Abdellah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos del barrio de Sidi Embarek, en Ceuta, ha acampado estos días en la Puerta del Sol junto al Sindicato de Inquilinas y en mitad de la "invasión" -como la ha catalogado la propia Comunidad de Madrid- para denunciar una crisis de vivienda que, asegura, no entiende de comunidades autónomas.
Desde el centro de Madrid, Mustafa pone el foco en una realidad que, según sostiene, lleva años afectando a las barriadas de la periferia ceutí: familias hacinadas en las casas de sus padres y abuelos, infraviviendas y miles de personas esperando una solución habitacional.
"Como podéis ver estoy en la Puerta del Sol, en la acampada promovida por el Sindicato de Inquilinas para protestar contra la crisis de la vivienda y los desahucios, no es una causa que afecta solo a Madrid, afecta de norte a sur", señala Mustafa en un vídeo de sus redes sociales.
En sus redes sociales se le puede ver con la bandera de la República en la espalda gritando los cantos de la acampada: "Esta España sí me representa", "¿dónde está Vito Quiles?" o "aquí están los anti fascistas".
El presidente vecinal cifra en unas 8.000 las personas inscritas como demandantes de vivienda en Ceuta y denuncia que muchas de ellas se ven obligadas a compartir casa con familiares ante la falta de alternativas.
Su presencia en Madrid coincide además con una fecha especialmente sensible para la ciudad autónoma. Se cumplen dos meses de la entrada masiva de migrantes del 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas llegaron a Ceuta desde Marruecos.
Dos meses después, la situación continúa teniendo consecuencias sobre la ciudad: decenas de migrantes siguen viviendo en condiciones precarias y las administraciones continúan trabajando para dar respuesta a la situación.
Pero para Mustafa, los problemas de las barriadas ceutíes no comenzaron con aquella crisis. La asociación de vecinos de Sidi Embarek lleva más de dos décadas reclamando mejoras para un barrio que, según expuso recientemente en el Congreso durante una comparecencia sobre la defensa de la ley de barrios vulnerables, arrastra problemas estructurales de vivienda, empleo, educación, espacios públicos y servicios
"Para nosotros es fundamental explicar que los barrios vulnerables no son barrios de personas vulnerables, son barrios a los que durante demasiado tiempo se les ha negado recursos y derechos en igualdad de condiciones", defendió en una intervención en el Congreso.
A su juicio, esta situación resulta especialmente visible en Ceuta, donde existe una brecha entre el centro y las zonas periféricas de la ciudad.
Mustafa señala a la infravivienda y a la precariedad residencial como algunos de los principales problemas de estas barriadas. También habla de abandono escolar, desempleo, precariedad y falta de espacios para que los jóvenes puedan desarrollar actividades culturales, deportivas y de ocio.
"Todo esto tiene consecuencias en la educación, la salud, las oportunidades de los jóvenes y algo tan básico como la esperanza de vida", sostuvo.
El presidente vecinal también reclama que el debate sobre las desigualdades en Ceuta incluya la concentración territorial de población de origen árabe en determinadas barriadas.
En su comparecencia pidió hablar abiertamente de segregación, desigualdad y de las posibles dinámicas de racialización de la pobreza. "Si no somos capaces de reconocer un problema no seremos capaces de solucionarlo", afirmó.
Su reivindicación no se limita a construir viviendas. Mustafa reclama actuaciones sobre las casas que llevan décadas en situación urbanística irregular, mejoras en el alcantarillado, la accesibilidad y las calles, así como espacios públicos cuidados, zonas verdes y lugares destinados a niños y mayores. "La periferia tiene derecho a la belleza", defendió.
También reclama que los vecinos tengan un papel activo en las decisiones que afectan a sus barrios. "Los vecinos no queremos ser espectadores de la transformación de nuestros barrios, queremos ser protagonistas", señaló. Para la asociación, la participación vecinal debe formar parte tanto del diseño como de la ejecución de las políticas públicas.
Desde la Puerta del Sol, su mensaje es que la acampada por la vivienda no representa únicamente a quienes tienen problemas para encontrar un piso en Madrid.
Mustafa pretende trasladar a la capital una reivindicación que, en su barrio, lleva más de veinte años sobre la mesa: que las políticas de vivienda no se limiten a responder cuando el problema ya se ha agravado, sino que actúen sobre las condiciones que han permitido que determinadas zonas acumulen durante décadas precariedad residencial y desigualdad.
