Con el anuncio del acuerdo EEUU/Irán las bolsas mundiales subieron. El Ibex 35, el miércoles 17, alcanzó más de 19.300 puntos ¡El máximo histórico!

Cuando hace meses ese índice alcanzó los 17.000 puntos publiqué un artículo en este medio en el que indicaba que no había razones para temer "mal de altura" y que las cotizaciones bajasen.

Mis razones se basaban en el análisis de la economía española.

Unas conclusiones que sigo pensando acertadas. Tanto que, en mi opinión, el PIB español crecerá sobre el 2,3/2,5%. Eso a pesar de las previsiones más bajas de organismos especializados nacionales e internacionales.

Puede que las subidas del Ibex 35 (lo que los expertos llaman un rally) de las últimas semanas tengan un punto de histerismo. En mi opinión no hay muchas razones técnicas para ello. Las hay para otras bolsas, no tanto para la española.

La apertura del Estrecho de Ormuz no va a cambiar de manera radical la economía española

La apertura del Estrecho de Ormuz no va a cambiar de manera radical la economía española.

Por ejemplo, esa apertura vuelve a abrir los aeropuertos del golfo y reactiva el turismo del medio oriente, que seguro han bajado los precios. Es decir, reaviva un competidor del turismo vacacional, que es uno de los sectores en que se basa la economía española.

Todo el mundo piensa que con esa apertura el petróleo bajará su precio -está bajándolos- eso será bueno para España. Sin embargo no tan bueno como en otros países que dependen más de la energía fósil.

España ha tenido una ventaja competitiva los meses de la guerra, gracias a su alto porcentaje de energía renovable. Una ventaja que sigue siendo importante, pero menos que si se abre el Estrecho de Ormuz.

Es verdad que la industria española tendrá costes energéticos menores. Pero España es una economía de servicios donde la electricidad es más básica que la energía fósil.

Es decir esa apertura del Estrecho de Ormuz no va a influir en la economía española en factores que han supuesto un mayor lastre para otros países.

Ahora bien si esos países crecen es posible que tiren de la economía mundial ¿Tanto cómo para qué España se vea arrastrada a un mayor crecimiento?

Es difícil responder a esa pregunta. Probablemente el FMI y otros organismos están ya revisando sus pronósticos. Pero, en todo caso, la reacción será más lenta de lo que desearíamos.

Para empezar la firma del acuerdo entre EE.UU e Irán no está plasmada en el documento cuando escribo. Está anunciada para el viernes, mientras Israel la boicotea con su ocupación del Líbano.

Además, aunque se firmara, las reservas de crudo están bajas y el precio del barril tardará en volver a ser el de antes de la guerra. Sobre todo si Trump vuelve a restringir el comercio del petróleo ruso.

Por otra parte, antes de esa guerra ya había indicios de aumento de la inflación por otros aspectos (la política de aranceles de Trump).

Por eso el BCE ha subido el tipo de interés en 0,25 puntos hace poco y la Reserva Federal es posible que tenga que hacerlo.

Una subida del tipo de interés es favorecer la renta fija, en contra de la variable. Es decir, que con estas posibles subidas de los tipos de interés, los índices bursátiles deberían moderarse.

En consecuencia, el rally del Ibex 35 de la última semana, parece responder más a una euforia momentánea, que basado en análisis pausados.

Los 19.000 puntos pueden ser el resultado del contagio de los crecimientos de otras bolsas. Al fin y al cabo el dinero se mueve internacionalmente y hay mucha liquidez.

Por tanto, es probable que el índice Ibex 35 tenga un correctivo técnico en un plazo razonable.

Cuando ocurra se llamará "mal de altura" o "recogida de beneficios", según se quiera dar una versión pesimista o optimista del movimiento.

Lo que cierto es que los que mantuvieron sus inversiones cuando el Ibex 35 subió a 17.000/18.000 puntos y no vendieron, ahora pueden ganar plusvalías con la venta de esas posiciones de hace poco tiempo.

No puedo asegurar que eso ocurra en un futuro próximo. Por eso, salvo que se invierta a largo plazo, lo sensato sería ...

** J. R. Pin Arboledas es profesor del IESE.