Marlaska, ministro del interior, ha utilizado el término "seguridad subjetiva" de manera equívoca para escudarse de su incompetencia en Ceuta.
La noción de seguridad subjetiva se acuñó en la teoría policial para indicar que, en materia de seguridad ciudadana, lo importante no es sólo lo que ocurre, también importa, y mucho, lo que siente el ciudadano.
De nada sirve que, incluso estadísticamente, las cifras digan que hay seguridad (objetiva) si luego los ciudadanos estiman que no la hay. El objetivo de la acción policial es crear las condiciones para que haya las dos.
Por eso Marlaska al hablar de inseguridad subjetiva estaba reconociendo que ha sido incompetente como ministro del interior.
Él se refería a que la población ceutí se siente insegura; queriendo convencernos y convencerse de que lo que ocurre en Ceuta es solo un sentimiento, no una realidad.
Cuando hay inseguridad subjetiva, se retrae la inversión local y no viene la extranjera
No es verdad, en materia de seguridad la sensación es la realidad. Por tanto, al hablar de que en Ceuta había inseguridad subjetiva, reconoció que su ministerio ha sido incompetente porque no ha conseguido crear la "seguridad subjetiva", que es función, e importantísima, de su ministerio.
La seguridad subjetiva, es importante. Lo es en el triple aspecto económico, social y político.
Cuando hay inseguridad subjetiva, se retrae la inversión local y no viene la extranjera. Es más, en muchos casos, el capital local huye a otros lares.Se destruyen puestos de trabajo y se empobrece la población.
Con sensación de inseguridad no es posible reclutar buen talento para las empresas. El talento no quiere ir a vivir a zonas con mala fama en este aspecto.
Con sensación de inseguridad subjetiva, las transacciones comerciales se dificultan, la desconfianza se generaliza.
La inseguridad subjetiva produce inquietud social
La relación entre prosperidad económica y seguridad ciudadana subjetiva es una correlación estadísticamente demostrada. Están relacionadas. A mayor sensación de seguridad, mayor desarrollo económico.
Singapur es un ejemplo positivo y algunos países sudamericanos, asiáticos o africanos son ejemplos negativos.
La inseguridad subjetiva produce inquietud social. Si la familia estima que sus hijos no pueden ir al colegio de manera segura no importa que los números digan lo contrario. El encargado de crear la sensación de seguridad está fallando.
Si las mujeres tienen que ir armadas de artilugios disuasorios o, incluso, de defensa personal, no hay seguridad ni subjetiva, ni objetiva.
Además, se produce desconfianza en los dirigentes políticos encargados de crear la sensación de seguridad.
Esos políticos pierden la credibilidad porque los ciudadanos estiman que no ejercen el poder, bien porque no saben hacerlo, bien porque no quieren.
Si no saben es por incompetencia. Si no quieren es por cálculo político perverso. Quizás porque quieren deteriorar la imagen de otros políticos o porque tienen pactos inconfesables con los que producen la inseguridad.
En realidad el político encargado de crear ese sentimiento de seguridad pierde la confianza de los ciudadanos si no lo consigue. Tanto en sus capacidades, como en sus intenciones. Es una piltrafa. Pierde su "autoritas", si es que tenía alguna.
Así que Ceuta debido a la incompetencia del gobierno de España y de su ministro del interior tiene ahora un riesgo económico, una inquietud social y la pérdida de la autoridad del gobierno Sánchez.
Perdida de autoridad interna y externa.
Los ciudadanos de Ceuta, y los españoles en general, consideran incapaz y/o perverso al Gobierno de Sánchez en este asunto.
Los gobiernos extranjeros, incluidos los europeos, se asombran de la incapacidad de este gobierno español de defender sus fronteras.
Marruecos se frota las manos. Se ha dado cuenta de que Sánchez o no sabe o no quiere, o las dos cosas, defender la soberanía de sus ciudades africanas.
Y cuando eso pasa en una parte del territorio la única solución es el abandono del poder por quienes lo tuvieron y no lo ejercieron correctamente.
Dimita Sr. Marlaska y pídale también a su jefe, Sánchez que lo haga.
¿No se da cuenta del ridículo que hemos hecho como país soberano dentro de la UE? ¿No se da cuenta que somos el hazmerreir de todos?
** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.