Para que un país mantenga su soberanía en un territorio, entre otras cosas, debe ser rentable para los ciudadanos que residen en él y el país al que pertenece.

Los ciudadanos de Ceuta prefieren ser españoles, en parte porque su nivel y calidad de vida es superior a lo que le circunda.

Pero los que atraviesan su frontera para entrar no lo hacen con el deseo de convertirse en residentes ceutíes, sino en ciudadanos europeos.

Su destino imaginario está fuera de Ceuta. Francia es el "paraíso" de muchos migrantes magrebíes (incluido su rey, que pasa en París largos periodos).

De momento la "invasión" es solo de paso. Por eso Italia y Finlandia se han alarmado.

El peligro de invasión permanente se debe a las intenciones anexionistas del reino alauita

La renta per cápita de Ceuta es de 23.000 euros. La menor de todas las autonomías, con excepción de Melilla. Mientras que la renta per cápita marroquí es de 3.900€, si se compara en paridad de igualdad de compra 11.500 euros, la mitad de Ceuta.

Los jóvenes magrebíes ven otro destino a través de la TV, las redes, los móviles y las conversaciones con los migrantes instalados en Europa.

Una Europa cuya renta per cápita es varias veces la suya. En Francia 49.000 euros, Alemania 60.000 euros, Italia 43.000 euros, ... Las menores, como Rumania, (22.000€) están fuera de su imaginario.

Para el joven marroquí Ceuta es zona de paso. El peligro de invasión permanente se debe a las intenciones anexionistas del reino alauita.

Intenciones anexionistas que podrían ser aceptadas, incluso por los ceutíes, si su renta per cápita se estancase y la de Marruecos subiese hasta igualarla. Algo difícil porque Marruecos no crece en renta por razones institucionales, demográficas y culturales.

Los gibraltareños son ingleses de nacionalidad y andaluces de costumbres

Aunque puede llegar a tener una élite de clase media-alta y alta, que goce de un alto nivel de vida, estará rodeada por masas de personas desesperadas ante su futuro.

Pero si esa situación cambiase. Si el nivel de vida en capacidad adquisitiva se igualase poco a poco entre Ceuta y su territorio cercano ¿Para que ser español? ¿Por puro patriotismo?

Ahora bien, si la renta de Ceuta fuera muy superior y conviniera a muchos su existencia de soberanía española, la intención anexionista sería de palabra, pero no de hecho.

Para confirmar esta teoría hay que mirar Gibraltar. Los gibraltareños son ingleses de nacionalidad y andaluces de costumbres. Los habitantes de La Línea, que viven, en una parte, de trabajar en el Peñón les llaman "Llanitos".

La renta per cápita del llanito se acerca a los 100.000 euros.

¿Quién querría irse de una soberanía con una renta superior a la alemana e, incluso que la inglesa, su metrópoli (56.000€). Tampoco a los españoles de la Línea les interesa que los Llanitos se naturalicen españoles, viven de su riqueza.

¿En qué se basa la renta per cápita de Gibraltar?

En servicios financieros, turismo, servicios aéreo-portuarios, juego de línea y la base militar británica.

Para mantener la soberanía española de Ceuta la mejor estrategia económica es la de Gibraltar.

Dado que hay una clase media-alta y alta marroquí que necesita servicios financieros ¿por qué no ofrecérselos en una plaza que esté al alcance de su mano?

Si una parte de sus capitales, aunque fuera pequeña, estuvieran allí, a recaudo de los posibles problemas revolucionarios de un país con las diferencias sociales de Marruecos, a esa clase no le interesaría que Ceuta dejase la soberanía española, que es europea.

Lo mismo que hay intereses europeos a favor de mantener la situación ambigua de Gibraltar, que no se sabe si es, o no, un paraíso fiscal.

Si Ceuta fuera una importante zona franca, con exenciones fiscales, ofrecería servicios de alto valor añadido, como ocurre en el Peñón.

Ceuta podría tener una universidad trilingüe (español, francés e inglés) que on-line podría permitir el acceso de africanos a la enseñanza superior europea.

Todo ello debería ser arropado por una base militar española importante. Una base terrestre y aeronaval de vigilancia del estrecho. Una base disuasoria que, además, daría ingresos a la población.

En eso sí que estaría bien empleado llegar al 5% de gasto en defensa.

Si España quiere mantener la soberanía de Ceuta a largo plazo, una clave está en su economía, no en el patriotismo barato.

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.