El Oso y el Madroño ha amanecido vallado, tal y como ya anunció el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, para evitar más vandalizaciones como las de estos últimos días del monumento, en el corazón de la acampada por la vivienda.
El pasado miércoles Almeida informaba que la Policía Municipal advertiría a la Nacional del vallado del monumento del Oso y el Madroño en la Puerta del Sol, "vandalizado" desde la acampada con diversas pintadas descritas por el alcalde como "amenazantes" contra la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.
"No considero que sea una manifestación pacífica una que vandaliza un Bien de Interés Cultural (BIC) como es el Oso y el Madroño. Vandaliza y no lo respeta ese monumento, además de que en la peana de ese monumento hay una pintada que dice 'Ayuso, cuidado'. Esto es lo que está pasando ahora mismo en la Puerta del Sol", ha declarado el alcalde.
Los servicios de limpieza del Ayuntamiento han retirado a primera hora de la mañana los elementos que los participantes en la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol habían colocado sobre uno de los principales símbolos de la capital.
Aun así, poco después el vallado alrededor del Oso y el Madroño ha amanecido con pancartas en las que se pueden leer lemas como 'Aquí no hay quien viva'. "Si ellos nos los quitan, nosotros los ponemos otra vez", han comentado los manifestantes en declaraciones recogidas por EFE.
Pintadas contra Ayuso en la estatua
Este pasado miércoles, el Oso y el Madroño, declarado Bien de Interés Cultural, amaneció con diversas pintadas y pegatinas, entre ellas símbolos de carácter anarquista y amenazantes contra Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad.
Desde la Comunidad y el Ayuntamiento se ha criticado durante estos días la "dejación de funciones" por parte de la Delegación del Gobierno en Madrid, acusando al Ministerio del Interior de estar "lavándose las manos".
La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, declaró el jueves que se habían constatado "graves actos vandálicos contra diversos bienes históricos y patrimoniales allí existentes y pintadas sobre los mismos, incluso en tono de amenaza hacia dirigentes políticos de esta región".
Todo ello, añade, "en una concentración que no ha dejado de crecer y que haría cada vez más difícil la actuación de los servicios de emergencias ante cualquier eventualidad que se pudiera producir".
