Comprar una acción o un bono desde el móvil lleva segundos. Detrás de esa pantalla, sin embargo, siguen interviniendo registros y procesos de liquidación que no siempre se comunican de forma inmediata.
Por eso merece atención lo que está ocurriendo ahora: en España ya hay emisiones sobre blockchain y se ha autorizado el primer sistema para negociarlas y liquidarlas. Hemos pasado de ensayar la tecnología a utilizarla en emisiones reales.
Hablamos de instrumentos financieros conocidos: acciones, bonos y participaciones de fondos de inversión armonizados europeos (UCITS). En la tokenización nativa, el valor nace en una red basada en tecnología de registro distribuido (DLT).
El token representa sus derechos y la red registra quién es su titular y cuándo se transmite. La acción no deja de ser una acción, ni el bono pierde su obligación de pago. Lo que cambia es la forma de llevar su registro y de gestionar su circulación.
En España ya hay emisiones sobre blockchain y se ha autorizado el primer sistema para negociarlas y liquidarlas
El cambio necesita una pieza menos visible, pero fundamental: saber con certeza quién es el dueño de cada título. En los valores cotizados tradicionales, el depositario central y sus entidades participantes llevan ese registro.
Cuando el valor se emite sobre DLT, la Ley 6/2023 de los Mercados de Valores y de los Servicios de Inversión encarga esa labor a una entidad responsable de la administración de la inscripción y del registro (ERIR), que mantiene al día titulares, transmisiones y derechos.
Si el valor se negocia en una infraestructura DLT autorizada, esta asume la responsabilidad. Primero hay que emitir e inscribir; sólo después puede abrirse la negociación.
El mercado primario ya ofrece una primera medida de actividad. En el registro de la CNMV figuran 21 emisiones con Ursus-3 Capital como ERIR, cuyos importes suman unos 78 millones de euros, principalmente deuda.
Son cantidades menores que las habituales en los grandes mercados, y ahí puede abrirse una oportunidad para pymes y empresas emergentes: emitir importes más ajustados a sus necesidades. Dividir los valores en tokens de menor importe también puede facilitar la entrada de inversores con menos capital. La tecnología puede ampliar el acceso por ambos lados.
Si el valor se negocia en una infraestructura DLT autorizada, esta asume la responsabilidad
El mayor salto se juega en el mercado secundario. Hoy, al comprar un valor, cursamos normalmente la orden a través de un bróker y, después, otras entidades completan la entrega y el pago.
El Régimen Piloto europeo permite que el propio inversor, una vez admitido, sea participante directo de un mercado DLT y negocie con otros inversores sin bróker. Es una relación entre pares, o peer to peer, dentro de una plataforma regulada que organiza y supervisa las operaciones.
En España, la CNMV ya ha autorizado el sistema de negociación y liquidación de Securitize; otras cuatro plataformas se encuentran en fase de autorización.
Estos mercados pueden reunir lo que hoy suele estar separado: negociación y liquidación. Si tanto el valor como el dinero están representados en redes blockchain compatibles, un contrato inteligente o smart contract puede programar una operación atómica: entrega el título al comprador y el dinero al vendedor al mismo tiempo, o no transfiere ninguno.
La entrega contra pago ya existe; la novedad está en coordinarla de este modo, con potencial para reducir esperas y conciliaciones. Alfonso González aborda las distintas formas de dinero digital para completar esa otra mitad del intercambio en Dinero digital: la batalla global que definirá el futuro monetario.
Si tanto el valor como el dinero están representados en redes blockchain compatibles, un contrato inteligente o smart contract puede programar una operación atómica
Lo que no cambia es el análisis de la inversión. Un bono sigue dependiendo de la capacidad de pago de su emisor, una acción de la evolución de su empresa y un fondo de los activos en los que invierte. Tampoco basta con transferir un título más deprisa para crear compradores. Pero la posibilidad de emitir, negociar y liquidar con menos fricciones ya es real.
Está por ver si la adopción será masiva o quedará en determinados segmentos. Pero todo apunta a que el sistema financiero avanza en esta dirección.
El Eurosistema acaba de poner en marcha Pontes para liquidar activos tokenizados en dinero de banco central y desarrolla Appia para diseñar un ecosistema financiero europeo basado en DLT. El alcance de estos proyectos merece otro artículo.
***Gonzalo López-Amor Gutiérrez es Profesor de Afi Global Education.
