Reconozco que el equilibrio de las relaciones de España con Marruecos es difícil y complicado.

Precisamente por eso, también creo que no se puede trazar un plan con el vecino del sur, sin tener en cuenta todo el panorama.

Por ejemplo, se sabe que EEUU de manera sensata o equivocada, da lo mismo, piensa que el rey Mohamed es un aliado fiable, dentro del complejo panorama del puzle arabe-musulmán. Lo mismo que piensa de Arabia Saudí o los emiratos suníes.

Lo mismo pasa con Israel. Ambos países, Marruecos e Israel, tienen relaciones diplomáticas, diría que preferentes. Un tema que la nación judía, de arraigo en el Magreb, no olvida.

En la UE, Francia tiene también relaciones muy confortables con el rey marroquí, que vive largos periodos en París; y las empresas galas tienen fuertes intereses en su reino.

Sánchez ha perdido una de las pocas bazas que tenía España para el juego

Por si fuera poco Rusia, otra de las piezas del tablero geopolítico, tiene interés en que el estrecho de Gibraltar no esté en manos exclusivas de la OTAN. Si España e Inglaterra mantienen las posiciones actuales el estrecho, una de las vías de acceso al Mediterráneo está en manos de los aliados.

De manera que la posición de la política exterior de Sánchez, ha puesto a España en situación poco ventajosa respecto a Marruecos. Más aún, todas las fuerzas que pueden pintar algo en este asunto están en contra de los intereses de la España sanchista.

Esta debilidad hace posible que Marruecos pueda exhibir sus pretensiones de manera sibilina. Algo propio de la mentalidad de lo que hace poco llamábamos "los moros".

Por si fuera poco, Sánchez ha perdido una de las pocas bazas que tenía España para el juego. El abandono de la causa de los saharauis es una rendición de una ventaja que contaba con el respaldo legal de la ONU.

En resumen, Sánchez, que tan habilidoso ha sido con los pactos internos, ha fracasado de plano en su política exterior.

Diga lo que diga el Gobierno, con Sánchez al frente, los hechos son los hechos y de ellos se deduce lo que se deduce

El ministro Albares, que es diplomático de carrera, lo sabe. Pero le toca defender lo indefendible. Habla de Rusia, de Israel, de la internacional reaccionaria ... Argumentos inútiles en una geopolítica que se mueve por hechos.

El ministro Marlasca también lo sabe. Sobre todo, sabe que Marruecos necesita una excusa para unir a un pueblo que está a punto de explotar por la falta de nivel y calidad de vida, de libertades. Las grandes diferencias económicas y sociales hacen que el reino alauita esté en un equilibrio institucional delicado.

A nadie de los protagonistas mencionados, excepto Rusia, le interesaría una república islámica que sustituyera la monarquía alauita. Mohamed lo sabe y con eso cuenta.

Ceuta y Melilla son el aglutinante que Mohamed busca para unir a su país con un enemigo externo. Una estrategia tan antigua como la historia.

Más Ceuta que Melilla porque los habitantes de la antigua República del Rif no están tan contentos con una monarquía impuesta, que tampoco se fía de ellos.

Así que en estos momentos al rey Mohamed le interesa mover la barca y tiene bazas internacionales suficientes para hacerlo.

Entonces ¿quién miente? ¿los informes policiales que dicen que Marruecos movió "la invasión" de manera deliberada o el gobierno sanchista que agradece los buenos oficios alauitas en la "crisis migratoria"? ¿Los ministerios de Rusia e Israel que desmienten su participación o el ministro Albares? ¿Es sólo Marruecos el bueno de la película?

Diga lo que diga el Gobierno, con Sánchez al frente, los hechos son los hechos y de ellos se deduce lo que se deduce.

No hacía falta informes sobre la participación de Marruecos para deducir su intención. Pero es que, además, hay informes con datos y pruebas.

Como en las novelas de crimen, el asesino es el que tiene motivos y ocasiones para hacerlo.

Por tanto después de describir el panorama de la geopolítica de la política exterior española, sus errores y las necesidades internas de Marruecos para aplacar un estallido social en ciernes, la respuesta a quién es el malo de la película es ....

Usted mismo querido lector.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.