un primer balance de este centro se comprobó que la edad media de los adolescentes atendidos es de 14 años: el 72% son chicos y el 28% chicas. En cuanto a la afectación, el 92% de los chicos presenta una problemática relacionada con los videojuegos, mientras que el 63% de las chicas tiene problemas con las redes.

La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales ha puesto en marcha campañas de concienciación dirigidas a jóvenes. Entre ellas figuran una campaña para prevenir la adicción al uso de las nuevas tecnologías, bajo el lema "La vida sin ti", y otra sobre los riesgos de la pornografía digital en redes sociales, titulada "¿Te desnudarías delante de ellos?".

Además, desde 2018 funciona el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) para adolescentes y sus familias, que ya ha atendido a más de 43.000 personas. Este programa de intervención se desarrolla en Madrid capital, Alcalá de Henares, Torrelodones, Móstoles y Pozuelo de Alarcón.

La Comunidad de Madrid ha sido pionera en la adopción de medidas orientadas a reducir los riesgos derivados del uso temprano, intensivo o inadecuado de las tecnologías de la información. 

Así, desde el curso 2020/21 está prohibida la utilización de teléfonos móviles en colegios e institutos de la región durante toda la jornada escolar, y el pasado mes de septiembre entró en vigor el decreto que regula y limita el uso de dispositivos digitales de uso individual entre los alumnos de Educación Infantil y Primaria de los centros educativos madrileños sostenidos con fondos públicos.