“El carácter de un hombre es su destino” (Heráclito)
Esta semana, el Fondo Monetario Internacional actualizó sus proyecciones en su informe trimestral de perspectivas de la economía mundial. El organismo ha revisado al alza una décima el crecimiento global para 2026 y ha dejado como estaba el de 2027.
En la actualización de octubre, sitúa el crecimiento del PIB mundial en +3,1% para 2026 (vs. +3% estimado en julio) y +3,4% para 2027 (igual que en julio). La actividad económica mundial ha demostrado una vez más su resistencia. El auge tecnológico, las medidas de protección y las adaptaciones han contribuido a mitigar los daños geopolíticos.
Se proyecta que la inflación mundial aumente hasta el 4,7% en 2026 antes de moderarse hasta el 4,1% en 2027. Las economías importadoras de energía que no forman parte de la cadena de valor tecnológica se enfrentan a las perspectivas más difíciles.
Una mayor escalada de los conflictos, una reevaluación de las expectativas en torno a la IA, la reanudación de las tensiones comerciales y las vulnerabilidades fiscales podrían debilitar el crecimiento. Por otro lado, un mayor dinamismo en la inversión en IA y sus ganancias de productividad, o una distensión geopolítica y comercial, podrían fortalecer el crecimiento.
España es, entre las potencias desarrolladas, la nación con mejores perspectivas junto a Estados Unidos:
Gráfico 1
De esta infografía, podemos deducir que, en el conjunto de los años 2025, 2026 y 2027, el mundo habrá crecido un 10,34%; los países ricos, un 6,02%; y los emergentes y subdesarrollados, un 13,13%:
Gráfico 2
Destaca sobremanera Asia emergente, ya que en dicho periodo habrá crecido un 16,42%. La eurozona sigue en el furgón de cola:
Gráfico 3
En los últimos siete años, la economía mundial ha enfrentado una serie extraordinaria de perturbaciones (pandemia, guerras en Ucrania y Oriente Medio y tensiones en cadenas de suministro). Pese a ello, ha mostrado una notable resistencia impulsada por la solidez del mercado laboral y la estabilidad de los sistemas financieros. Sin embargo, la prioridad actual debe girar de resistir a reconstruir los márgenes fiscales y la capacidad de oferta:
Gráfico 4
El impacto de los shocks se vio amortiguado por la reconfiguración de las rutas energéticas, el avance de las renovables y un importante auge de inversión en IA. No obstante, esta resiliencia está amenazada por la concentración de riesgos en pocas empresas tecnológicas, la vulnerabilidad de los países de bajos ingresos ante el precio de los alimentos y el fuerte incremento de los costes de financiación:
Gráfico 5
Los sucesivos apoyos estatales para amortiguar las crisis han dejado un nivel de deuda pública mundial muy elevado. La combinación de altos costes de endeudamiento y reducidos márgenes de maniobra presupuestaria expone una seria vulnerabilidad macroeconómica que exige un ajuste fiscal urgente:
Gráfico 6
Para asegurar la estabilidad a medio plazo, se requiere una política fiscal prudente, mantener la estabilidad de precios respaldada por la independencia de los bancos centrales y fomentar la cooperación internacional en materia de seguridad energética, cadenas de suministro y gobernanza de la IA.
Gráfico 7
No tengo dudas de que viviremos una era gloriosa gracias a la inteligencia artificial. Alejémonos del ruido y pongámonos manos a la obra: la habilidad es lo que eres capaz de hacer, la motivación define lo que haces y la actitud determina qué tan bien lo haces.