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"Sentía que no veía la luz para salir de donde estaba". María llegó desde Toronto a España hace dos años, después de un largo trayecto desde Colombia, donde estudiaba Derecho antes de decidir que ya no reconocía su casa.

Comenzó su nueva vida en España trabajando como niñera, su primera experiencia fue perfecta. Quería a los niños y los niños la querían a ella. La historia fue distinta con su segunda familia. A pesar de su "amabilidad", María dejó de tener tiempo. Todo era cuidar de los niños, recoger la casa y encargarse de prácticamente todo. "No veía la luz", cuenta a EL ESPAÑOL.

La solución llegó de la mano de varios anuncios en su teléfono que la invitaban a estudiar algo que jamás se había planteado: la electricidad y la energía fotovoltaica. Convencida, María comenzó su cruzada para encontrar un lugar donde aprender el oficio. Acabó llegando a uno de los institutos de Expertia Formación, un centro en Madrid de formación profesional especializado en oficios con alta demanda laboral.

A pesar de que en estos últimos no resuena como uno de los oficios más buscados, este centro ofrece datos esperanzadores: los electricistas, técnicos de climatización y frío industrial, instaladores de energías renovables y especialistas en mantenimiento se encuentran entre las profesiones que en 2027 serán más buscadas por las empresas.

De hecho, el nuevo mundo en el que nos encontramos también requiere mucha presencia de los electricistas. "La renovación de instalaciones antiguas, la electrificación de viviendas y empresas, la implantación de puntos de recarga y la incorporación de nuevos equipos eléctricos están ampliando el campo de trabajo de estos profesionales", afirman desde Expertia.

Esto da más esperanzas a María que, a pesar de las nuevas tecnologías que parecen abarcarlo todo, sabe que su oficio todavía es necesario —o hasta más que antes—. "Esta es una de las profesiones en las cuales difícilmente la inteligencia artificial podría reemplazar al ser humano", argumenta María al otro lado del teléfono.

"La inteligencia artificial puede hacer muchas cosas, pero el tema de la electricidad siempre va a depender de cómo el ser humano lo haga y lo trabaje", añade, para luego zanjar que "hay ciertas carreras y profesiones que, aunque la IA se intente imponer, siempre tienen que tener la mano del ser humano".

Mujer

Más allá de las perspectivas de la profesión a corto plazo, lo cierto es que María es una rara avis en el mundo de la electricidad, debido a que es mujer. Según datos de 2025 del SEPE, de las 48.232 personas que se dedicaban a la electricidad, tan solo 2.155 eran mujeres. Algo que confirma María: en su clase tan solo son cinco alumnas.

"Para mucha gente, una mujer que está haciendo estas labores está fuera de lo normal, así que al final acaban juzgándote", cuenta María.

Ella misma no se veía en una profesión así. Cuando estaba en Colombia "no se atrevía ni a cambiar una bombilla" por puro miedo. Esto mismo es su diagnóstico al por qué no hay más mujeres en la profesión.

Según ella, no hay tantas profesionales por "el miedo de una como mujer a no ser capaz de hacer esos mismos funcionamientos". Otro caso más del síndrome de la impostora. Por ello María simplemente pide "que se atrevan y que lo hagan". "Es una forma de darse cuenta de que una es capaz de hacer muchísimas cosas", añade.

María, en una de las prácticas de su FP de Electricidad. E.E.

Relevo generacional

Y dentro de todas las barreras que María tira abajo con su profesión —la del género o la nacionalidad—también ella misma da esperanzas a un oficio que no tiene claro que pueda tener un relevo generacional.

De hecho, dentro de la profesión la gran mayoría de los profesionales son mayores de 44. En total, en 2025, eran 21.671, frente a la franja comprendida entre los 25 y los 29 años, con tan solo 4.531 personas, según el SEPE.

Pero, a pesar del miedo a que no haya un relevo generacional, los datos de Expertia Formación aportan un rayo de luz en la profesión. Entre sus alumnos, la mitad son menores de 35 años.

Con este giro, la organización considera que está habiendo un cambio en la mentalidad de los jóvenes. Los oficios ya no son algo que llega cuando otras carreras no han funcionado. Ahora, es la primera opción.

"Cada vez encontramos más jóvenes que llegan con una decisión clara: quieren aprender una profesión concreta, incorporarse pronto al mercado laboral y construir una trayectoria dentro de un sector técnico", explica Javier Navas, Director Académico de Expertia Formación.

Por ello, el director argumenta que "no siempre se trata de personas que han descartado otras opciones; muchas eligen este camino desde el principio porque ven oportunidades reales de empleo y crecimiento".

"El gran reto de 2027 no es crear puestos de trabajo, sino preparar a suficientes profesionales para ocuparlos. Tenemos que volver a presentar los oficios como lo que son: carreras cualificadas, necesarias y con posibilidades reales de crecimiento", concluye Navas.

Precisamente, este crecimiento es lo que entusiasmó a María para entrar en la formación. Con esta profesión, las posibilidades de tener tu propio negocio o de emprender son mucho más amplias. A través de este oficio, cuenta María, se puede "independizar". Puede ver "la luz al final del túnel".

Con todo ello, María ahora tiene esperanzas de conseguir tener una vida mucho más libre, con tiempo, y que le permita vivir como ella quiere. Jamás lo habría imaginado cuando vino desde Colombia.

"Siendo migrante, esta profesión es una de las mejores vías para salir adelante en España", zanja antes de despedirse al otro lado del teléfono.