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Las claves

El barrio de Orcasitas, en el distrito madrileño de Usera, tiene una historia muy singular. Nació como un barrio obrero autoconstruido con chabolas en los años 50 y sufrió décadas de movilización vecinal a partir de los 70 contra la expropiación y la lucha para conseguir viviendas dignas, equipamientos y mejoras urbanas.

Pocos saben que ahora una de sus vecinas es la digna sucesora de quienes consiguieron todo aquello. Manuela Navarro lleva desde hace 12 años impulsando mejoras para el barrio, fomentando la participación vecinal y consiguiendo subvenciones y acuerdos con el Ayuntamiento de Madrid para poder llevarlo a cabo.

La última propuesta: convertir Orcasitas en el primer barrio ecosolar de Madrid. Y no solo de la ciudad, también es pionero en España y en el continente europeo, incluso. "Somos un referente en toda Europa. A mí me invitaron a hablar en el Parlamento Europeo para contarles el proyecto", cuenta Manuela a Madrid Total desde, precisamente, uno de los bares que se han unido a participar en esa iniciativa desde el principio.

Manuela, vecina del barrio

Manuela lleva toda la vida en el barrio. Llegó con seis años, en los años 60. Desde entonces, recuerda, "ha cambiado literalmente todo". "Cuando llegamos, no había nada alrededor".

En ese momento, ya se estaban construyendo los primeros edificios, pues se encontraba en aquel proceso de transición. Aunque no tenían el mercado, los comercios se encontraban bajo los edificios en lugar de en galerías, como actualmente, y todavía faltaban algunos equipamientos básicos.

Al ser un barrio, como la propia vecina lo llama, "muy familiar", la mayoría de la gente crece y continúa haciendo su vida sin salir de él. Es su caso, se casó allí y tuvo a sus hijos y, a su vez, estos tuvieron a sus nietos. "Es un barrio bonito, tranquilo y en el que se vive bien", asegura.

Fue un día hace 12 años, cuando todavía no estaba jubilada y se encontraba trabajando —como secretaria administrativa y en su pequeña empresa de marketing y publicidad—, cuando decidió empezar con el empeño en el que aún sigue inmersa para con su vecindario: "Una vecina me dijo que se había caído un trozo de piedra de unos 600 kilos de uno de los edificios". Una losa bajo una de las ventanas.

"Y entonces yo pensé que eso lo tenían que saber los vecinos. Pero la asociación me dijo que ellos no tenían nada que ver". Así que con cabezonería empezó a realizar un "book de fotos" recorriendo el barrio, buscando si había más piedras agrietadas o desperfectos de ese tipo.

"Empecé a intentar hacer reuniones con los vecinos. Un desastre. A la primera vinieron seis, a la segunda diez... Nadie quería saber nada. Ha sido agotador", recuerda Manuela.

A la derecha, uno de los edificios de Orcasitas de los años 70 (en donde se desprendió la piedra). A la izquierda, uno de los nuevos edificios reformados. I.G.

"El problema es que cada vez que decía algo, ellos iban sumando más dinero en su cabeza". Por eso, Manuela se puso a investigar acerca de subvenciones del Ayuntamiento de Madrid, financiación, ayuda de bancos...

Finalmente, ya hay varios edificios reformados por completo que van, poco a poco, renovando el barrio, cambiando la fisonomía de la zona y mejorando la calidad de vida de quienes lo habitan.

A través del Plan Rehabilita y del programa Transforma tu Barrio, el Ayuntamiento ha movilizado más de 30 millones de euros en ayudas en el conjunto del barrio. Estas iniciativas han actuado tanto en el Poblado Dirigido como en la Meseta de Orcasitas.

En concreto, en la primera zona, donde vive Manuela, la inversión supera los 16 millones de euros (12,87 millones al Plan Rehabilita y 3,12 millones a Transforma tu Barrio).

Manuela, Álvaro González y Sonia Cea junto a uno de los edificios en obras del Plan Rehabilita en Orcasitas. Ayuntamiento de Madrid

Estas actuaciones no solo renuevan y modernizan los inmuebles en su estructura. También permiten "mejorar la eficiencia energética de las viviendas, reducir el gasto de las familias, renovar el entorno urbano y avanzar hacia un modelo de barrio más sostenible, moderno y con mayor calidad de vida", como apuntan fuentes municipales.

Un beneficio que ya han podido experimentar unas 1.858 casas con respecto al Plan Rehabilita y unas 1.098 en cuanto al programa Transforma Tu Barrio.

El barrio ecosolar

La última idea de Manuela llegó hace unos tres años de casualidad: "Me hablaron de las cooperativas eléctricas. No lo entendí muy bien, pero como soy curiosa por naturaleza, me puse a investigar y me pareció muy interesante".

Así ha derivado en lo que se está convirtiendo hoy: ser el primer barrio ecosolar de Madrid. Eso significa que vecinos, edificios residenciales y equipamientos públicos compartirán la producción y el consumo de energía limpia de proximidad a través de instalaciones fotovoltaicas colectivas.

José Luis, propietario de la churrería Deva en Orcasitas. I.G.

Para ello, se han comenzado a implantar este mes cerca de 600 placas solares en siete edificios de viviendas, nueve unifamiliares y en la cubierta de la Escuela Municipal de Música Maestro Barbieri, gracias a la cesión del Ayuntamiento de Madrid. Se prevé que estén colocadas en septiembre y darán cobertura en 5 kilómetros a la redonda.

Esta comunidad energética se gestionará mediante la constitución de una cooperativa vecinal, a la que ya se han unido unos 200 socios. Para participar solo tienen que aportar una cuota de 100 euros por entrar.

Asimismo, el coste total de la intervención es de unos 400.000 euros. De esta cifra, el 90% está subvencionado por el Consistorio.

Este sistema permitirá a los usuarios "reducir entre un 20% y un 50% su factura eléctrica anual, protegerse frente a futuras subidas del precio de la energía y acceder a energía renovable, aunque no dispongan de tejados propios para instalar paneles solares".

El delegado de Políticas de Vivienda, Álvaro González, y la concejala de Usera, Sonia Cea, junto a Manuela, supervisando los trabajos de las placas fotovoltaicas en el Poblado Dirigido de Orcasitas. Ayuntamiento de Madrid

La instalación de esta primera fase generará más de 211.000 kWh anuales y permitirá evitar la emisión de unas 65 toneladas de CO2 al año, equivalente a la plantación de aproximadamente 2.500 árboles.

José Luis es uno de los que se verán beneficiados por esta iniciativa. Es el socio número 11 de la cooperativa, ya que, aunque sea de Getafe, es el dueño de la churrería Deva en el barrio desde hace 31 años.

"Yo estoy pagando unos 750 euros de luz al mes en el bar. Para mí, cualquier ahorro ya es suficiente", explica.

"Cada vez la luz está más cara, porque la guerra no se acaba nunca. Esas subidas y peajes te los ahorras. Siempre vas a obtener un beneficio sobre lo que tú estás pagando", argumenta Manuela. "Aquí hay gente que no ha podido pagar el recibo de la luz. Gente muy mayor que tiene unas pensiones muy bajas. Y con todo esto se va a paliar".

Manuela continuará ideando maneras de seguir convirtiendo su barrio en un sitio precursor. A cambio, solo pide a las nuevas generaciones que lo hereden que "todo lo que se ha hecho se continúe y que velen por ello".