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Las claves

Cristina Herrero explica que vive con sus tres hijos en una parcela a 5 kilómetros de Cenicientos, uno de los pueblos desalojados por el incendio.

"El día anterior, viernes, llevé a los niños a Madrid y el sábado por la mañana cuando ordenaron la evacuación, fui a sacar los animales", asegura.

Herrero cuenta que "un vecino me ayudó a llevar el caballo, un burro, un poni, ovejas a su finca".

Después, "cogí los perros y los gatos y me fui a Madrid", relata.

Allí, en el pueblo, "solo quedan las colmenas".

En ese momento, cuenta: "No desobedecí ninguna orden de la UME, ya que estaba siguiendo las indicaciones oficiales de la evacuación".

"Cuando estaba saliendo del pueblo, les pregunté por cual era la mejor carretera para salir", relata.