Llevo tiempo ganando porras sobre la evolución política española. Siempre dije que Sánchez aguantaría lo imposible.

No obstante, me ha sorprendido que se dejase llevar por el espejismo "Mari Carmen" que, como se ha visto, no era a su favor. No lo era porque el problema de la vivienda lo ha agravado el sanchismo y porque muchos cuadros y militantes del PSOE son arrendadores.

Para ejemplo, la dimitida portavoz del PSOE. No lo era porque el Sindicato de Inquilinas es un cascarón vacío, ahora relleno de variopintas organizaciones de extrema izquierda.

Por eso vaticino que Feijóo será el próximo presidente. Lo será en alianza parlamentaria o gubernamental con Vox. Casi seguro con gobierno conjunto. Lo será a pesar de las burdas maniobras de TVE. Lo será porque hay un electorado activado en contra del sanchismo.

Por eso, lo importante es qué tiene que hacer Feijóo después.

Una liberalización para que los españoles se sientan libres para emprender, crear riqueza y puestos de trabajo

Sobre todo: desmontar todo el entramado jurídico que ha puesto en marcha una instrumentalización del Estado por el sanchismo para mantener el poder. En menos de un mes Feijóo debe presentar una ley ómnibus que anule las leyes sanchistas de cuajo; empezando por la ley de memoria democrática.

En economía tiene que desmontar el sanchismo en dos niveles. El primer nivel es legislativo. El segundo nivel es operativo.

A nivel legislativo debe devolver la confianza en la "seguridad jurídica" que es una de las claves del crecimiento económico. Por ejemplo, anulando los decretos últimos que intenta aprobar Sánchez en el periodo de interinidad gubernamental sobre vivienda, formación profesional, regulación universitaria, ...

También debe "liberalizar" todos los sectores económicos. Devolver la autonomía de las relaciones sindicatos-CEOE a su ámbito y llevar el diálogo social a los niveles de sector y empresa.

Una liberalización para que los españoles se sientan libres para emprender, crear riqueza y puestos de trabajo.

Esa liberalización implica devolver renta a la clase media y trabajadora, deflactando los tramos del IRPF y del IVA engordados por la inflación que nos deja el actual gobierno. En esa deflación incluir una bajada de las retenciones salariales para aumentar la liquidez de esa clase media y trabajadora.

En sectores donde compiten lo público y lo privado hay que reforzar lo primero, sin acogotar lo segundo. La libertad de competencia es la clave del éxito. No querer igualarlos. Cada parte tiene su misión y pueden cooperar y competir a la vez. La asociación público-privada es un éxito demostrado.

Hay que hacer como en el plan de estabilización de 1957 o en los gobiernos de principio de este siglo de Aznar. Fueron épocas de crecimiento y estabilización económica. Cada día se eliminaba una traba administrativa.

Para ello hay que aprobar el Presupuesto cada año. Evitar el fraude de ley de gobernar sin él.

En la ley de acompañamiento del Presupuesto quitar trabas en licencias, dejar a la libre iniciativa el tráfico económico. En vivienda abrir suelo urbano y reducir intervenciones para fomentar la oferta de viviendas.

Pero en economía hay otro nudo gordiano operativo a desatar: la okupación por teóricos "gestores" de puestos en empresas importantes y organismos estatales. Gestores que luego han resultado expertos en ocupar puestos, cobrar salarios, obedecer al sanchismo y ser ineficientes.

Sin embargo, en ambos niveles, el legislativo y el operativo el nuevo gobierno debe hacer algo más.

Evitar la tentación de utilizar las leyes y trabas del sanchismo a su favor. Sería cambiar la piel de lobo por la de cordero siguiendo siendo lobo.

Evitar la tentación de poner "a los suyos" y dejar que los accionistas nombren, sin presiones políticas, a los gestores en empresas como Indra, Telefónica, ...

¿Cómo? Vendiendo en el mercado cualquier participación estatal en las empresas claves.

Así se evita la tentación de intervenir y se recauda dinero que los españoles hemos puesto en esas empresas a través de los impuestos. Recaudación que permite bajar el IRPF y el IVA.

Este panorama tiene una condición para su éxito: la rapidez.

Un obstáculo para PP y Vox es que tienen elecciones locales y autonómicas en pocos meses. No deben servir de excusa para ralentizar el proceso. Lo hizo Rajoy y lo pagó.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.