El desahucio de Maricarmen ha sacudido Madrid. A pesar del apoyo de artistas, políticos, ciudadanos que han acampado y hasta la ONU, la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha calificado este día como un "miércoles negro para el derecho a la vivienda" y toda la sociedad se ha volcado con este conmovedor suceso.
A pesar de que la mayoría de los madrileños, incluso los políticos, apoyan la causa de Maricarmen, hay voces que han querido ir un paso más y no respaldar el desahucio de la octogenaria, porque este problema va un paso más allá.
Es el caso de Lucía Etxebarría, escritora y ganadora del Premio Nadal y Planeta, entre otros, que ha compartido en su cuenta de X un mensaje defendiendo que Maricarmen no es "víctima" de esta orden de desahucio y ha recibido una lluvia de críticas por ello.
La escritora arranca su mensaje reconstruyendo, a su manera, la historia del contrato de Maricarmen: setenta años de alquiler heredado de su padre gracias a la antigua figura de la prórroga forzosa y la subrogación familiar, que permitía a cónyuges, hijos o padres quedarse con el piso tras el fallecimiento del titular.
Según cuenta Etxebarría, esa renta congelada —500 euros frente a los 2.500 que, asegura, costaría el piso en el mercado actual— habría sido la verdadera causa de que el propietario original acabara vendiendo a un fondo de inversión: "Obviamente el anterior propietario vendió el piso a un fondo buitre. No podía hacer otra cosa", escribe.
Vamos a explicar bien el caso MARICARMEN.
— Lucia Etxebarria (@LaEtxebarria) September 23, 2026
Mari Carmen tenía un piso de renta antigua. Renta que había heredado de sus padres.
Mari Carmen llevaba setenta años de alquiler, SETENTA AÑOS.
El contrato tenía una cláusula de prórroga forzosa: Establecía el derecho del inquilino a la…
El punto más polémico llega cuando la autora de Amor, curiosidad, prozac y dudas niega el estatus de víctima tanto a Maricarmen como a su familia, alegando que setenta años de alquiler bajo les habrían dado tiempo de sobra para ahorrar.
Etxebarría llega a sugerir que la anciana daba "por hecho" que tenía derecho a vivir para siempre en un piso con vistas al Retiro "por un precio irrisorio", como si —dice— le hubiera "venido Dios a ver".
Reconoce, eso sí, sentir "mucho" que una mujer de 87 años se encuentre en esta situación, pero traslada la responsabilidad a una legislación que, en su opinión, ha terminado llenando barrios como el suyo de fondos buitre: "¿Quién ha traído los fondos buitres a Lavapiés? El gobierno", zanja.
El hilo ha corrido como la pólvora y ha colocado a Etxebarría en el centro de la tormenta, justo el mismo día en que la comisión judicial ejecutaba el cuarto intento de desahucio contra Maricarmen, en la calle Alcalde Sainz de Baranda, pese a que Naciones Unidas había pedido a España que suspendiera cautelarmente el lanzamiento.
Figuras como Ana Belén, Juan Diego Botto o Carlos Bardem se dejaron ver durante la noche de acampada previa al desalojo, y la ministra Sira Rego mostró su "indignación" por una ejecución que calificó de profundamente lamentable.
En redes, el mensaje de Etxebarría ha sido tachado de "aporofobia con estilo literario" y de ignorar que la propia normativa de rentas antiguas fue en su día una política de Estado, no un privilegio individual arrancado por Maricarmen.
Otros usuarios, sin embargo, han aplaudido su "valentía" por señalar, según ellos, las contradicciones de un sistema que perjudica también a pequeños propietarios. Lo cierto es que, entre aplausos y abucheos, la escritora ha vuelto a demostrar que sus intervenciones en X nunca dejan indiferente a nadie —y que, en pleno debate sobre la vivienda en España, cualquier opinión discordante se convierte automáticamente en trending topic.
¿Buen ejercicio de pensamiento crítico o insensibilidad hacia una anciana desahuciada? El debate, como el propio caso de Maricarmen, está lejos de cerrarse.
