“Los optimistas se enfocan en tener éxito y los pesimistas en tener la razón” (Zuckerberg)
En el actual panorama financiero, la IA se debate entre la euforia desmedida y el escepticismo radical. Sin embargo, un análisis riguroso de Morningstar permite desmontar los mitos que nublan nuestra visión sobre su verdadero impacto en la economía global.
Mito 1: “La IA nunca podrá ser rentable”.
En contra de la creencia de que la IA es un pozo sin fondo, los datos indican que el sector ya está generando un retorno tangible. Los ingresos por servicios de IA alcanzaron los 100.000 millones de dólares en 2025:
US AI Sector
Además, los ingresos actuales cubren sobradamente los costes de ejecución (inferencia) de los modelos:
Cost of US AI
Incluso en la infraestructura base, el pesimismo parece infundado. Los propietarios de centros de datos están recuperando su inversión, con ingresos anuales de entre 10.000 y 12.000 millones de dólares por gigavatio, superando el punto de equilibrio necesario para una rentabilidad del 10%:
Total Cost
Mito 2: “La IA está detrás del auge de la productividad”.
Un error común es atribuir el reciente auge de la productividad estadounidense exclusivamente a la IA. El crecimiento de la productividad comenzó antes de que la IA tuviera una adopción masiva, lo que sugiere que otros factores como la inversión previa en software son los responsables actuales:
US Labor
Mito 3: “La IA aún no contribuye mucho al crecimiento del PIB”.
Por otro lado, el impacto en el PIB suele subestimarse. Aunque las cifras oficiales son conservadoras, se estima que la inversión en IA aportó entre 0,4 y 0,6 puntos porcentuales al crecimiento del PIB real en 2025:
AI Investment
Esta discrepancia se explica en el siguiente gráfico, que sugiere que las estadísticas oficiales (BEA) podrían estar infravalorando la inversión real en equipos informáticos en comparación con los datos reportados por las grandes empresas tecnológicas:
Data Center
Mito 4: “Si la IA triunfa, los trabajadores estarán acabados”.
Finalmente, el temor al fin del trabajo humano ignora la historia. La automatización agrícola no destruyó empleo, sino que trasladó trabajadores. Primero, de la agricultura a la manufactura durante la Revolución Industrial. Y más tarde, hacia el sector servicios:
US Employment
El factor clave hoy es la caída drástica de precios. El colapso en el coste de las consultas de modelos de lenguaje convierte a la IA en una herramienta accesible y complementaria para el trabajador, no necesariamente en su sustituto:
Price
La IA no es sólo una promesa, es una cadena de valor en consolidación. Aunque todavía no sea el motor principal de la productividad y sus valoraciones bursátiles puedan parecer exigentes, los datos confirman que estamos ante una tecnología con una capacidad de generación de ingresos y un impacto en el PIB que difícilmente pueden ignorarse.
Resumen
En Europa, no tenemos empresas como Google, Amazon o Meta y nuestra respuesta es regular la IA antes de tenerla. Imitemos el buen hacer o, al menos, no distraigamos a los que innovan. Como decía Antonio Machado: “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.