“There is one mystery I just can't express: To give your more, to receive your less.” Bob Marley.

El socialismo siempre ha tenido un solo objetivo: hacer al país más dependiente. Ningún gobierno de la democracia ha contado con más recursos y facilidades del exterior y, sin embargo, deja a un país al borde de la ruina y empobrecido.

Mientras, los medios afines al sanchismo te dicen que solo hacen falta ocho días de vacaciones para descansar, que se ha “puesto de moda” quedarse en vacaciones en el lugar de residencia y disfrutar de las fiestas y amenidades locales, que es muy “cool” quedar a cenar en casa de amigos y aportar una tartera y un plato, que gana popularidad pagar en los restaurantes a cómodos plazos, que se impone el plato único en las comidas familiares… El socialismo te acostumbra a ser pobre y a que te alegres de que no gobierna la derecha.

Pagamos más y nos acostumbran a tener peores servicios cada día. Un Estado ausente que despilfarra como nunca y atiende peor a sus responsabilidades.

El ministro Cuerpo celebra las cifras de endeudamiento, pero calla que la deuda emitida ha aumentado en casi 600.000 millones de euros con Sánchez y la factura de intereses se ha disparado un 68% a más de 42.000 millones de euros anuales.

Sánchez se vanagloria de la mejora de sueldos, pero la realidad es que los salarios reales netos después de impuestos han caído un 3,5% con su Gobierno. El periodo en el que los trabajadores tienen que destinar todos sus ingresos a pagar impuestos ha aumentado hasta los 231 días, 54 días más que en 2018.

El Gobierno se vanagloria de haber solucionado el problema de las pensiones y la realidad es que ha disparado la deuda de la Seguridad Social a máximos históricos.

Durante el mandato de Pedro Sánchez, la deuda acumulada de las administraciones de la Seguridad Social se ha multiplicado por más de tres, alcanzando ya un récord de 136.000 millones. La evidencia de la insostenibilidad del sistema ha llevado a que apruebe recortes futuros constantes. Pagas más y recibirás menos en términos reales y nominales.

El gobierno de Sánchez ha empobrecido a España de manera evidente y, además, ha disparado la deuda, generando pobreza a corto, medio y largo plazo. Y lo ha hecho despilfarrando el mayor estímulo fiscal y monetario de la historia.

Pagamos más y nos acostumbran a tener peores servicios cada día.

Es crucial recalcar que el Gobierno de Sánchez no se ha enfrentado a una época compleja, sino que se ha aprovechado de las circunstancias para disparar el gasto político, hundiendo el Estado de bienestar para imponer el bienestar del Estado. Todo ello, hay que reconocerlo, con la Comisión Europea ausente, feliz de ver a un país dopar el PIB con gasto público e inmigración con tal de que aparezca como “crecimiento”.

España no crece, engorda.

La deuda pública española no para de aumentar, y lo hace, además, a un ritmo superior al de 2025, un 4,2% interanual en junio de 2026. Ya alcanza 1,763 billones de euros.

Sin embargo, esa cifra es “deuda según el protocolo de déficit excesivo”, es decir, no refleja el nivel real de aumento de los pasivos estatales. La deuda total, pasivos de las administraciones públicas, se ha disparado a 2,24 billones de euros, aproximadamente el 132% del PIB.

Que la ratio baje al 101,5% del PIB no cambia el hecho principal. Con Sánchez, la deuda emitida ha aumentado en 569.999 millones de euros y en los últimos doce meses se han añadido 71.744 millones de euros, unos 196 millones más cada día.

Sánchez no ha reducido la deuda en ningún caso, a pesar de la enorme inyección de fondos del exterior, ni como porcentaje sobre el PIB ni en términos absolutos.

Heredó una deuda al 98,8% y hoy, tras cientos de miles de millones de estímulo fiscal y monetario, se sitúa en el 101,5%, mientras los pasivos totales se han disparado al 132,8% del PIB.

La interpretación positiva del Gobierno se basa en la disminución de la relación con el PIB, pero este argumento oculta que el denominador es el PIB nominal, no una medida directa de la capacidad de pago real.

La deuda del Estado más confiscador de la democracia se incrementó en 52.600 millones de euros.

Ese PIB nominal está dopado por inflación, por el aumento del gasto público y por el incremento de población, incluida la inmigración. Sin embargo, no existe mejora proporcional de la productividad, de la renta real neta por habitante o de la capacidad estructural de pago. Además, no ha bajado ni siquiera con respecto al PIB nominal de 2019.

La evidencia del fracaso de la política fiscal de Sánchez es que, con la brutal subida de impuestos, la enorme entrada de fondos de Europa y el crecimiento del turismo, no ha llevado a cabo ninguna consolidación fiscal. Además, los intereses de la deuda se han disparado de 25.150 a 42.095 millones anuales.

A nadie se le escapa que un Estado que dispara su factura por intereses de deuda, en medio del mayor estímulo fiscal y monetario de la historia, no lleva a cabo una estrategia prudente, sino una política de ruina.

La propaganda sanchista tiene la desvergüenza de comparar la economía española con la estadounidense, alegando que la deuda es menor. Qué bobada. Que mi empresa tenga menos deuda que Microsoft no significa que deba o pueda endeudarme de la misma forma. Además, Estados Unidos crece sin tirar de aumento del gasto público y reduciendo la inmigración, lo opuesto a España.

En junio de 2026, el saldo de deuda según el protocolo de déficit excesivo de las Administraciones Públicas ascendió a 1.763 miles de millones de euros, un aumento interanual del 4,2%, superior al mismo aumento de 2025. Por tanto, España no ha reducido deuda, sino que ha acelerado el ritmo de acumulación hasta un nuevo máximo histórico.

El gran agujero está en la administración central. La deuda del Estado más confiscador de la democracia se incrementó en 52.600 millones de euros, dentro de un aumento total de 64.400 millones en el conjunto de las Administraciones Públicas.

La Seguridad Social, en quiebra técnica

La deuda de la Seguridad Social alcanzó 136.178 millones de euros en junio y creció un 7,9% interanual, hasta representar el 7,8% del PIB. El propio Banco de España explica que este incremento se debe a los préstamos concedidos por el Estado a la Tesorería General de la Seguridad Social para financiar su desequilibrio presupuestario.

La Seguridad Social está en quiebra técnica. Necesita de rescates anuales de un estado deficitario de más de 50.000 millones de euros para pagar las pensiones, las cotizaciones no cubren los pagos de más de tres meses cada año y la deuda se ha triplicado con Sánchez.

Una parte creciente del sistema de pensiones no se sostiene con equilibrio presupuestario, sino con endeudamiento público. El problema se traslada de una caja a otra dentro del mismo sector público y supone más impuestos, menos pensión en términos reales en el futuro, y menos crecimiento.

El balance del sanchismo es la evidencia del socialismo. Más pobres, más expoliados, más dependientes y un Estado al borde de la ruina que vive de tirar de la chequera europea para disfrazar la calamidad presupuestaria.