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Las claves

Uno de los mayores problemas que tiene la Comunidad de Madrid es la vivienda. Mientras los precios no paran de subir, con una demanda mucho más elevada que la oferta, se empiezan a agotar las ideas para encontrar soluciones que alivien esa crisis habitacional tan acentuada.

Además, esta es una problemática que no solo afecta al mercado de la compra, sino que también lo hace a los alquileres. A pesar de que en los últimos años se ha reactivado la construcción de nuevas viviendas en Madrid, y la rehabilitación de aquellas que no estaban en condiciones de ser habitadas, las autoridades también han intentado aportar sus propias soluciones.

Por ello, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad han levantado sus propios bloques de viviendas con el objetivo, además, de destinar estos pisos y casas a aquellos que más lo necesiten. Es así como han surgido proyectos como el Plan Vive o las diferentes acciones llevadas a cabo por compañías como la Empresa Municipal de Suelo y Vivienda.

Sin embargo, el problema de la vivienda ha provocado que cada vez más personas tengan la necesidad de recurrir a estas promociones alternativas. Una situación que también ha traído consigo a algunos grandes propietarios intentando aprovecharse de las ventajas de estos programas. Por ello, algunos organismos como la Comunidad de Madrid se han visto obligados a retocar sus normas.

Uno de los cambios más significativos es el periodo de empadronamiento mínimo que se necesita para optar a un piso de Plan Vive. Hasta ahora, este era de 3 años. Sin embargo, ahora se requiere que sea de 5 años, para así garantizar una permanencia y rentabilizar la inversión.

¿Cómo será el nuevo Plan Vive de Madrid?

El Gobierno de la Comunidad de Madrid se encuentra en trámites para modificar la normativa que regula los pisos en alquiler que pertenecen a las diferentes promociones del Plan Vive, uno de los más conocidos y exitosos de la región.

La Consejería de Vivienda, tal y como informa 20minutos, pretende agilizar las adjudicaciones adaptando algunos de sus principios a las necesidades reales. Por ello, se tomarán decisiones como modificar el requisito de empadronamiento o reducir los tiempos de entrega de las casas adscritas al programa que está en marcha —en grados de ejecución muy diferentes— desde la pasada legislatura en casi 30 municipios.

Uno de los cambios más significativos es que a partir de ahora, las personas que estén interesadas en este tipo de viviendas tendrán que estar empadronadas 5 años y no 3 como sucedía hasta el momento. Por ello, todos aquellos que habían superado esta barrera, reciben una mala noticia, ya que automáticamente dejan de ser candidatos a ellas. La otra vía era acreditar que llevaban al menos tres años trabajando en el municipio en el que quieren obtener el piso, ya que la vinculación laboral también sirve para generar ese derecho.

Si con estas condiciones no se cubrieran la totalidad de las viviendas que hay ofertadas, el Ejecutivo madrileño dará acceso a estos inmuebles a las personas que lleven empadronadas o trabajando en cualquier lugar de la Comunidad de Madrid al menos 10 años. Esta es una exigencia que también se ha endurecido con respecto a la regulación actual, ya que bastaba con un lustro.

El objetivo es dar prioridad a los vecinos que más tiempo llevan en el municipio, ya sea residiendo o trabajando. Sin embargo, si en la lista de solicitantes no hubiera ninguna persona que cumpliera con este requisito, podrían acceder a ellas personas con menos de 5 años de antigüedad habitacional o laboral, ya que no se considera conditio sine quanon dentro del Plan Vive.

Otro de los principales cambios es que se reduce el plazo para acreditar documentalmente que se cumple con los requisitos, pasando de 10 días a 5, con el fin de reducir los plazos de adjudicación de las viviendas. Dentro de los dos primeros se tendrá que comunicar si se acepta la adjudicación, entendiéndose como un rechazo la ausencia de comunicación, mediante la vía del silencio administrativo.

Otro plazo que se reducirá es el habilitado para subsanar documentos, de los 10 a los 3 días, mientras que el tiempo que tendrán las empresas que gestionan el Plan Vive para asignar los pisos durará un máximo de diez días y no un mes como sucedía hasta ahora. Con todo ello también se espera que se reduzcan las listas de espera de los solicitantes y que estas se mantengan actualizadas.

Las modificaciones del plan también afectan a las viviendas adaptadas, las cuales no suelen quedar ocupadas en su totalidad al haber más oferta que demanda. Por ello, las sobrantes son liberadas para que puedan asignarse a interesados del cupo libre aunque no tengan una discapacidad.

El nuevo Plan Vive también trae consigo una de modificación de los coeficientes correctores que se utilizan para calcular los ingresos de las unidades familiares que optan a las viviendas. Y la ampliación del modelo de asignación de viviendas a las promociones que se levanten en suelos que, sin ser de titularidad de la Administración autonómica, estén adscritos a ella.

Así pues, esta reforma de uno de los grandes estandartes del mandato de Ayuso permite seguir haciendo avanzar a un proyecto que ya ha entregado 5.175 casas en municipios como Madrid capital, Getafe, San Sebastián de los Reyes, Colmenar Viejo o Móstoles. En total, el plan proyecta construcciones en 26 municipios de la región como Tres Cantos, Torrejón de Ardoz, Velilla de San Antonio, Pinto, Valdemoro y Torrejón de Velasco.

Actualmente, las viviendas en proceso de licitación, construcción y adjudicación ascienden a 8.000 en la actualidad, aunque el compromiso de Isabel Díaz Ayuso es llegar hasta las 14.000 antes de 2027.